?>
Policiales

La familia de Brianna debió irse del barrio por las amenazas de los asaltantes

Carlos, el padre de la niña que despertó del estado vegetativo, denunció que las familias de los ladrones de la silla los atacaron con piedras y palos, enojados porque los denunció.

El barrio Héroes de Malvinas, en el suroeste de la ciudad de Córdoba, ya no es más el hogar de Brianna Contreras, esta preciosa niña de 5 años que despertó del estado vegetativo.

Sucede que la familia Contreras debió mudarse a raíz de las amenazas y los ataques de los asaltantes, según contó a Día a Día el papá de la niña, Carlos.

"Después de que denuncié el robo de la silla, las familias de los ladrones nos amenazaron. Son vecinos, o eran vecinos, porque ya nos fuimos del barrio. Ni siquiera Brianna quiere volver", señaló.

Según Carlos, "días atrás volvía con mi familia en el auto y uno de los ladrones se nos cruzó y nos mostró un arma. Me gritó 'te voy a matar a vos y a tu familia, vigilante'. Así que fui de nuevo a la Policía a hacer la denuncia".

Las situaciones de Brianna. Brianna fue noticia en este diario por distintas situaciones. La primera a mediados de 2016, durante el informe Héroes, el barrio de los niños enfermos, donde se contaba que la pequeña quedó en estado vegetativo por una mala praxis hospitalaria inexplicable; debían intervenirla en el Hospital de Niños por un injerto de piel, pero en la cirugía sufrió un paro cardíaco y estuvo 15 minutos muerta, hasta que la reanimaron pero con un daño permanente: parálisis cerebral, cuadriplejía y estado vegetativo persistente.

La segunda fue en enero pasado, y era esperanzadora: después de tres años, Brianna había despertado del estado vegetativo debido al amor pujante de sus padres y al esfuerzo clínico de terapeutas y maestras.

La tercera, en febrero, fue preocupante: delincuentes desvalijaron a la familia Contreras y, entre otras cosas, se llevaron el oxígeno y la silla especial de la niña, que la necesitaba para su vida diaria y su rehabilitación terapéutica. Era una silla especial, traída de Alemania, que apareció abandonada días después, a raíz de la indignación social que produjo este hecho, que tuvo trascendencia nacional y generó una enome ola de solidaridad con la nena.

Carlos y su familia buscan una vida saludable para Brianna. Para ello debieron irse del barrio.

Ahora hay una cuarta noticia, y tiene que ver con la reacción de las familias de los asaltantes (y de los asaltantes mismos). Cuenta Carlos: "La Policía nos ayudó mucho. Después del robo de la silla tuvimos consigna las 24 horas. Pero lógicamente no podía durar para siempre, y al tiempo que se fueron pasó lo del auto: uno de los ladrones me cruzó y me amenazó con un arma delante de mis hijos".

Según Carlos, "todos en el barrio saben quiénes son los que robaron la silla de Brianna, pero tienen miedo de hablar". La madrugada del robo, Carlos salió a dar vueltas en su vehículo y vio "a los dos ladrones que iban por la vereda con la silla, que la usaban de 'changuito' para trasladar las otras cosas que habían robado".

Ataques. Luego de su denuncia en Robos y Hurtos, sumada a la denuncia por el ataque en el auto, la Policía atrapó a dos sospechosos, quienes fueron reconocidos y enviados a prisión en la causa que sigue el fiscal del Distrito 2, Turno 7, Tomás Casas. Dice Carlos que uno de los detenidos tiene 56 denuncias en su contra por distintas causas.

Pero la cosa no quedó ahí. A raíz de los arrestos, las familias de los acusados atacaron a pedradas la casa de la familia de Brianna. "Una noche se vinieron varios, nos amenazaron, nos tiraron piedras y palos. Yo alcancé a meter a Brianna dentro del auto para que no le hicieran nada. Directamente la arrojé al auto. Pero a otro de mis hijos, de 2 años, le pegaron una pedrada en la panza. Tuvimos que llevarlo al médico".

Brianna ya consiguió un nuevo jardincito. Necesita una acompañante terapéutica.

Luego de esto, cuenta Carlos, la familia decidió irse. "Todos quedamos mal. Incluso Brianna, que tuvo un ataque de nervios y dice que no quiere volver más a su casa".

"Fue la gota que colmó el vaso. Decidí, por toda la situación y la inseguridad, sacar a mi familia del barrio. Fuimos al Ministerio a pedir ayuda pero nos ofrecieron una casa en una zona de tierra, intransitable para la silla de mi hija. No nos servía. Así que nos fuimos a lo de unos parientes", relata.

La familia Contreras se fue a otro lugar de la ciudad y Brianna consiguió entrar en un jardincito nuevo.

"De a poco Brianna se está acostumbrando. Por suerte ya duerme por las noches. Estamos más tranquilos fuera del barrio", sostiene.

Ayuda para Brianna. Sobre lo que Brianna necesita, Carlos cuenta que la obra social Apross tiene pendiente "una silla de ruedas adaptada a ella". "Hace dos meses hicimos las medidas de la silla, que es una silla de ruedas común, distinta a la postural que le robaron. Pero todavía no la entregaron. También nos prometieron una acompañante terapéutica para que vaya con Brianna al jardín, ojalá venga pronto, nos hace mucha falta".