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Charla a fondo con Mario Luna

Debutó con Mendigos de la Luna, por Continental y conversarmos con este pionero en la difusión del rock nacional, que nos habla de la primera FM de Córdoba, la Dictadura, la persecución sufrida durante el gobierno de Isabel Perón y López Rega y su salida definitiva de los SRT, durante el kirchnerismo. 

Para muchos de los que ya pasamos la línea de los 40, Mario Luna era esa voz que buscábamos en la radio, para escuchar los temas del rock que era casi imposible escuchar en otro lugar.

Hoy, Mario tiene 71, es flamante padre de los mellizos (un varón y una nena) y acaba de arrancar con Mendigos de la Luna, ciclo que esta noche de lunes abrirá su micrófono a las 21, por Radio Contintental. La emisora está en el dial 103.5 FM y también se puede escuchar en la Web, en Continentalcordoba.fm.

-Después de tantos años, la radio tiene una magia inalterable ¿qué es lo que te ha encantado? ¿Qué te ha hecho vivir bajo ese embrujo?

-La veo como un milagro, a la radio. Milagro de comunicación. Es transmitir fantasía, que es lo que más me gusta. No es solamente empaparnos de la realidad y la inmediatez sino aprovechar ese fantástico medio de comunicación para invitar a soñar a la gente, invitarla a imaginar cosas. Sino, estamos permanentemente en estado de información de lo que pasa, lo que pasó o lo que va a pasar, en términos política, economía, cuestiones que son importantes, obviamente; pero el hombre también que nutrirse de la belleza del arte.

-Que forma parte de la propuesta de estos Mendigos de la Luna.

-Sí. Justamente. Cuando terminé el programa que hacía en otra radio, inmediatamente me plantee la continuidad pero en otra radio. Era imposible encontrar otro horario que no fuese sábado a la tarde o noche. Entonces, empecé a plantearme buscar otro aire, me parecía que había un aire viciado, demasiado contaminado de una determinada línea editorial que para mí no es justamente lo que debe tener un medio de comunicación y más aún si se trata de un medio de comunicación sostenido con el dinero del pueblo. No puede de ninguna manera convertirse en un medio de propaganda política. O hacemos o propaganda para todas las vertientes de la política o no hacemos propaganda y nos dedicamos a hacer lo que hay que hacer, que es periodismo, arte.

-Fue un momento que puso en crisis nuestro oficio ¿Hasta dónde llega la ideología o lo forma de pensar que uno tiene y dónde empieza la parte profesional?

-Justamente. Este régimen que nos tuvo subsumidos a quienes tenemos una mirada amplia de lo que debe ser la sociedad… lo que hicieron fue algo lamentable. Han hecho cosas buenas, por supuesto, y ésa es la obligación pero acá hemos retrocedido tremendamente.

-Entiendo que estamos hablando del ‘periodismo de militante’.

-El Gobierno anterior destruyó las instituciones, las demonizó. Cuando desde el Gobierno se baja la idea de que cualquiera puede atropellar a cualquiera, la gente obra en consecuencia. Con respecto a ese aire enviciado, en mis 43 años que trabajé en radio nunca vi lo que pasó durante la época del kirchnerismo. Dentro de los SRT siempre hubo periodistas, locutores que cada uno tenía su ideología, había comunistas, maoístas, conservadores, radicales y peronistas. Pero nunca nadie hizo uso del medio para mostrar su preferencia política porque la radio tenía una característica de pluralidad que se perdió. La diversidad que debe tener una Universidad pública. Tenemos que estar en consonancia con ese pluralismo que tiene la Universidad y que eso también se perdió en la Universidad, en el Estado anterior. Se trata de dineros públicos. Para mí el periodismo militante no existe, o puede existir si lo explicitamos como un medio de difusión de las ideas de tal partido. Pero no en un medio público.

-La nunca clara diferenciación de que una cosa es el Estado y otra es el Gobierno.

-Por supuesto.

-Y otra cosa es el partido gobernante.

-El Estado no es patrimonio del partido gobernante. El periodismo militante, sino se explicita bien, pasa a ser un oxímoron, una contradicción tremenda.

-Quería tirar la flecha del tiempo hacia mucho más atrás, cuando fuiste uno de los pocos o quizá el único que difundía rock.
-Empecé con el programa Alternativa, en LV3. Cuando LV3 formaba parte de la cadena de Radio El Mundo.
-¿En qué año habrá sido, te acordás?
-71 ó 72.
-Ahí arrancaste a pasar rock.
-Claro. Simultaneamente, en Radio Universidad tenía un programa, La musicoteca, donde ponía tenía de cortina Return to forever que era del grupo de Chick Corea. De ahí, para arriba, para abajo o para el lado que más te guste, era el tipo de música que difundía. Empecé en LV3 y después quedé en Radio Universidad con Alternativa. Parece ser que no era yo el único que estaba en la vereda opuesta a lo que en esa época se llamaba 'música comercial', que era el Club del Clan, Palito Ortega y toda esa gente que respondía incluso te diría a una cuestión ideológica del Gobierno imperante, que era de los militares. Había quedado una idea de 'felicidad, ja ja ja ja' ¿viste? Y bueno, yo me ubiqué en la vereda de los tipos que hablaban de cuestiones que tienen que ver más con una cosa artística mejor elaborada y que hablara de otra realidad. Por ejemplo, un pibe que dice 'estoy muy solo y triste/ en este mundo abandonado'. Era una época jodida. Mientras, por un lado se hacía creer o se pretendía hacer sentir a la gente que estábamos en un mundo de joda en el que todo era lindo, había un movimiento naciente de músicos y cantautores como Miguel Cantilo, Litto Nebbia, Manal, Almendra, que te mostraban otra estética y otro contenido. Y ese era el contenido que a mí más me satisfacía.
 
-¿Durante la Dictadura hubo muchos problemas, para pasar esa música?
-Por supuesto. Siempre fui visto como un tipo sospechoso de algo. No se sabía de qué. Me parece que ellos mismos no lo entendían al movimiento del rock, me parece, porque no era claramente de una ideología determinada en lo político. Sino que era una invitación a pensar con una mayor amplitud todas las cosas y a través de eso ser más libres. Para mí, las letras de Cantilo y todo ese movimiento tuvieron que ver con eso. La marcha de la bronca es algo discepoliano y que habla de un descontento. Los gobiernos totalitarios no aceptan que alguien piense libremente. Por eso es unidireccional el mensaje de los gobiernos totalitarios. Y me refiero no solamente a los militares, también me refirió al Gobierno Peronista de López Rega y de la Isabel Martínez, que fueron los que comenzaron. Casi que esto nunca se dice: fueron los que dejaron la mesa servida para el banquete de los militares. Yo he sufrido que me hayan echado de los SRT en el año '75. Fui sacado, juntamente con otros 32 compañeros; sospechados y algunos que directamente eran gente de izquierda. Y hasta aun periodista deportivo que no tenía nada que ver pero lo echaron, a Víctor Walter Villar lo echaron también. Ahí hicieron una 'limpieza' de gente que no era de derecha, para decirlo de alguna manera. Yo no era de ningún partido, tenía ideas claramente de izquierda, nunca pregoné eso, simplemente ponía música que sí hablaba de las injusticias y demás. Me echaron seguramente por eso. Cuando fui a preguntar al directorio, me dijeron 'debe haber sido un error'... el tema es que me reincorporaron porque yo fui a hablar con gremialistas que en ese momento eran de peso; eran peronistas de derecha, curiosamente, los que hicieron todo para que volviéramos Víctor Walter Villar y yo. Después me pasó, con la vuelta de la Democracia, mirá qué curioso, con un Gobierno Radical, pero ya por cuestiones que tenían que ver elípticamente conmigo. En ese momento armé la Líder. Estaban Lagarto Guizzardi de director artístico y Marcelo Simón de gerente. Fui yo el de la idea de hacer una radio que fuera una radio porque era la primera FM de Córdoba pero estaba vacía de contenidos. Y solamente funcionaba de 18 a 24. Mientras, había salido la 99.7 que transmitía todo el día y no podíamos competir con eso. Entonces le propuse a ellos que armáramos una radio y armamos la radio. Grinbank me ayudó mucho porque me mandaba los cassettes semanalmente de Rock and Pop. Eso me costó que me echaran también. Es increíble que me echaran dos veces y después vuelto a reincorporar. La tercer fue durante del gobierno de estos malandras que manejaron los SRT, que fueron más papistas que el Papa y me retiraron del micrófono dos años antes de que me jubilara. Yo era un número y era un 'jubilable' y entonces para ocupar el espacio con 'propia tropa' no hallaron mejor cosa que sacarme del micrófono.
 
-¿Cuál era el dial, entonces?
-Siempre fue el 102.3. Empezaron a surgir otras FM y a seguir la tendencia de ponerle nombres en inglés. Yo, para no traicionar a nuestro idioma, le puse un nombre que fuese igual que en inglés y que tuviera un contenido. Y Líder, para mí, era el nombre. Después hicieron la Power, hasta que el vino el kirchnerismo y le puso Nuestra Radio porque, claro, no podés usar el nombre en inglés porque eso te remite al imperialismo y toda esas cosas populistas y demagógicas. 
-¿En qué año te jubilaron?
-En 2014. Me tocaba jubilarme, pero podía seguir. No quisieron que yo siguiera. Por eso digo que necesitaba un cambio de aire, que esté descontaminado. Y lo encontré en radio Continental.
 
Equipo. Junto con Mario Luna, trabajan en Mendigos de la Luna: Juan Carlos Ingaramo, Héctor Cacho Garade y Rosario Pezza. Lunes de 21 a 24, por Continental.

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