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En el día del tango, Silvia Lallana y Marcelo Santos hicieron de las suyas en Día a Día

Silvia Lallana y Marcelo Santos: dos cordobeses que defienden con orgullo el tango argentino cada vez que pisan un escenario. 

En homenaje a la fecha de nacimiento de Carlos Gardel, cada 11 de diciembre se celebra en Argentina el Día Nacional del Tango. La ocasión fue ideal para conversar con dos Apasionados por el género que dejan el alma cuando de cantar se trata. 

Sus inicios en la música fueron diferentes, pero el amor por el tango los unió para emprender juntos un proyecto que, si bien también tiene folclore, defiende a ultranza el género que hoy celebra su día. 

Cuando les pedimos que cada uno elija sólo un tango, los ponemos en una situación complicada. Aman tanto el género que es difícil decidir. Finalmente, Marcelo prefiere Nada y Silvia se queda con Naranjo en Flor. Cada uno tiene su historia detrás de esos acordes, que nostalgiosos recuerdan con brillo en los ojos. 

–Como solistas, y también ahora como dúo, han sido defensores acérrimos del tango. ¿Por qué lo eligen?

–Silvia Lallana: Principalmente porque los dos tenemos una sensibilidad a la hora de abordar un repertorio, y a ambos nos gustan los desafíos. Nos animamos a incluir en el repertorio temas absolutamente inéditos, digamos, nunca ir hacia lo cómodo, sino tratar de buscar un equilibrio entre lo que todos conocen y lo no tan conocido. La gente también necesita escuchar otras opciones.

–Silvia, vos que lo viviste desde afuera, ¿Qué pasa con el tango en Europa?

–S.L.: En Europa tienen un fanatismo impresionante con nuestro género. No solamente a nivel de baile, que es una de las primeras cosas que llega a la gente, sino también a nivel de la música. Me he encontrado con franceses que tenían una discoteca completa de tango y un conocimiento del género increíble. Allá decís “argentino” y por supuesto que tenés que saber bailar un tango. No entra en la cabeza que no sea así. 

–Hace medio siglo el tango era furor entre los argentinos. ¿Qué pasó?

–Marcelo Santos: Efectivamente, el tango fue muy popular. Lo que hoy pasa con el cuarteto en Córdoba, antes pasaba con el tango. Lo que pasó fue que no hubo renovación. Se hizo muy difícil mantener esas orquestas. Entró el famoso Club del Clan, y ahí hubo un quiebre. El género estaba un poco debilitado porque, a mi entender, el tango siempre fue de la mano del tiempo. Por eso fue siempre tan popular y la gente lo consumía. Cuando el tiempo siguió avanzando y el tango quedo aquí, no aparecieron más autores, ni compositores, ni estructuras nuevas. Cada vez se fue haciendo más selecto. Y lo popular se fue desvaneciendo. 

–S.L.: De igual forma, en Córdoba ha habido un resurgimiento por parte de gente que impulsa a que el género siga vivo. Lo que pasa es que eso tiene que estar acompañado de publicidad y de espacios en festivales. Te encontrás con gente que nada tiene que ver con el género a la que le dan espacio, y cuesta entender que así sea.

–M.S.: El título “tango” da miedo y es sinónimo de tristeza, de vejez, de otra época. Algo que es totalmente erróneo porque una zamba tiene su nostalgia y su tristeza. Y el tango también tiene su parte alegre. Nosotros, cuando formamos este dúo que se llama Apasionados, nos propusimos defender el género. Hemos tenido la posibilidad de estar en un montón de festivales el año pasado, en lugares a los que el tango no llegaba hacía muchos años. Sin embargo, la gente lo ha recibido de una manera increíble, con aplausos a rabiar. A nosotros nos llena el alma porque eso nos hace ver que no estamos equivocados, que vamos por el camino correcto.

–¿Qué evaluación hacen después de todo este año cantando juntos?

–M. S: Yo creo que cumplimos el objetivo más difícil: llegar a la gente. Claro que uno siempre anhela más trabajo, más continuidad, tener un disco. Pero lo mejor es que todo el público, de distinta índole y lugares, ha aceptado el show. Esa es la satisfacción más grande... terminar el último acorde, cerrar los ojos y sentir el aplauso final. Eso te envuelve el alma.

–S.L.: Es la nafta, lo que nos inspira a seguir. 

–M.S.: Si vos me dijeras que la gente no lo acepta al tango, listo, a otro tema. Pero eso no pasa, la gente lo acepta y lo disfruta muchísimo. Se siente respetada y valorada por el hecho de que le ofrezcan otro tipo de música, que también existe y que es bien nuestra.

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