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Policiales

Dos “amigos” de María José Alonso fueron detenidos por el brutal crimen

Uno es de apellido Luna y el otro, García. Habrían mantenido relaciones amorosas con la mujer. La Policía cree que el caso está vinculado con la droga, pero no hay certezas del motivo del crimen.

 

La Policía detuvo a dos hombres (uno de ellos con antecedentes penales) que fueron acusados por el fiscal Marcelo Ramognino como autores del homicidio de María José Alonso, la mujer encontrada bajo el Puente Las Vacas, en Villa del Dique. 

Ambos sujetos, Damián Luna y Alberto García, están acusados de homicidio simple y el fiscal considera que son los autores materiales del crimen. 

El cadáver de Alonso fue encontrado a unos 150 metros de la costa, donde la profundidad del río alcanza los seis metros, y estaba atado con alambre a un bloque de cemento con la idea de que quedara lejos de la superficie. 

Inicialmente se lo consideró un NN, pero gracias a un largo trabajo de investigación logró ser identificada. Según la investigación del fiscal, Luna y García llevaron el cadáver a la zona donde fue encontrado a bordo de una balsa que le pidieron prestada a un lugareño. El testimonio de ese hombre fue clave para llegar a los acusados. 

Damián García es vecino de Santa Rosa de Calamuchita y Eduardo Luna vive en Villa del Dique. La Policía cree que en distintos momentos –o al mismo tiempo– ambos habrían mantenido una relación sentimental con Alonso. Lo que no está claro aún es el motivo del crimen. García se entregó sin problemas cuando fueron a buscarlo, pero Luna mostró resistencia y de hecho había abandonado su casa para esconderse en un basural alejado de la ciudad donde vive. Los antecedentes de Luna son importantes ya que estuvo vinculado a un asalto a mano armada. 

Amigos. Ambos, según el fiscal, son “del núcleo de pertenencia de la víctima” y no está claro por qué motivo cometieron el hecho. Los dos son separados, pero García dejó a su mujer hace poco tiempo, cuando ya tenía una relación con Alonso. 

Error y acierto. Apenas rescatado el cuerpo encontrado en el lago, los especialistas en huellas dactilares lograron sacar las huellas de seis de los dedos del cadáver (tres de cada mano). Con esa prueba, la Policía comenzó a tratar de darle un nombre a esas huellas indagando en diferentes bases de datos. Paralelamente, a esa altura los testimonios de vecinos plantaron una pista fuerte, porque en enero habían denunciado que una mujer que acampaba en las cercanías del lago (en el mes de enero), en dos oportunidades tuvo fuertes discusiones con su marido que obligaron a llamar a la Policía. En los registros policiales había quedado registrada como Laura Molina. 

Al buscar ese nombre en las bases de datos, surgió que una persona llamada así había estado presa en la cárcel de Ezeiza. ¡Parecía que era ella! Pero no era. Laura Molina estuvo presa hasta el 7 de febrero, por lo que no podía ser la misma mujer que discutió con su pareja en enero. 

El tatuaje. Otras líneas de trabajo llevaron a los detectives hasta un boliche de la zona llamado Saturno y, a través del Facebook de ese local, se encontró una foto en la que una mujer –que tenía en la pantorrilla un tatuaje igual al del cadáver– se veía de espaldas. 

Esa prueba fue la que permitió avanzar hasta el nombre de María José Alonso y también la que permitió disparar algunas de las sospechas contra los hombres de su entorno. 

Se llegó hasta Luna y hasta García, y también al balsero que les prestó el bote para tirar el cadáver. Hasta ahora, el motivo del crimen es una incógnita. Una de las sospechas del fiscal apunta a que hubo desentendimientos vinculados con las drogas. Otra, habla de problemas de amores.

Antecedentes: asalto. Luna tiene antecedentes de robo calificado con un asalto a mano armada.

 

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