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Droga secuestrada en Córdoba: ¿Qué había en la fosa del taller?

El detalle de lo que la Policía encontró en el taller mecánico.

 

El taller de barrio Cupani funcionaba allí desde hace unos 15 años, pero no se sabe desde cuándo es utilizado como depósito de estupefacientes. En la fosa subterránea, ubicada justo al fondo del terreno, se escondía la pasta base, cocaína, precursores y otros elementos.

Los vecinos se mostraron sorprendidos por el resultado del operativo policial, que irrumpió en el lugar cerca de las 22.30 del martes. “Nos asustamos por el ruido, era tarde ya, y la verdad es que no habíamos notado nada extraño”, dijo un vecino que no quiso ahondar en información.

Poco a poco, la Policía de la Provincia y el Eter fueron retirando los elementos incautados y disponiéndolos en las afueras del local. Decenas de grandes bolsas con contenido blanco, bidones con un líquido azul y paquetes con sustancias compactadas fueron registradas por personal policial y de la Justicia Federal, hasta ocupar la vereda y gran parte de la calle, frente al taller.

Los 22 kilogramos de pasta base serían traídos del exterior en forma de ladrillos. Con ella se elabora la cocaína que luego se fracciona y comercializa.

El proceso. El comisario mayor Mario Nieto, jefe de Lucha contra el Narcotráfico, explicó que a la pasta base se le agregan los precursores para ablandarla, hasta volverla líquida, proceso para el que se utilizan los ácidos. Una vez líquida, se le extrae el ácido y se deja secar, resultando lo que se conoce como cocaína de máxima pureza. A esta sustancia se le incorporan elementos para “estirar” y hacerla rendir más, reduciendo su calidad.

Generalmente se eligen lugares descampados o poco poblados para cocinar la cocaína, ya que este proceso despide un olor bastante particular que los conocedores describen como “alimonado”. No obstante, los investigadores sostienen que por estos días se pueden encontrar “cocinas” en cualquier barrio de la ciudad.

“La comunidad puede ayudar a la lucha contra el narcotráfico aportando datos, haciendo denuncias anónimas de movimientos sospechosos”, finalizó Liliana Navarro.

 

El principal sospechoso ya había sido detenido. Cinco fueron las personas detenidas (y una sexta está prófuga), pero se sospecha que una sola era la “cabecilla” que controlaba el destino de las sustancias halladas en el taller mecánico.

El hombre, identificado por fuentes policiales como Pedro Omar Lovaiza, de 41 años, sería, junto con su esposa, quien tomaba decisiones sobre el destino de semejante cantidad de cocaína secuestrada.

“Lovaiza tiene antecedentes, aunque no son comparables con lo hallado en el taller mecánico. Hace un tiempo, iba en auto por la Costanera y la Policía controló el vehículo. Le encontraron unos gramos de cocaína, no llegaba al kilo”, confiaron las fuentes.

El futuro de Lovaiza quedó en manos de la Justicia Federal, al igual que el de las otras cuatro personas arrestadas. Mientras, los sabuesos de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico buscan a un prófugo que está identificado.

Por otra parte, a partir del descubrimiento de la enorme cantidad de cocaína surge otro interrogante a investigar: ¿de dónde proviene? Los pesquisas creen que estaba destinada a “cocinas” que posteriormente las repartirían en “quioscos” de consumo en la ciudad de Córdoba. Sin embargo, nadie arriesgaba hipótesis de la procedencia de los estupefacientes, teniendo en cuenta que se trata de una banda “mayorista”. En este sentido, las principales sospechas apuntaban al exterior, aunque no se descartaba una “ruta” de cocaína de provincias o países vecinos.

 

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