?>
Policiales

Oberlín: Hoy la muerte conquistó la vida de otro de nuestros changos

Una nueva y sentida carta del cura de barrio Müller da cuenta sobre un muchacho que murió por consumir paco. "Quién sabe cuántas vidas más se llevará el insaciable paco", dijo.

RELACIONADAS

El sacerdote Mariano Oberlín, quien tuvo trascendencia nacional a raíz de su lucha incesante para ayudar a chicos con adicciones desde su labor social en la parroquia de Müller, difundió este jueves una nueva y sentida carta para en la que cuenta que otro joven murió por consumir paco.
 
La lucha del sacerdote, junto con otras cientas de personas que lo ayudan, es para rescatar a los chicos de las calles en uno de los sectores más carenciados de Córdoba. El Arzobispo Carlos Ñáñez dio una misa en la parroquia en mayo para apoyar el trabajo de Oberlín, e incluso el propio Mauricio Macri lo destacó en una oportunidad.
 
El Gobierno de Córdoba negó en reiteradas oportunidades que hubiera paco en Córdoba (residuo que queda de la elaboración de cocaína), pero finalmente una pericia de la Justicia lo confirmó.
 
La carta publicada en Facebook dice lo siguiente:

"Seguimos contando muertos en esta batalla.

Cada vez que hablo por este medio, alguien se molesta. Y realmente no es esa mi intención. Ni mucho menos desmerecer el trabajo que otros hacen. Ni tampoco pretender tener las respuestas a todas las problemáticas de las que hablo. Y aunque muchas veces soy crítico con los distintos estratos estatales, también intento reconocer lo que considero bueno. Y en ese sentido debo resaltar muchos modos de presencia que se han venido desarrollando en estos años. Y esto también es motivo de molestia para otros. Si reclamo se enojan unos, si agradezco se enojan otros. 

Pero también debo decir que, más allá del malestar que estas situaciones me generan, poco mi importa eso frente a la angustia que me genera la muerte cuando coquetea con la vida de nuestros changos y changas.

Y hoy la muerte conquistó la vida de otro de nuestros changos.

Una vez más, no sé ni siquiera qué quisiera reclamar. 

Nos acercamos a él hasta donde pudimos, y no alcanzó. Le acercamos algo de comida los días que pudimos, pero no alcanzó. Lo acercamos al consultorito médico que tenemos, desde el cual el doctor lo derivó al hospital para que sea internado con la urgencia que pudimos, pero no alcanzó. En el hospital se lo atendió lo mejor que se pudo, pero no alcanzó. No alcanzó nada: ni lo que hizo su familia por él, ni lo que hicimos nosotros, ni lo que hizo el estado. Como no les alcanzó la plata ni la vida de tantos otros a los mercaderes de la muerte que le vendían el paco. Y quién sabe cuántas vidas más se llevará el insaciable paco.

¡¿Qué más quiere este cura?! Decía alguien hace un tiempito exasperado sin comprender de qué me quejo.

Y yo lo entiendo. A veces ni yo sé qué más quiero. Con suerte por momentos apenas sé lo que menos quiero... y lo que menos quiero en este momento es que la muerte sinsentido se siga comiendo el sentido de tantas vidas".

 
 

Sumate a la conversación
Seguí leyendo