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Bruno Espinosa y 9 años A Todo Volumen

El locutor de Radio Suquía y el fenómeno de un programa que va camino a la década al aire. La historia de un pibe de pueblo que la peleó desde abajo y hoy juega en Primera en el cuarteto local.

Un casete TDK grabado a las apuradas, que “pisó” los grandes éxitos del Rey Pelusa, fueron los culpables del primer viaje de Bruno Espinosa desde su Oliva natal hasta Radio Suquía. Un viaje que todavía lo tiene en el camino cada semana, desde su misma Oliva, la que nunca pudo ni podrá dejar, y que lo llevó a ser uno de los locutores más escuchados en la radio de Córdoba.

Y, claro, un tipo muy reconocido en el ambiente del cuarteto, al que alegra cada tarde de lunes a viernes con su programa “A Todo Volumen”, que se emite de 13.30 a 18 en la FM 96.5. Ahí, este “negrito” que soñaba con triunfar como relator de fútbol y terminó transformándose en un locutor que juega en primera en Córdoba.

Un remador de la vida, que con su programa ya cumplió 9 años. Una cifra que parecía imposible de alcanzar cuando Gustavo Farías, hijo de Emeterio y director artístico de la radio, lo llamó.

“Caí de rebote en la radio. Estudiando periodismo deportivo empecé en la radio de Oliva, que en los pueblos trabaja el que se anima. Empecé a relatar fútbol, convencido que era bueno, ja. La vida me llevó para otro lado. El dueño de esa radio quería un programa de cuarteto. Dije sí porque en esa época me quería llevar el mundo por delante. Así empecé”, cuenta Bruno, que no abandona su pueblo como elección de vida. 

Viaja de lunes a viernes en auto, o en colectivo, para hacer su programa y, luego, regresa para estar con sus hijos Lisandro e Isabella, y con su gente. Para jugar al fútbol con los amigos y compartir la tranquilidad de las cosas simples. Un mate, una charla, un abrazo.

“Laburé en las radios de Oliva, de Laguna Larga, de Oncativo... Y en 2007 me llama un tal Gustavo Farías; yo no sabía quién era... Me habían escuchado y me pidieron que mandara un demo porque había un lugar en Radio Suquía. Pensé que era una joda, pero cayeron a verme a Oncativo. Grabé un demo con un casete TDK, que tenía los grandes éxitos de Pelusa. Lo mandé y, a los dos días, me llamaron. Me pusieron una prueba en vivo un sábado a la noche, en el programa Rumbo al Baile... Así empezó todo”, rememora Bruno.

Ese sábado “zafó”, le pidieron que vuelva el próximo sábado y el que siguió. Y un 4 de junio arrancó con su propio programa por la tarde: A Todo Volumen.

“Fue todo rapidísimo. El operador era Diego Barrios Durán, que lo sigue siendo, y el resto aportaba yo. Desde el día 1 que llegué a Suquía siempre fui yo. Nunca quise ser alguien más. Era mi primera experiencia en un medio grande y me la jugué. Lo mío era todo muy local... Lo más loco fue la masividad; yo hacía radio para un público de pueblo. Fue un impacto grande. Lo asimilé bien, me ayudó mucho la gente. Tuve la fortuna que me quieran; en el cuarteto te quieren o no te quieren “, se sincera.

“Estos nueve años son impensados. Con el tiempo te das cuenta dónde estás y la importancia que tiene la radio, los monstruos contra los que competís. Hay que estar firme y hacer lo que uno sabe. Estoy muy feliz por la respuesta y por cómo fuimos avanzando paso a paso. No te puede ir siempre bien; a veces las mediciones han bajado el ánimo, pero hoy estamos firmes. La llegada de Mauricio Farías a la producción nos significó un cambio de aire importante, nos hizo bien. En este momento disfrutamos, no pienso mucho más allá”.

Las últimas mediciones de Ibope trajeron buenas noticias para el programa de Bruno, lo que deja buenas perspectivas camino a los 10 años: “Yo quisiera hacer A Todo Volumen para siempre. No tengo ambición por otras cosas. Es mi lugar en el mundo. Lo que hacés con gusto se disfruta. Estoy haciendo el programa que quiero hacer. Soy un tipo extrovertido. Así soy en la vida y al aire. La gente lo aceptó. Acá soy feliz”.

Lo cuenta Bruno Espinosa, el negrito de pueblo que llegó con un casete TDK a Córdoba. Y hoy, 9 años después, su voz entra en cada lugarcito de cada barrio, para alegrar las tardes de los cuarteteros.

Su relación con Ulises Bueno

Bruno supo ser el locutor de los bailes en Atenas y el Deportivo por mucho tiempo, algo que ya no hace. Pero, gracias a la buena relación con Ulises Bueno, logró ingresar en su mundo. Y todos los domingos reemplaza a Pupu Mossello, el locutor del Uli, en los bailes en el boliche La Costa.

“Con Ulises es muy loco. La peleó siempre, se la merece a toda. Es un tipazo. Es un chico muy cerrado, de su grupo, de su gente, de los que confía. No hay que olvidarse que tuvo que sufrir mucho en la infancia. Lo juzgaron, lo acusaron. Es un pibe que se quedó sin su hermano, que era casi su papá. Lo quisieron poner en el lugar de Rodrigo, se crió a los golpes. Todo eso le hace tener esta personalidad. Lo que tenemos la suerte de estar cerca sabemos cómo es: genuino, con códigos. Lo que le toca vivir es un premio muy grande. Lo que genera es de pocos artistas, es muy fuerte. Es de elegidos”, cuenta Bruno.

 “Tuve la suerte de ir a cubrir el recital en el Luna y que me invitaran a hacer esa presentación, fue muy emocionante. Ulises se merece todo esto que le está pasando”, cierra.

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