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Policiales

En diciembre, la Policía tendrá 950 cámaras en la ciudad

Sumarán 600 a las 350 existentes en la ciudad. Son domos con visualización de 360 grados y cámaras fijas. 350 policías se encargarán de la observación.

En la pantalla gigante, el reloj marca 16.59. Es el miércoles de esta semana y la imagen llega en vivo y en directo al centro de control que la Policía tiene en el cuarto piso de Jefatura. Una policía toma el radio de su escritorio y trasmite: “Siniestro vial con herido consciente frente a la Ciudad de las Artes”. El mensaje viaja hacia el 101, donde un operador envía un móvil a la esquina del choque, que llegará en minutos.

El zoom de la cámara ubicada en esa esquina se aproxima y muestra el rostro, transfigurado por el dolor, de un motociclista que yace en el suelo. La policía toma el jostik de control y enfoca: las patentes de los posibles vehículos que participaron del siniestro quedan registradas. Esta secuencia quedará guardada durante 60 días en un servidor desconectado a internet, y si la Justicia la reclama permanecerá almacenada durante un año en un disco rígido.

En lo que va del año, la Justicia requirió para distintas investigaciones 500 horas de grabación en el marco de investigaciones por siniestros viales, drogas, violencia de género, raptos y robos.
En diciembre este centro de operaciones se verá triplicado: 350 policías trabajarán (70 por turno) en la observación de las 950 cámaras de seguridad ubicadas en la ciudad de Córdoba; a razón de 13 por cada visualizador.

Hay cámaras instaladas en domos que pueden girar 360 grados y otras que son fijas, todas con capacidad de zoom que les permite captar en vivo y en directo, por ejemplo, el detalle de un tatuaje. Aunque la mayoría de las nuevas 600 cámaras ya están operando (se suman a 350 instaladas), en diciembre el sistema funcionará a plena capacidad.

Las imágenes captadas por las cámaras de la Policía viajan por el éter, conectándose a través de distintos nodos que convergen en una antena principal en Jefatura, desde donde se observa el sistema de visualización. Una curiosidad: uno de los nodos de mayor capacidad está en el Faro del Parque Sarmiento, que fue adaptado para que cumpla esta función.

Este es el mapa con la ubicación de las 950 cámaras.

“Se utiliza una red inalámbrica exclusiva para el proyecto de cámaras, que no se comporte, en una frecuencia cerrada y encriptada”, explica Daniel Pastorino, subsecretario de Tecnología del Ministerio de Gobierno.

Avenidas, los llamados “corredores seguros”, puentes, la Costanera, el Parque Sarmiento y las principales plazas, escuelas, hospitales y bancos están bajo la vigilancia de las cámaras. “Para nosotros es un patrullaje desde altura”, dice el comisario Martín Barrientos, jefe de la unidad de monitoreo vía cámaras. Por eso los operadores visualizan siempre con las cámaras correspondientes a cada distrito, para lograr que conozca el movimiento habitual del sector.

¿Y la privacidad? La calidad de las imágenes generadas es altísima: por ejemplo, los rostros captados por las cámaras de los domos (que tienen comandos remoto) podrían ser identificados. Esta capacidad técnica lleva a uno de los puntos conflictivos del uso de cámaras de seguridad: la privacidad de los ciudadanos.

“Las imágenes sólo pueden ser entregadas por orden judicial al fiscal abocado a una causa. Todas las imágenes salen con el sello de agua ‘confidencial’. Y el traslado hacia Tribunales es custodiado. Por día, entregamos entre 15 y 20 copias a las fiscalías, con una demora de una hora para elaborar el material, desde que ingresa el pedido oficial hasta que sale hacia Tribunales. Eso es lo que nos ordena la ley”, dice Barrientos, refiriéndose a la normativa aprobada en 2007 que reglamenta el uso de cámaras de seguridad en Córdoba. 

“Los operadores no pueden utilizar en el centro de operaciones celulares o cualquier otro sistema que permita grabar, para eliminar cualquier filtración. Además, hay cámaras internas para controlar la gestión”, dice Barrientos.

Para Pastorino, las cámaras policiales cumplen un doble rol: de disuasión y de investigación. “No hay cámaras ocultas, y queremos que los vecinos sepan dónde están: los policías barriales están informándolo”.

Al Gobierno provincial no le queda nada por poner en el asador para revertir la inseguridad: móviles, motos, Policía Barrial, consejos de seguridad, patrullaje inteligente y cámaras estarán en acción (aunque en distintas etapas) en el inicio de 2017.

 

 

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