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Nueva Córdoba: el joven se intoxicó con el matafuego, se asomó a tomar aire y cayó

Es la hipótesis de los investigadores sobre la muerte del jujeño que cayó de un décimo piso. En principio descartan un homicidio, pero de todos modos aguardan la autopsia.

Desde Jujuy viajaban a Córdoba este lunes algunos familiares de Pablo Ibáñez, el joven de 30 años que murió en la madrugada al caer desde un décimo piso en un edificio de barrio Nueva Córdoba.

El muchacho había llegado este domingo a nuestra provincia en una motocicleta, con una doble intención: visitar a unos amigos estudiantes que hacía mucho no veía, y conseguir una entrada para el partido entre Boca Juniors y Rosario Central, por la Copa Argentina.

"Arribó en moto con otro amigo jujeño y ambos pararon en un departamento donde había otros tres jóvenes: dos jujeños y un cordobés", explicó a Día a Día el comisario inspector Sergio Gigena, del Distrito 4.

A eso de la 1.30, Ibáñez cayó desde la ventana del décimo piso y murió en la esquina de Rondeau y Poeta Lugones. Desde entonces hubo varias especulaciones sobre su caída, incluso considerando la posibilidad de que alguien lo haya empujado en una pelea.

Tras las pericias y los testimonios de sus amigos, la hipótesis del Departamento Homicidios se inclina, en principio, a que se habría tratado de un accidente: Ibáñez se intoxicó con el líquido de un matafuego, se asomó desesperado (y descompuesto) a la ventana a tomar aire, vomitó, tambaleó y cayó al vacío.

Excepto que los resultados forenses de la autopsia descubran otra cosa, el fiscal Guillermo González catalogaría la causa como un accidente doméstico, considerando que no habría elementos para imputar a los demás ocupantes del departamento ubicado en calle Poeta Lugones 94.

El matafuego, la clave. Entre el quinto y el décimo piso, la Policía Judicial encontró restos de polvo químico de distintos matafuegos que fueron activados. El círculo comenzó entonces a cerrarse en base a los testimonios de los otros cuatro involucrados en esta historia.

"Al parecer, se juntaron a ingerir bebidas alcohólicas y en determinado momento salieron del departamento y bajaron por las escaleras", relató Gigena, quien agregó que no hay "por ahora" rastros de drogas en el lugar. "Hay que esperar los resultados de la autopsia. Todo indica que únicamente bebieron alcohol", señaló el jefe policial, quien se mostró muy consternado por lo ocurrido.

Vecinos del décimo y noveno piso dijeron a la prensa no haber escuchado música ni ruidos, por lo que se cree que se reunieron a beber sin hacer demasiado ruido, y que todo se desencadenó cuando salieron del departamento.

En esta esquina del barrio estudiantil cayó el joven jujeño (Google Street View).

Héctor, el portero del edificio, confirmó en El Show de la Mañana que "la traba del matafuego quedó entre el segundo y tercer piso, y el matafuego entre el cuarto y el quinto". "Había mucha cantidad de polvo desparramada por todos lados", contó.

La reconstrucción inicial del episodio indica que los jóvenes "tomaron matafuegos y comenzaron a arrojarse el líquido entre ellos, a modo de broma", señaló Gigena.

Sucede que el líquido de los matafuegos es tóxico y provoca graves efectos, como la falta de oxígeno. "Es polvo químico. No debe arrojarse nunca a una persona, menos en la cara. Eso intoxica en el acto, incluso en el departamento había vómitos, evidencia de que los otros jóvenes también se descompusieron con ese polvo", explicó el investigador.

Todo indica que los restos tóxicos del matafuego cubrieron el ambiente, que Ibáñez se quedó sin aire, entró en el departamento corriendo y vomitó en la ventana. Acto seguido, perdió el equilibrio y cayó.

Los resultados de la autopsia corroborarán o harán tambalear esta hipótesis.

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