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Testigo relató que los torturadores le dijeron: "Te vamos a matar cuando nosotros querramos"

Alberto Colaski, sobreviviente de La Perla, dio testimonio en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención.

Uno de los sobrevivientes de La Perla, Alberto Colaski, señaló que en una oportunidad, mientras era torturado, los represores le decían "te vamos a matar cuando nosotros querramos, no cuando vos quieras", al brindar su testimonio en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención. Colaski, fue detenido en la medianoche del 29 de junio de 1977 en el domicilio de un amigo en barrio General Paz de la ciudad de Córdoba.


Relató que fue secuestrado por un grupo de personas de civil con armas cortas que tiraron abajo la puerta de ingreso de la vivienda y también se "descolgaban de los techos".


"A partir de ahí comenzaron los golpes y el maltrato", dijo, y agregó que después escuchó una sirena de la policía y la voz de uno de los integrantes de la patota que le indicaba a otro: "decile que se vayan que estamos trabajando y el coche policial se retiró".


Posteriormente Coslaski fue llevado al ex centro clandestino de detención La Ribera, donde fue constantemente golpeado y torturado con picana eléctrica.


Recordó que fue en ese lugar que le dijeron: "acá no hay jueces, no hay abogados, no hay habeas corpus, acá depende de vos que te vayas al pozo o no".


Indicó que posteriormente fue trasladado a otro espacio de La Ribera, donde "me sacaron las ataduras pero seguían las vendas, me hicieron sacar el saco, me hicieron desvestir y ahí comenzaron nuevamente los golpes en una especie de tarima o mesa y se me empezó a sumergir en un tarro de agua, cabeza abajo; se golpeaba el tarro y con las manos a la altura de las orejas me golpeaban".


Colaski precisó que durante las sesiones de torturas "me decían comunista, judío. Les pedí que me mataran y me dijeron te vamos a matar cuando nosotros querramos".


El testigo denunció ante el tribunal que una de las consecuencias de las torturas a las que fue sometido fue la esterilidad que padece y señaló: ”la vida compensa, no me ha dado hijos pero me ha dado sobrinos”.


Posteriormente, Colaski fue trasladado el 5 de setiembre al centro clandestino La Perla, "donde aparce "El Nabo" (Ernesto) Barreiro -uno de los imputados- y ahí la cosas se pusieron más duras", porque se acentuaron las torturas.


Relató que en una oportunidad los sacaron al patio, "me hicieron arrodillar" y le practicaron un simulacro de fusilamiento: "me percutaron un arma varias veces en la cabeza, esas cosas perversas tenían".


Colaski fue luego llevado a la Unidad Penitenciaria número 1 (UP1), donde escuchó al capellán de la cárcel, Sabas Gallardo que le decía que "más de cuatro horas de torturas no me deben haber aplicado, porque está comprobado en Argelia que más de 4 horas el cuerpo no aguanta".


De la UP1 fue trasladado al penal de La Plata, donde en agosto der 1982 se le otorgó la libertad vigilada y en diciembre de ese año la definitiva.


Previamente declaró María Ester Gómez, quien brindó detalles sobre el secuestro de su esposo, Juan José "Toto" López, el 20 de abril de 1978.


En su testimonio reconoció a los imputados, Oreste Padován como uno de los integrantes de la patota que secuestró a su marido y a Luis Mananelli, como la persona que tuvo a su cargo la supervisión de la libertad vigilada que le habían otorgado a López.


Posteriormente, el tribunal dispuso pasar a un cuarto intermedio hasta mañana a las 10, cuando continúa la ronda de testigos previstos para este juicio

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