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Femicidio de María Urbaneja: investigarán al juez de Jesús María por presunta inacción

El fiscal Víctor Chiappero había desestimado la denuncia contra el magistrado de Jesús María y su secretaria, pero la Cámara de Acusación le ordenó que la retome e investigue si pudo haberse evitado el femicidio de una chica en Totoral que había denunciado a su asesino. 

La Cámara de Acusación de Córdoba le ordenó al fiscal Víctor Chiappero que investigue qué incidencia tuvieron el juez de Jesús María, José Antonio Sartori, y su secretaria, Liliana de las Mercedes Tarragona, en el femicidio de María José Urbaneja (23), asesinada de múltiples puñaladas el 26 de noviembre de 2012 en Villa del Totoral, en el norte de la provincia.

Por el crimen fue condenado en marzo pasado a 16 años de prisión el exconcubino de la chica, Cristian Alberto Peralta. 

La muerte de la joven madre (tenía una hija de 2 años con el acusado) motivó una catarata de críticas por parte de la familia de la víctima contra el titular del Juzgado de Primera Instancia y Única Nominación en lo Civil, Comercial, Conciliación y Familia de la ciudad de Jesús María, José Sartori, y su secretaria, Liliana de las Mercedes Tarragona, por supuestamente no haber ordenado el secuestro del arma que llevaba Peralta en su vehículo ni la restricción de contacto, pese a que el hombre fue denunciado por Urbaneja 13 días antes del femicidio.

Incluso, el entonces jefe de la Departamental Norte de Córdoba, comisario Daniel Ferreyra, sostuvo que la Policía se enteró de la existencia de una medida de restricción al día siguiente del femicidio, cuando el acusado ya estaba preso. 

Fue entonces que la familia Urbaneja presentó una denuncia por la presunta inacción de las autoridades judiciales. Según detallaron, María José "fue abandonada a su propia suerte, desamparada policial y judicialmente". "Los padres de María José (Hugo Daniel Urbaneja y Claudia Fabiana Bazán) exigirán una profunda investigación sobre las denuncias formuladas por su hija, que no encontró eco en las autoridades y fue dejada en estado de total desamparo e indefensión", explicó en su momento el abogado querellante Carlos Nayi. 

El letrado recordó que, entre la denuncia y el femicidio, María José y sus padres rogaron a la Policía que la protegiera. Incluso hablaron con el juez de la causa, José Sartori, quien citó en dos oportunidades a Peralta, sin que éste concurriera. Finalmente el juez designó una audiencia para el 5 de diciembre, cuando María José ya había sido secuestrada y apuñalada.

La denuncia por supuesta inacción judicial cayó mediante sorteo en manos del fiscal Víctor Chiappero, quien analizó el desempeño del juez y de su secretaria y finalmente archivó el caso. En su momento, Chiappero le dijo a Día a Día que llegó a esa conclusión porque no encontró "elementos" que demostraran que la Justicia de Jesús María no tomó las medidas correspondientes para proteger a María José. 

La familia Urbaneja apeló la decisión y la denuncia llegó a la jueza de Control Ana María Lucero Offredi, quien, a diferencia de Chiappero, sí encontró elementos para investigar al juez Sartori y a su secretaria Tarragona por los presuntos delitos de "falsedad ideológica y omisión de los deberes de funcionario público". Ante esta desaveniencia entre el fiscal Chiappero y la jueza de Control Offredi, la causa recayó en la Cámara de Acusación, que respaldó a la jueza Offredi y ordenó a Chiappero que retome la denuncia e investigue si la Justicia de Jesús María no actuó con la responsabilidad y celeridad necesarias para proteger la vida de esta joven madre.

Urbaneja descubrió que Peralta tenía una relación paralela y decidió terminar la relación. El hombre reaccionó y la amenazó de muerte, amenaza que finalmente cumplió en noviembre de 2012, cuando María José regresaba del balneario de Villa del Totoral con una amiga y el hombre les cruzó su automóvil. Según se corroboró en el juicio, Peralta obligó a Urbaneja a subir en su vehículo, la llevó a su vivienda y la apuñaló al menos 26 veces. 

Durante el jucio, el acusado le pidió perdón a la familia Urbaneja y abrazó a la madre de María José, quien luego dijo que el asesino no estaba "arrepentido" del femicidio.