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Policiales

La increíble guerra del Bolshoi

Uno de sus bailarines estrella confesó que planeó el ataque con ácido al director del famoso ballet. Una historia policial que parece de cine.

Su celular lo delató. La noche del 17 de enero, el bailarín Pavel Dmitrichenko recibió varias llamadas desde los alrededores de la casa de su jefe. No eran llamadas comunes.

Las hacía Yuri Zarutski, un tipo con antecedentes penales que estaba en el lugar donde un jarro con ácido sulfúrico era lanzado en la cara de Sergei Filin, director artístico del Ballet Bolshoi.

Esas llamadas fueron la clave para que la policía rusa resolviera el caso. Tras detener a Dmitrichenko, Zarutski y el chofer que trasladó al atacante, los tres confesaron su participación.

Las imágenes con sus declaraciones fueron transmitidas ayer por la televisión local: “Yo organicé el ataque, aunque no de la manera en que ocurrió”, dijo Dmitrichenko, aclarando la interrogante sobre los culpables y abriendo inmediatamente la de por qué lo hizo.

La versión entregada por la Policía habla de enemistad personal basada en motivos profesionales. Pero la citada por los medios rusos es historia aparte.

Comienza el 2008, cuando la jovencísima bailarina Anzhelina Vorontsova gana el importante concurso Arabesque y es invitada a la compañía que Filin dirigía entonces en el Teatro Stanislavski.

Pero ella rechaza la oferta y se va al Bolshoi, la compañía más grande de Rusia, donde tres años después Filin llega como director. Mal por ella. Eventualmente él, sentido por su rechazo, habría desplazado a esta promesa del ballet a un segundo plano. O al menos así lo creía Dmitrichenko, su pareja.

Pero la peor decepción de la solista de 21 años habría ocurrido el 2012, cuando el director le negó su rol soñado, el papel principal de El lago de los cisnes.

Además le sugirió que si alguna vez quería tenerlo, debía cambiar de entrenador, apuntando a Nikolai Tsiskaridze, maestro de la pareja y enemigo declarado de Filin.

Apenas ocurrió el ataque, la policía y el propio director dijeron que estaba relacionado con su trabajo. Conocido como uno de los ballets más importantes del mundo, con 200 años de historia, el Bolshoi es también de los más competitivos.

La pelea por los papeles entre sus 220 bailarines suele ser feroz. Entre ellos, Tsiskaridze fue sospechoso en un  principio y el conflicto de su discípula con el director tampoco era secreto. Pero de Dmitrichenko nadie hablaba, hasta ahora.

El cerebro del crimen. Tenía fama de malo. A los 28 años Pavel Dmitrichenko era uno de los solistas principales del Bolshoi y su currículum lucía importantes roles de villanos, como el antagonista de El lago de los cisnes y el principal en Iván el Terrible.

Pero, al parecer, fuera del escenario también hacía lo suyo. Que contestaba furioso en internet a quienes criticaban sus presentaciones. Que se confesaba estudiante rebelde, que les tiraba petardos a los profesores cuando era adolescente.

Que se tatuó en el brazo derecho “La vida es lucha y luchar significa vivir. Ese es mi lema”. Que es volátil, explosivo. El juicio público se abrió, pero el oficial recién comienza mañana, cuando sea inculpado formalmente por un delito que le puede costar hasta 12 años de cárcel.

Filin no se ha referido a la confesión. El director está desde febrero en Alemania, recuperándose de las quemaduras en tercer grado por las que casi quedó ciego, tuvo que ser operado tres veces y recibir injertos de piel. En el Bolshoi esperan que regrese a su cargo a mediados de este año.

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