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Policiales

"Mil años de cárcel es poco", dijo el padrastro de un niño asesinado por un delincuente

El pequeño Alexander Monzón (10) murió atropellado en barrio Zumarán por asaltantes que escapaban de la Policía. Hoy condenaron al responsable a 20 años de prisión.

En febrero de 2015, un episodio delictivo conmocionó a Córdoba: luego de un raid delictivo, dos delincuentes que escapaban de la Policía chocaron en contramano contra un remis en el que iba un niño de 10 años, quien murió en el acto.

La víctima fatal, Alexander Monzón, estaba en un auto de alquiler junto con la pareja de su madre y fue embestido por la camioneta en que circulaban los ladrones, en calle Sebastián Gaboto al 1.900 de barrio Zumarán.

El conductor del vehículo sufrió heridas, y sobrevivió. Los asaltantes continuaron la fuga, se tirotearon con la Policía y finalmente fueron atrapados.

Este miércoles, en la Cámara Cuarta del Crimen condenaron al principal acusado: Diego Maximiliano Luján recibió 20 años de prisión. Su cómplice también fue condenado, pero como era menor de edad al momento del episodio fue enviado al Complejo Esperanza.

"Mil años es poco", dijo llorando, luego de la sentencia, Ariel, el padrastro del pequeño. "El dolor no va a pasar nunca. Yo lo vi morir a mi hijo. Pero al menos esto es un alivio", balbuceó el hombre en Radio Universidad.

Luján, en tanto, habló antes de la condena y dijo ser "una persona trabajadora". "No soy un delincuente ni un asesino. Soy una persona trabajadora, no sé qué me pasó aquella noche. Pido disculpas", fue la estrategia defensiva del asaltante.

Locura delictiva. Todo comenzó en horas de la madrugada en La Calera, cuando los delincuentes robaron las carteras a dos mujeres y escaparon en una camioneta Ford Ranger.

Avisada la Policía, se produjo una persecución por Saldán y luego por el noroeste de la ciudad de Córdoba. Los patrulleros persiguieron a la Ranger, que tomó por Monseñor Pablo Cabrera y se metió en Zumarán.

En la fuga voltearon a dos policías en motocicleta y se metieron en contramano, colisionando contra el remis en el que iba el pequeño Alexander.

Mientras una ambulancia asistía a las víctimas, los delincuentes siguieron la marcha alocada y fueron encerrados en barrio Marqués de Sobremonte, donde bajaron y se tirotearon con los uniformados.

Finalmente los atraparon: Luján estaba con un cómplice que tenía disparos de bala en las piernas. Les secuestraron plata, armas y celulares.

El remis fue colisionado por la camioneta de los asaltantes, que iba en contramano.

 

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