?>
Policiales

Le quisieron pegar un 'cañazo' y se les escapó el tiro, dijo la testigo

Una testigo clave confirmó que vio el momento en que dos de los hijos de "La Colela" Rearte se peleaban con "El Rubio del Pasaje" y lo mataron de un balazo, al parecer de modo accidental. Ratificó que cargaron el cuerpo en un auto y se lo llevaron. 

Se la veía abatida esta mañana en Tribunales II a Viviana Alegre, la madre de Facundo Rivera Alegre (19). El dolor de esta mujer parece ser lo único genuino en un juicio que, apenas en su tercera audiencia, destapó a mansalva los vínculos entre la noche, ciertos ambientes del cuartero, el narcotráfico, la transa, determinada complicidad policial y los códigos cíclicos de la ilegalidad donde los únicos que pierden son los "giles".

Definición de "giles": jóvenes vulnerables en uno o varios aspectos. En este caso quien perdió fue Facundo, "El Rubio del Pasaje", al parecer asesinado en una "transa" en barrio Maldonado cuando les compraba 50 gramos de cocaína a los hijos de María del Carmen Rearte, "La Colela", y se produjo una discusión por un supuesto billete falso.

"Le quisieron pegar un 'cañazo' en la frente y se les escapó el tiro. El chico cayó hacia atrás con los brazos abiertos. Para mí ya estaba muerto", ratificó ante el Tribunal y el fiscal Diego Albornoz una chica que es considerada la "testigo estrella" por ser la única que vio el momento exacto en que le disparaban a "El Rubio" y se atrevió a contarlo. 

La testigo reconoció sentir miedo al igual que todos los declarantes, pero dijo que accedió a testimoniar porque en otra ocasión su madre fue asesinada y comprende el dolor de la ausencia por el que atraviesa Viviana Alegre. 

Durante la Instrucción, la joven declaró que, a las 6 del 19 de febrero de 2012, regresó de un cumpleaños a barrio Maldonado y pasó por la esquina de Esnaola y Blas Parera cuando vio que Facundo Rivera Alegre compraba drogas a Pablo Rearte (31) y K.J.L. (menor de edad), dos de los hijos de "La Colela", una mujer sindicada por la Policía como presunta narcotraficante.

"Que mientras pasaba frente a ellos, escuchó que el 'Gringo' ('El Rubio') le daba plata al Pablo y le dijo 'dame 100', haciendo referencia a que le diera 100 pesos de drogas. Que ahí el negro Pablo se dio cuenta de que le daba aparentemente un billete falso, que lo estaba 'cagando', diciéndole 'ey negro me estás cagando, hasta cuándo me vas a cagar vos' (...). Que en ese momento mientras discutían, el Gringo le decía al Pablo 'estás loco vos, estás equivocado, qué te pinta, si vengo siempre'. Aclara la dicente que siempre se lo veía al Gringo en lo de los Colela, siempre les compraba paco, merca, la 'gilada' (...). Que ahí se acerca el K. (el hermano menor de edad de Pablo) y le mete una trompada al Gringo, lo arrebata, y ahí el Gringo le empieza a pegar al K., cagándolo a trompadas". 

Siguió la declarante que, mientras se peleaban, Pablo Rearte agarró a Facundo de atrás "para evitar que le siga pegando al K. (...) ocasión en que éste, 'sacado'", tomó un arma que llevaba otra persona en la cintura y "quiso meterle un 'cañazo' en la cabeza al Gringo, es decir quiso golpearlo con el arma, efectuándose un disparo que le dio en el medio de la frente al chico, saltándole la gorra que tenía puesta, cayendo desplomado en el piso, dejando un charco de sangre en la calle".

Continuó: "La vieja Colela le gritaba desde adentro de la casa al K. 'andate, andate, va a venir toda la Policía'. Que ante esto, y mientras subían el cuerpo del Gringo en el auto, se fue rápidamente del lugar, no alcanzando a ver el momento en que arrancó el auto".

Presuntamente, el cadáver de Facundo fue ocultado en un lugar hasta hoy no identificado.

El músico de Damián Córdoba declaró este jueves.

"Es un testimonio creíble", sostuvo Claudio Orosz, representante de Viviana Alegre, al término de la audiencia. El querellante insistió en la pista policial: "La testigo dijo textual que la Policía no intervino de inmediato a investigar porque esa es zona liberada, y que únicamente interviene cuando le paga el narcotráfico".

De este modo se complicó la situacion legal de Pablo Rearte (31), imputado por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor". Su hermano, K., tenía 15 años al momento del episodio y asiste al juicio por su presunta "participación activa", pero es inimputable. 

Ratificado el crimen de Facundo Rivera Alegre, resta saber qué ocurrió con su cuerpo. En ese punto es juzgado por supuesto "encubrimiento agravado" el exempleado municipal Aldo Monje (37), quien le habría confesado a un conocido que cremó los restos de "El Rubio" en los hornos del Cementerio San Vicente, previo a que los crematorios se "modernizaran" con máquinas más complejas y de difícil acceso. 

El testimonio de este conocido de Monje es el que falta para prácticamente "cerrar" la acusación sostenida en la Instrucción. Se espera para la semana próxima.

Luciano Calderón: no, no, no. La declaración del acordeonista de Damián Córdoba fue la única a puertas abiertas. Luciano Calderón dijo conocer a Pablo Rearte y a Facundo Rivera Alegre "de los bailes", pero negó de modo tajante haber sido amigo de "El Rubio" ni haberlo enviado a comprar cocaína. "Para nada es así. No sé de dónde salió eso. Ni siquiera tenía el número de teléfono de ese chico, no era su amigo, apenas los conocía", insistió Calderón cuando el fiscal Albornoz y el querellante Orosz le preguntaron por los numerosos testimonios que aseveran que "El Rubio" tenía la confianza suficiente para incluso entrar en el camarín de los músicos.

Su testimonio generó expectativa sobre todo luego de que un exintegrante de la banda aseguró ayer que en el ambiente era comentario generalizado "que a la cocaína para Luciano Calderón se la compraba 'El Rubio' y que se la traía de Maldonado". Otros testigos refirieron incluso que era usual que Calderón hiciera entrar gratis al baile a Facundo para "evitar los controles" de la Policía y que solían verlos juntos en el escenario.

"No es cierto para nada", se defendió Calderón, quien reconoció haber probado en alguna ocasión la cocaína y la marihuana y haber permitido solamente una vez que Facundo ingresara gratis en el local La Morocha. "Nosotros somos músicos humildes, sabemos de dónde venimos, y cuando podemos ayudar a que un pibe se ahorre la entrada, lo hacemos", señaló. "De todas maneras, eso no implica que podamos evitar los controles policiales. Ni siquiera los músicos podemos hacerlo, la Policía nos hace abrir los bolsos para ver que no llevemos alguna botella de alcohol", dijo. También negó haber invitado a Facundo a viajar con la banda a Tucumán la madrugada misma de la desaparición. 

Los acusados siguen las audiencias.

Luego aseguró no haber "tenido nunca" un problema con la "Colela" Rearte, a lo que la presidenta del Tribunal le marcó que había una contradicción con su declaración en la Instrucción. "Ahora que me lo dice, me acuerdo de que algo hubo", reconoció Calderón, y contó que en una oportunidad la madre de dos de los acusados fue hasta su casa y le recriminó que sus hijos hubieran quedado involucrados en esta causa. "Estaba bastante enojada", señaló el músico. 

El acordeonista dijo que conoce a "La Colela" desde hace muchos años, cuando "Damián no era nadie" y tocaban en fiestas barriales. En una oportunidad, tocaron "para el Día del Niño" en Maldonado y allí se conocieron. 

Miedo. Otros tres testigos, P.M.C., E.M.C. y A.E.M., confirmaron que Facundo estuvo el 19 de febrero de 2012 en el baile en el Estadio del Centro, que luego se fue a la parada del entonces "E2" (cuyo recorrido finaliza en Maldonado) e incluso uno de ellos señaló que en ese barrio le dijeron que los "Colela" se "fueron de control y se mandaron un mocazo grande". 

Lo particular es que, al igual que en la audiencia de ayer, todos los testigos dijeron tener mucho miedo y pidieron declarar a puertas cerradas, sin público ni imputados en la sala. "Hubo uno de ellos que incluso lloró sin parar, estaba aterrado", confiaron fuentes judiciales que estuvieron presentes. 

La presidenta del Tribunal, Susana Frascaroli, explicó que decidió despejar la sala porque "se están escuchando cosas muy fuertes, como lugares donde se vende droga", y destacó la importancia de proteger a los testigos.