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La violencia gaucha dejó un hombre muerto

Una interna de pareja terminó con un muerto por el filo de un facón por parte de un gaucho del pueblo.

La noche del miércoles, cerca de las 21, se estremeció Villa del Totoral: una cachetada derivó en una puñalada letal. Gente de pueblo. Gente conocida. Gente joven.

A 80 kilómetros al norte de esta capital, el jueves, en esa pequeña “ciudad” en la que cada vecino sabe lo que pasa del otro lado de la medianera, no salían de su asombro.

Una humilde casa de un trabajador rural ubicada en calle Ingeniero Pintos 349 fue testigo del crimen contra Claudio Monjes, un padre de 23 años de edad.

“El pueblo está consternado”, confió a Día a Día un lugareño. “Él era un laburante y nunca hubo indicios de violencia entre la pareja. Todos teníamos un gran concepto de Claudio”.

Al parecer, según el testimonio de testigos, Verónica Barraza (18), cónyuge de Monjes, con quien tiene una beba de meses, no estaba en su casa cuando el hombre retornó al hogar esa trágica noche. Monjes volvía del campo y la beba habría estado sola. Se enfureció.

Principio del fin. Cuando Barraza regresó, el hombre la habría recibido con una bofetada. La discusión fue poniéndose más y más acalorada, hasta que Claudio decidió alzar a su hijita y retirarse al dormitorio.

En ese momento, un sobrino de la mujer (a quien Verónica llama hermano por los lazos familiares de su crianza), también de 18 años, tocó la puerta. Andaba de visitas el muchacho. Es peón rural y estaba vestido de gaucho, como es su costumbre.

Verónica abrió y le comentó que había estado peleando con su pareja. Que Claudio le había dado un cachetazo.

Su sobrino/hermano no se anduvo con vueltas e ingresó a la habitación intempestivamente.

“¡Por qué le pegás a mi hermana!”, alcanzó a decirle, al tiempo que desenfundaba un facón que llevaba en la cintura y se lo hundía en el abdomen a su familiar. Ante la mirada de su sobrinita.

“Te amo, Vero”. El ingreso del filo fue tan violento como certero. Le habría lastimado una arteria principal o un órgano vital. La puñalada fue en su costado derecho, con ingreso ascendente.

Claudio, entre sangre, alcanzó a dejar sobre la cama a su bebé. Salió de la pieza y fue hasta el patio de la casa.

Allí, luchando por inhalar unas bocanadas de aire (perdió gran cantidad de sangre en cuestión de segundos), tuvo la suficiente lucidez como para intuir el inevitable desenlace.

En lo que significó su última palabra en este mundo, le dijo a su mujer: “Te amo Vero”... y se desplomó sobre el piso. Murió desangrado en el acto.

De inmediato, llamaron al 101, que nada pudo hacer. El sospechoso fue detenido por la Policía en las inmediaciones de la vivienda y puesto a disposición del fiscal José Raúl Almeyda.

El detenido está imputado de homicidio simple.

Comisario y algo más. El jefe de la Departamental Totoral, comisario inspector Roberto Balle, confirmó el episodio y aclaró que no se registraron denuncias previas por agresiones o maltratos a la mujer de la víctima.

“No hay ningún antecedente de violencia en la pareja”, dijo.

Balle le dijo ayer a este diario que en su localidad no cuentan con una unidad judicial, por lo tanto, es él quien muchas veces se encarga de labrar lo sumarios y tomar declaraciones a los testigos de los casos.

 

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