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Alberto Theaux: 20 años de tango

Aunque parezca contradictorio, no es como dice ese tango “que 20 años no es nada”. No. 20 años es mucho, sobre todo para aquel que sale al ruedo, a cantar la música ciudadana, aquí en Córdoba, donde tenemos una buena tradición tanguera. En ese casillero lo ponemos a Alberto Theaux, cantor que durante todo este mes estará celebrando sus 20 años con la canción, las noches de los sábados, en la Cantina Don Carlos de calle Isabel la Católica y Rodríguez Peña de barrio de Alta Córdoba. Del tango y del oficio de cantor se trató la conversación.

–¿Son muchos o no es nada, como dice el tango?

–Son varios, pero con gusto. Sarna con gusto no pica. He pasado cosas muy lindas, como el reconocimiento del público. Yo lo mido con el aplauso, cuando te piden otra y volvés con un tango bien reo y te vuelven a pedir otra.

–Cuando sos cantor ¿qué porcentaje del éxito tiene que ver con la elección del repertorio?

–Pienso que el 100 por ciento.

–Es clave.

–Cuando yo veo que flaquea la cosa, ahí nomás recurro a poetas como Cacho Castaña, con Café la humedad, Por esa puta costumbre y Ojalá que no puedas. Él te abre las puertas con la gente joven; y después ya los llevo a mi repertorio más clásico.

–¿Qué orquestas y qué cantores te gustan más?

–Enrique Santos Discépolo es un hito tremendo. Y la orquesta que más me gusta es la de Juan D’Arienzo. Si Juan D’Arienzo viviera yo le pagaría para cantar con él porque soy especial para su música. 

–El cantante de tango tiene que ser histriónico, como el Polaco.

El Polaco era tan buen cantor… y triunfa cuando ya no cantaba, cuando los hablaba a los tangos porque no le daba más. De todos los cantores, el que más me gustó es Jorge Valdés y tuve la suerte de ser telonero de él. Y hasta canté con él una vez. Fue como si el Diego te invitara a jugar un picado, en el campito.

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