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Policiales

Tambalea la hipótesis de que "El Rubio del Pasaje" fue cremado

Los seis empleados y funcionarios municipales que declararon hoy coincidieron en que "es imposible" manipular un cadáver con ocho meses de descomposición, y negaron de modo tajante que haya cremaciones clandestinas. El acusado Aldo Monje quedó bien parado. 

"Es imposible manipular un cadáver con ocho meses de descomposición. De ninguna manera se puede hacer por el olor, el estado de los restos. Para algo así se necesita gente preparada". La  afirmación fue compartida este martes por los seis testigos (cinco empleados municipales en actividad y un exfuncionario) en la cuarta audiencia en la Cámara 11ª del Crimen y fue un golpe contundente a la hipótesis de que a Facundo Rivera Alegre (19), "El Rubio del Pasaje", lo cremaron en el Cementerio San Vicente.

Las declaraciones fueron firmes incluso para la Fiscalía y la Querella y dejaron flotando la sensación de que el exempleado municipal Aldo Monje (37) podría aproximarse a una eventual absolución. El hombre llegó a juicio imputado por el presunto delito de "encubrimiento agravado", dado que le habría confesado a un amigo -que todavía no declaró, y se espera que lo haga mañana- que junto con otras dos personas cremó el cadáver de Facundo "a cambio de plata y merca", cuando "El Rubio" llevaba unos ocho meses desaparecido. 

Pero los testimonios de los empleados Marcos Quiñones, Juan Noriega, Gonzalo Leonel Suárez, Lucas Fioramonti, Víctor Arce y Gustavo Baigorria cuestionaron con dureza la investigación de la Instrucción, que ya había sufrido un revés judicial en junio de 2014 cuando el juez de Control Gustavo Reinaldi anuló la elevación a juicio y regresó la causa al fiscal Gustavo Dalma al considerar que faltaban mayores "precisiones" sobre las participaciones de los acusados. Cabe recordar que el fiscal que investigó la desaparición de "El Rubio" en el inicio fue Alejandro Moyano, actual fiscal general, y a quien la madre de Facundo, Viviana Alegre, acusa de haber realizado una instrucción parcializada e incompleta. 

"No se pueden cremar restos nauseabundos con ocho meses en descomposición. No tenemos gente preparada para eso. El 85 por ciento de los empleados del Cementerio hemos perdido el olfato y el gusto. El agua y la comida nos saben a podrido", contó Arce, actual jefe de repartición en San Vicente. "Tampoco hay cremaciones clandestinas, y si las hubiera no alcanzaría con la complicidad policial o municipal; se necesitaría de una complicidad mucho más grande para cremar cuerpos sin que nadie se entere", agregó. 

Se realizaron excavaciones en el cementerio San Vicente buscando el cadáver de Facundo.

"Nadie puede entrar en el crematorio sin autorización. Hay policías y guardias privados las 24 horas, sobre todo desde que pusieron los hornos nuevos", detalló Baigorria, quien lleva 22 años trabajando en el Cementerio. Su referencia a los "hornos nuevos" tiene que ver con que a fines de 2012 se modernizó el crematorio con maquinaria compleja, lo que redujo al mínimo la gente capacitada para utilizarlos. Para la Instrucción, el cuerpo de Facundo fue cremado semanas antes de la modernización, cuando todavía funcionaba un horno "viejo" que era manipulado por varios empleados.

"No me consta que en San Vicente haya habido cremaciones clandestinas. Hubo rumores, sí, pero nunca se pudieron corroborar. Además, había custodia policial las 24 horas, los 365 días del año. Si en algún momento quedó abierto un portón o alguien no autorizado accedió al crematorio, es porque la Policía faltó a su responsabilidad", declaró Suárez, exdirector del Cementerio en 2011 y 2012. Sobre la posibilidad de que la cremación se haya realizado de noche o madrugada, cuando el Cementerio estaba cerrado, el exfuncionario dijo que eso "es imposible" dado que "es un espacio abierto, de unas 50 hectáreas, y los guardias se hubieran dado cuenta por el ruido del crematorio y por el olor de los restos". 

"Es imposible que se creme un cuerpo clandestinamente y nadie se dé cuenta. El olor y el ruido llaman la atención de todo el mundo", coincidió Noriega, actual capataz del Cementerio, lugar donde trabaja desde 1982. Ante el pedido del Tribunal para que "ilustre" cómo es el proceso de descomposición de un cuerpo, Noriega señaló que "en un ataúd, tarda cinco años en quedar reducido a huesos", y que en caso de estar en contacto directamente con la tierra (como supuestamente estuvo el cadáver de Facundo, antes de ser desenterrado y cremado) demora "tres años". "Es decir que un cuerpo con apenas ocho meses en descomposición es algo insoportable por el olor. La única manera en que se pueden manipular esos restos es usando máscaras especiales y con la colaboración de tres ó cuatro personas como mínimo", explicó el capataz.

"Nadie puede cremar algo sin autorización; el movimiento de empleados y el control policial es permanente", completó por su parte Quiñones, quien trabajó en San Vicente en 2012. 

Monje, de camisa a cuadros, durante una de las audiencias.

"Aldo Monje es un chico 'jodón', le gusta hacer bromas, inventar cosas", manifestó Fioramonti, actual empleado del Cementerio. Este punto, reiterado por casi todos los otros testimoniantes ("Monje es una persona un tanto limitada, inventa cosas, una vez dijo que había ganado el Quini 6", dijo Arce), fue explotado al máximo por los abogados del imputado, quienes intentan demostrar que la "confesión" que le hizo a un amigo sobre la cremación de Facundo Rivera Alegre fue "un invento" de un hombre que es considerado "un mitómano" entre sus pares.

Excepto Marcos Quiñones, quien dijo haber escuchado en una ocasión que Aldo Monje "se drogaba", los demás alabaron su trabajo, dijeron que era un empleado "que cumplía su labor" y que jamás lo vieron consumir drogas. Estas referencias fueron en contramano de la hipótesis de la Instrucción, en la que se sostiene que "la condición de adicto y retrasado mental (leve) del encartado Monje fue aprovechada por los autores del homicidio, quienes conocían las condiciones de dependencia a las drogas de Monje –ya que serían sus proveedores- y su vulnerabilidad" para convencerlo de cremar los restos de Facundo a cambio de cocaína y dinero. 

Aldo Monje resultó bien parado en la audiencia de hoy, pero su situación todavía depende de otros testimonios (entre ellos, el del amigo al que le habría confesado la cremación de los restos de Facundo) que se conocerían entre mañana y el jueves. 

La única certeza hasta el momento es que Facundo fue visto con vida por última vez la madrugada del 19 de febrero de 2012, en barrio Maldonado. Una testigo presencial declaró la semana pasada que "El Rubio" discutió con dos hijos de María del Carmen "La Colela" Rearte y le dispararon en la cabeza. El testimonio complicó la situación judicial de Pablo Rearte (31), imputado por el presunto delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego". Su hermano, K.L., también está sindicado como responsable de la muerte de Facundo, pero tenía 15 años al momento del episodio y es inimputable. 

La hipótesis del homicidio parece tener sustento testimonial. La de la cremación, hasta ahora, no.