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Policiales

Un detenido por el crimen de un policía

El agente fue baleado en barrio Congreso en 2011. El sospechoso cayó en Las Calles.

Un joven de 23 años fue detenido ayer en la localidad de Las Calles, en Traslasierra, sospechado de ser al menos uno de los asesinos del agente Carlos Daniel Verón (24), asesinado en marzo de 2011, en su casa de barrio Congreso, en la periferia sudoeste de esta ciudad Capital. 

El joven, imputado de homicidio calificado en ocasión de robo, intentó escapar, se resistió y agredió a un policía, pero no logró escapar.

Dolor en barrio Congreso. Carlos Daniel Verón estaba de civil en la casa de sus suegros, con su hija y su mujer, cuando sonó su celular. Alguien le avisaba que estaban robando en la casa de sus padres, justo a la vuelta, en calle Ballesteros al 5223 de barrio Congreso.

Verón tomó su pistola 9 milímetros y acudió a la casa de sus padres. Eran más de las 23 del domingo 20 de marzo de 2011. Hacía poco más de un año que Verón era policía.


Lo recibieron a balazos: un proyectil le perforó el pecho. Él alcanzó a balear a uno de los delincuentes en una pierna. Murió momentos más tarde en el Hospital Misericordia.


Un rato después, la Policía detuvo a tres sospechosos: uno por el crimen (está herido en una pierna), otro por haber colaborado presuntamente en el asalto y el tercero, por encubrimiento. Todos eran vecinos de la víctima.


En ese momento se habló de que había un prófugo, quien finalmente fue detenido ayer.


“Tanto soñó mi hijo con ser policía. Y al final me lo mataron”, dijo Carlos Verón, padre de la víctima.
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Piden absolver a policías por extraña muerte
En un proceso judicial, el fiscal es quien acusa. Pero si no encuentra pruebas suficientes, puede pedir la absolución de los imputados. Esto es lo que ocurrió ayer: el fiscal de la Cámara Novena del Crimen, Carlos Ferrer, pidió la absolución de 11 policías acusados por la muerte de un chico de 16 años ocurrida en 2002, cuando estaba detenido en el Precinto 26.

Los uniformados están acusados de haber conocido que el detenido, Martín Ricardo Zárate, no estaba bien de salud y no haberlo asistido. Zárate sufría el síndrome Guillain-Barré, una enfermedad muy rara y difícil de detectar.


Ferrer dijo que la enfermedad no era fácil de advertir. “Algunos médicos que lo vieron antes de que se supiera qué tenía informaron que era un cuadro depresivo”, argumentó.

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