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Córdoba le cerró puertas a Sebastián, según su hija

Yamila Reyna habló desde Chile de los diversos aspectos que giran, tras la muerte del cuartetero. Habló de las imágenes que le tomaron al cantante en lugares privados y que el artista se merece una estatua.

La reciente muerte de Daniel Reyna, conocido por su nombre artístico de Sebastián, sacudió a la música popular. El cuartetero, integrante de una parte de la historia grande del ritmo cordobés, fue despedido por una multitud. Pero, en medio de semejante momento de dolor, unas imágenes del cuerpo del artista, tomadas en un lugar donde debía reinar la privacidad, generó malestar en la familia.

Yamila Reyna, hija del Monstruo, habló con Pulxo. “Estamos viviendo un momento muy doloroso como familia. Mi papá era una persona muy familiera y se extraña demasiado su voz, su risa, sus consejos. Tenía una relación muy especial con él. Tratamos de seguir adelante. Lo hago por respeto a su nombre y en su honor porque siempre dio el ejemplo de ser un luchador, un tipo que vino de la nada y logró ser el mejor artista que dio esa ciudad. Hay grandes artistas pero mi papá fue el más completo. Y así se reflejó el día de su despedida”, le contó a Segio Zuliani. 

“Con lo que pasó con la foto estamos sumamente enojados. Soy más impulsiva que Germaín (su hermano), que por ahí es más maduro para manejar estas situaciones. A mí me cuesta más; estoy muy dolida. Vamos a seguir adelante hasta que esta empresa se haga cargo, que pida las disculpas públicas que corresponden”.

Confirmó que iniciaron acciones legales y contó que a la primera persona del entorno que le llegó la imagen fue a Chichí Ledesma, manager de Sebastián. Además, agradeció que los medios no publicaron esa foto y reveló: “En la clínica también tuvimos que aislarlo a una zona VIP porque encontramos enfermeras sacándose fotos con él, cuando estaba en plena enfermedad. Hay una invasión de la gente, que no tiene conciencia del dolor. Me da mucha bronca”.

Por último, resaltó que a su padre “lo castigaron mucho cuando decidió salir de Córdoba. Más de un cordobés le cerró la puerta, más de un cordobés le dijo que era un vendido. Yo era chica, pero no me olvido. Él quiso representar a su ciudad en todo el país. Fui testigo de las veces que mi papá lloraba diciendo 'por qué me castigan por haber ido a representar la música del cuarteto por el país'”.

Y enfatizó: “Así como hay una estatua de La Mona Jiménez y de Rodrigo debería haber una de Sebastián. Y no está”.

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