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Juicio por Paola Acosta: el alegato de la fiscal Eve Flores y el pedido de condena por femicidio

Los representantes del Ministerio Público desglosaron lo expuesto durante las cinco audiencias del juicio por el crimen de Paola Acosta y el ataque a su hija Martina.

Durante más de tres horas, los representantes del Ministerio Público desglosaron lo expuesto durante las cinco audiencias del juicio por el crimen de Paola Acosta y el ataque a su hija Martina, para sostener la acusación contra Gonzalo Lizarralde, el único imputado. 

Diego Albornoz, fiscal de Cámara, explicó en su extenso alegato por qué considera que Lizarralde es autor de homicidio calificado por violencia de género y por alevosía contra Paola, y homicidio calificado por el vínculo, violencia de género y alevosía, en grado de tentativa, contra Martina.

Se ocupó primero, de explicar por qué considera al imputado autor del delito de homicidio, de los elementos que lo sitúan en el lugar del crimen junto a las víctimas, de las contradicciones en la declaración del amigo que estaba en su casa, de las pruebas recolectadas en su camioneta Peugeot Expert, y luego pasó a argumentar sobre los agravantes. 

“No hay dudas de que las atacó a ambas en el mismo momento, con la misma arma y con la misma intención: causarles la muerte”, sentenció Albornoz, y rescató que la pequeña sobrevivió 80 horas en una alcantarilla “Dios mediante”. 

“El estado de inconsciencia (que le provocó a la nena con los golpes) le salvó la vida, porque la creyó muerta”, aseguró el fiscal, y recurrió a una cruda descripción de cómo fue hallada la niña el domingo 21 de septiembre, en el desagüe. “Una bebé, de un año y nueve meses, arrojada a una alcantarilla con ratas y basura; si hubiera llovido más, el agua hubiera arrastrado a la criatura al río”, describió. 

Asimismo, mencionó el informe del Comité de Maltrato Infantil del Hospital de Niños, en donde atendieron a la nena, que refleja que la pequeña presentaba síndromes compatibles con maltrato infantil, abandono grave, reconocimiento de paternidad tardío, ausencia de rol paterno en el primer año de vida y violencia de género. 

“Nunca he visto tan clara la figura de la alevosía como en este hecho, atacó, agredió a un persona inferior en peso y estatura, y a una bebé de 1 año y 9 meses; planificó todo para que estuvieran indefensas, planificó para que nadie las pudiera ayudar, los horarios”, manifestó el fiscal.

Y siguió: “Por qué miraba tanto a la pizzería, porque la pizzeria le molestaba, estaba esperando que cerrara; por qué pregunta si estaba Maru en su casa, porque si Paola se demoraba Maru hubiera bajado a buscarla”. 

“Le dijo que llevaba un regalo para la nena, porque quería que bajen las dos, para atacarlas a las dos”, apuntó. 

Tras dos horas de alegato, la fiscal Eve Flores que elevó la causa a juicio terminó de justificar el agravante de violencia de género, y lo hizo con una explicación minuciosa, clara y contundente, sobre las distintas formas de violencia de las cuales Paola fue víctima en su intento de que Lizarralde reconociera a Martina. 

“La violencia de género rebasa las fronteras de la violencia doméstica, porque esa violencia es sólo una de sus manifestaciones, pero la violencia de género puede ser sexual, laboral, obstétrica, y alude específicamente a patrones socioculturales que ponen a las personas en situación de desigualdad”, empezó explicando Flores, y se apoyó en la abundante legislación nacional e internacional -con rango constitucional- a la que ha adherido la Argentina. 

“El Estado asumió el compromiso de reconocer el derecho de las mujeres a una vida sin violencia, y a la remoción de los patrones socioculturales que sostienen esa desigualdad de género”, señaló Flores. “El menoscabo a la autoestima es violencia psicológica”, dijo Flores, aludiendo a los malos tratos que sufrió Paola en los Tribunales de Familia.

“El femicidio es la manifestación más extrema de la violencia física, y este es el punto: antes de llegar a esa violencia extrema, el acusado sometió a la mujer a violencia psicológica y económica, asumió el patrón sociocultural al que hacíamos referencia antes”, se explayó Flores. 

Y fue más contundente aún en el caso de Martina, a quien consideró que Lizarralde le negó derechos básicos como la identidad. “Cuando supo del embarazo, cortó toda comunicación, eso es negar la existencia a la niña, y negarle también el derecho como mujer a una vida en dignidad y con el pleno reconocimiento de sus derechos”. 

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