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Conocé estas increíbles guitarras: una de carbono y otra de algas

Federico Parola y Valeria Andreini se dedican a la fabricación de instrumentos musicales con materiales no tradicionales. Hacen guitarras de carbono y con algas del Suquía y La Cañada.

Una tarde de mates, a la vera del Suquía. La pareja comparte y le da sentido a eso de pasar la vida juntos. La bombilla va y viene, hasta que unas alguitas demandan la atención de Federico. “Esto puede funcionar”, dijo. Valeria, como siempre, fue sostén y aliento para que esas particulares ideas se vuelvan realidad. Y la cosa terminó con una guitarra eléctrica hecha a base de estos organismos verdes.

Federico Parola es un santafesino que llegó a Córdoba para estudiar diseño industrial. Conoció a Valeria Andreini y, juntos, le dieron vida a Evon, el emprendimiento con el que reparan instrumentos tradicionales y, lo que los destaca, arman otros con materiales no tradicionales.

Como tesis, Federico (fanático de las guitarras) decidió hacer una de carbono. Ya había experiencia de otros instrumentos hechos con este material, pero no una guitarra criolla. Le fue dando forma y, gracias a su talento y al apoyo de la UTN, logró desarrollar su idea. “No tenía que perder su identidad de sonido”, se propuso. Y vaya que lo logró. Fueron tres años de desarrollo, hasta que logró interpretar la acústica y la física del instrumento. Después, hizo hincapié en lo ergonómico: “La comodidad del músico es clave”, contó.

La guitarra de carbono

Y siguió su camino, más allá de aprobar la tesis. Esa guitarra criolla, la primera del mundo hecha totalmente de carbono en 2013, sorprendió a propios y extraños, más allá de aquellos que sostienen que este instrumento tiene que ser sí o sí de madera. Claro que cuando uno la escucha sonar a la suya, esas ideas se desparraman en lo injustificado.

Claro que no se quedó sólo con eso. Inquieto como un río, su curiosidad es un torrente que no para. Así llegó a la idea de hacer guitarras con otros materiales. Probó con algunas telas, como la de jean, pero sus fibras son tan cerradas que no absorben la resina. Y las algas levantaron la mano. A secarlas y someterlas a pruebas directas. La mezcla con la resina fue exitosa y la guitarra cobró forma.

Un tal Ricardo Mollo con la guitarra de algas

Federico sorprendió a Ricardo Mollo, al mostrarle la guitarra hecha a base de algas.

Además, material ecológico y sin talar árboles. Sacar las algas ya bien crecidas del Suquía con un gancho y someterlas al procedimiento. “Todo el tiempo estamos pensando en esto; por eso se nos ocurrió que podía andar”, explicó Vale.

También desarrollan otro tipo de instrumentos, con el carbono como material clave. “Lo tenemos que comprar en Buenos Aires, porque acá no lo venden. Además, desarrollamos nuestras propias matrices para las piezas”, contó Fede. Pero no sólo eso; hay muchos elementos que no se consiguen en el país. Igual, lo solucionan con creatividad. Por ejemplo, unas válvulas fueron reemplazadas con una cubetera de hielo, con forma cónica. O un implemento que permite desmoldar una pieza de su matriz, tras varias pruebas y error, se solucionó con tafeta encerada, la popular tela.

La guitarra de algas

¿Cuáles son las ventajas del carbono? “Es resistente, inerte e inmóvil”, afirmó Valeria. Y destacan que el clima no afecta a los instrumentos hechos con este material. “Una guitarra de madera, hasta que no se atempera al ambiente, no suena bien; parece desafinada. Con las de carbono, eso no pasa”, agregó Federico. “Hasta debajo de la ducha la podés tocar”, bromeó.

El costo de sus guitarras arranca alrededor de los 7 mil pesos y la más cara, la que es totalmente de carbono, está en 18 mil. Una guitarra tradicional de las mismas características, hecha por un lutier de la zona, está en unos 30 mil pesos.

Autodidactas, apasionados, emprendedores, soñadores, creativos. No paran de buscar opciones para mezclar con otros materiales, que les permitan construir instrumentos y abaratar costos. Les gustaría generar una industria con esto. Van camino a eso. Y no dejan de innovar. Ya investigan sobre otro tipo de telas, como algodón y lana. Y hasta quieren probar con cabellos humanos. “En una momia de 5 mil años, lo que se mantiene son la lana de la ropa y el cabello. Hay durabilidad”, justifica este particular diseñador. Entre mate y mate, todo puede ser.

Así suena la guitarra de carbono

EVÓN INSTRUMENTOS

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