?>
Policiales

Habló el vecino héroe que rescató a los niños del incendio: "Tres minutos más y morían"

José Dreher llegó a Córdoba desde Chaco para "cambiar de aire". Este fin de semana salvó a tres nenes que quedaron encerrados por dos madres que salieron a bailar. Crudo testimonio.

Fue la noticia más destacada -y, para mucha gente, indignante- del fin de semana en Córdoba, e incluso llegó a medios nacionales: en San Ignacio, un barrio humilde pegado al Jardín Botánico, dos mujeres dejaron encerrados a tres niños de 12, 4 y 1 año y se fueron a bailar.

La "idea" de las mujeres era que la niña de 12, que es hermanita de una de ellas, cuidara a los otros dos nenes. Algo que en la madrugada del domingo estuvo a minutos de volverse una trampa letal, dado que la nena prendió una vela porque no había luz y esa vela quemó una cortina y esa cortina ardiente contagió toda la pieza diminuta que forma parte de un complejo de departamentos pequeños y sencillos ubicados en calle General Lavalle al 5.300.

Noche, fuego, humo caliente y espeso, puertas cerradas con llave, niños sin llave: el "combo" perfecto para tres muertes por una imprudencia imperdonable. Fue el arrojo de José Alejandro Dreher (43), un chaqueño que vive con su esposa y su hijo en un departamento vecino, lo que salvó la vida de esos nenes: rompió la puerta a patadas y los rescató de entre el humo negro. 

"La nena de 12 años le avisó luego a su hermana por teléfono que volviera de la fiesta, que se había quemado el departamento. Y al rato volvieron las dos mujeres y se las veía tranquilas, como si nada hubiera pasado. No reaccionaban, no sé qué se les cruzó por la cabeza", cuenta Laura Picco (58), la dueña del complejo, quien junto con su hija Cecilia saltaron de la cama en plena madrugada, con temperaturas bajo cero, a romper los vidrios de la ventana para frenar las llamas.

La Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) quedó a cargo de los informes que determinarán si la Justicia retira o no la tenencia de los nenes a las mujeres.

Las llamas arrasaron con la habitación. Casi hacen lo mismo con la vida de los nenes.

La dueña. En la noche del sábado se cortó la luz en los departamentos de la parte baja del complejo. En uno de ellos alquila Jésica con sus dos hijos pequeños. Exactamente al frente de ellos vive José Dreher con su esposa Patricia Sosa y el hijo de ambos, de 10 años.

Laura Picco esperaba el regreso de su hija Cecilia, que había ido a un velorio, cuando vio que por las escaleras subía Jésica. "Me preguntó si podía calentar la mamadera en mi casa. Le dije '¿Por qué? ¡Ni se te ocurra salir y dejar a tus hijos solos! Pero ella me dijo que no, que a sus dos nenes se los había llevado su exmarido", explica Picco.

Efectivamente era así: Jésica había mandado a sus dos hijos con su expareja. Su plan era ir a una fiesta, y para eso invitó a su amiga Agostina, quien llegó con sus dos hijitos de 4 y 1 año. Para que no quedaran "solos", Jésica trajo a su hermanita de 12 años para que los cuidara.

"Es una vergüenza que hayan dejado a esas criaturas solas", se indigna Laura. "Les dije que no hicieran eso, es una locura, y no me llevaron el apunte", cuenta. Poco después llegó su hija Cecilia del velorio y ambas se acostaron.

"Mi mamá estaba muy nerviosa, no paraba de repetir que esas mujeres no deberían haber abandonado a sus nenes solos", comparte Cecilia.

A eso de las 4 sintieron olor a humo, gritos y ruidos de la planta baja. Bajaron desesperadas y Cecilia rompió los vidrios de la habitación del departamento que ardía. "Era un caos, las llamas eran gigantes. No entendíamos nada, un espanto", sostienen madre e hija.

El incendio había devorado la habitación, pero por suerte los niños ya no estaban ahí.

"Por favor, destaque usted la valentía de José para salvar a esos nenes. Entre todos los vecinos ayudamos a apagar el incendio, pero fue José quien se metió en el fuego para sacarlos", explica Laura.

El salvador. Hace un año y medio, José Dreher y su familia cambiaron Chaco por la ciudad de Córdoba. "Queríamos nuevos aires. Un día en Chaco hizo 52 grados. Ya no aguantábamos más", bromea José, más relajado después de la noche infernal del sábado.

Y cuenta: "Dormíamos con mi esposa y de golpe escuchamos que unos nenes lloraban. Al principio pensamos que estaban peleando entre ellos, hasta que escuchamos a la nena gritar '¡ayuda!'".

Se asomó al pasillo, pero era casi imposible ver: el humo ennegrecía todo. La nena golpeaba la puerta desesperada desde adentro. "Los habían dejado encerrados, sin llave. No tenían cómo salir", sostiene José, quien rompió la puerta "de tres patadones". "Cuando entré ya no se veía nada. La nena tenía a los dos nenitos abrazados con ella. Eran un bulto, apenas si los podía ver. Tres minutos más y los ahogaba el humo", se espanta.

"Fue una bendición de Dios que estuvimos", comparte José.

En cuestión de segundos, en el lugar "ya no había oxígeno, había solamente humo", insisten José y Patricia, quienes estuvieron a punto de vivir en otra casa, pero por circunstancias fortuitas terminaron en ese complejo. "Fue una fortuna que no nos mudáramos antes. Si no, esa noche nadie hubiera podido rescatar a los nenes a tiempo", asevera Patricia.

José sacó a los tres niños y los llevó a otro departamento al fondo del complejo, lejos del humo y la desesperación. Poco después llegaron la Policía, Bomberos... y las dos amigas de la fiesta. "Fueron inconscientes al mango", se molesta José.

"Fue una bendición de Dios que estuvimos. Fue un momento muy difícil. Yo aún sigo tosiendo y me arden los ojos", remata este trabajador, que con su familia busca un nuevo hogar.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo