?>
Policiales

Un año sin Santino

Los padres del niño que murió en el acto luego de recibir un balazo esperan el juicio al inspector Guillermo Torres, acusado de haber disparado y matado a su hijo.

Recordar a Santino les hace mal. Cintia Moyano y Federico Cabanillas hablan con los ojos llenos de lágrimas sobre su hijo, un nene de un año y nueve meses, que murió a causa de un disparo en su cuerpito. El responsable es un policía cordobés que espera el juicio en prisión preventiva.

Esa tardecita del 23 de enero de 2016, hacía pocos minutos que habían llegado a su hogar en barrio Marqués Anexo, celebrando que a Federico lo habían liberado por una causa que lo acusaba de encubrir a dos ladrones que dispararon e hirieron a Thiago Pintos, un niño de 2, el primer día de enero.

La calle estaba llena de gente, como se acostumbra en verano. Federico jugaba con su hijo en brazos y vio pasar a un chico corriendo al frente de sus narices. Luego sucedió lo peor: una bala encontró el cuerpito de su bebé. El hombre que hoy tiene 37 se acuerda que salió corriendo con el niño a cuestas y que unos vecinos lo llevaron al Hospital de Niños. Pero ya no había nada que hacer. Santino estaba muerto. Según un médico, por el impacto de un arma calibre veintidós.

Los vecinos vieron a un policía que disparó y luego se marchó, pero durante los primeros meses de la causa, hubo dos adolescentes imputados como autores del asesinato y alojados en el Complejo Esperanza. Llevó tiempo y buena voluntad de la Justicia para dar vuelta la causa y encontrar al verdadero culpable.

Después de ocho meses de aquella tarde, y de un cambio de abogados por parte de la familia, el sargento Guillermo Torres quedó imputado en octubre porque se comprobó que la bala que mató a Santino coincidía con la que hirió en la pierna a un joven al que estaba persiguiendo: ambas de calibre 9 milímetros.

“La Policía es una familia. Todo se tapa. Nosotros fuimos a denunciar al Tribunal que sufrimos persecución. Venían policías a decirnos que paremos, nos hacían señas con las manos simulando un disparo”, relata el papá de Santino.

“Siempre tuvimos el apoyo de los vecinos”, dicen a Día a Día sentados en una habitación al ingreso de su vivienda. Pero vivir con esa ausencia no les resulta fácil. Además de Santino, Cintia tiene otros cuatro hijos de 20, 19, 13 y 7 años. Y con Federico, hace cuatro meses dieron luz a Yutiel.

Pasa el tren por el frente de la casa, mientras la pareja recuerda cuánto les costó quedar embarazados de Santino. “Cuando quedé embarazada fue una bendición. Estuvimos dos años buscándolo”. Un mes antes que naciera el niño, su hija mayor Evelyn tuvo a Azul, su primera nieta. Como tenía una enfermedad, la mujer empezó a ir a la Iglesia. Y en ellos encontró refugio cuando 21 meses después perdió a Santino.

“Éramos muy felices hasta ese día”, contó Cintia.

¿Qué pasó? Dos adolescentes andaban en una moto “choreada” cuando se encontraron con un control policial sobre la calle Cornelio Saavedra, un importante corredor de ingreso al Marqués. Para evadir a la Policía, los chicos aceleraron y luego salieron corriendo. Detrás de ellos, iban Torres y un agente, Matías Venecia, que lo acompañaba en la patrulla y quien hasta el momento no tiene acusación en su contra.

El policía realizó al menos dos disparos, uno ingresó en la pierna de uno de los adolescentes, y otro impactó sobre el pecho del bebé. El joven que no quedó herido es sobrino de Cintia Moyano, la mamá de Santino. “Ahí te maté a tu amiguito, como no te maté a vos también”, contó el joven que le dijo el inspector mientras esperaba detenido en la comisaría.

A pocas horas del crimen, el fiscal Gustavo Dalma dijo que se trató de un enfrentamiento entre dos policías y dos adolescentes que intentaban escapar tras un robo. De esa balacera, particularmente por un balazo efectuado por los chicos, el niño murió.

La marcha que pide que se haga Justicia por la muerte del nenito de Marqués.

Mientras los adolescentes estaban alojados en el Complejo Esperanza, el sargento Torres seguía en libertad. Pero una prueba hizo girar la causa: la bala que estuvo alojada en la pierna de uno de los jóvenes, coincidió con una 9 milímetros, como las que usa la policía.

El fiscal Carlos Matheu se hizo cargo de la investigación en la que comprobó que tanto ese proyectil cómo las esquirlas recolectadas en el lugar de la muerte de Santino, eran de un arma utilizada por uno de los policías. Los jóvenes acusados relataron que no iban armados esa noche, por lo que para el fiscal se trataría de un caso de “gatillo fácil”.

Santino, un pedido y un emblema

A una semana de la muerte de Santino, familiares y vecinos salieron a la calle pidiendo justicia. La versión oficial del hecho, no tomaba en cuenta la versión de quienes estuvieron ese día y vieron al sargento disparar.

“Quisieron instalar la idea de que en medio del enfrentamiento atacaron al policía e impactaron en el pechito de Santino”, dijo a Día a Día Carlos Nayi, el abogado de la familia Cabanilla.

El 11 de octubre el fiscal Carlos Matheu confirmó que agravó la imputación contra el policía Guillermo Torres, quien quedó detenido. El hombre está acusado por los presuntos delitos de “homicidio agravado por uso de arma de fuego y por ser cometido por un servidor público en ejercicio de su función” y “abuso de arma agravado”.

“Es un hecho gravísimo, es doblemente calificado el delito. Al menos podría haber venido a auxiliar o a pedir disculpas y en lugar de eso, el policía pegó media vuelta y se fue”, contó con bronca Cabanilla.

Los familiares esperan que salga pronto el pedido de elevación a juicio y que revisen la actuación de Matías Venecia, quien acompañaba a Torres en la patrulla.

¿Quién es Guillermo Torres? A los pocos días de quedar imputado en la causa de Santino, quedó implicado en otro hecho aberrante. El abogado Nayi presentó a la Justicia un video en el que muestra a dos policías que van detrás de dos jóvenes en barrio San Roque y los hacen correr abrazados por varias cuadras en una calle desierta. El material muestra que cómo les tocan bocina y amagan con atropellarlos. En una parte se oye un disparo efectuado al aire y a uno de los policías lamentándose por no llevar consigo una escopeta para dispararles.

La fiscal Jorgelina Gutiez determinó que el “baile” a los dos chicos de 13 y 14 años habría ocurrido el 8 de septiembre pasado en horas de la noche. Los jóvenes volvían a sus casas después de haber estado jugando a la Play Station en otro domicilio. El oficial Torres estaba a cargo de esa patrulla policial.

Por este hecho, más el de Santino, el Tribunal de Conducta Policial apartó del cargo al suboficial Guillermo Torres y pidió el pase a situación pasiva del cabo primero Waldo Miranda Encinas.
Desde el Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos, la Coordinadora de Familiares de Víctimas de Gatillo Fácil y otras organizaciones sociales de Córdoba vienen denunciando el abuso policial de las fuerzas de seguridad de Córdoba.

“No solo que no se hace justicia, sino que los policías siguen trabajando. Cuando alguien comete un delito inmediatamente es encarcelado, la prisión preventiva no falla para las pobres. Pero la Policía asesina y sigue trabajando”, cuestionan.

En 2014 se registraron siete víctimas en siete meses. Uno de ellos es Fernando “Güere” Pellico, cuyo asesinato fue juzgado en noviembre de 2016, y por primera vez hay dos policías sentenciados a perpetua por el homicidio de un joven en barrio Los Cortaderos.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo