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Caso Paola Acosta: Lizarralde no negó los hechos que le imputan

El imputado por el femicidio de Paola y el ataque a Martina habló por primera vez. Contó de su relación con la víctima, y aclaró algunas cuestiones que se ventilaron en el juicio, aunque sin negar los crímenes que se le atribuyen. Tampoco explicó qué hizo la noche del 17 de septiembre. 

Sin negar los hechos que le imputan ni pretender explicar qué hizo la noche del miércoles 17 de septiembre de 2014, el imputado Gonzalo Lizarralde rompió este lunes el silencio que guardaba desde hace un año, cuando fue detenido y acusado por el femicidio de Paola Acosta y el ataque a su hija Martina. 

Durante 17 minutos en los que no aceptó responder preguntas, Lizarralde detalló cómo conoció a Paola y qué tipo de relación tuvieron, y aclaró algunas cuestiones que se ventilaron durante el juicio, en el que abundan las pruebas en su contra.  

Relató que, una vez que estuvo el análisis de ADN, se pactó todo lo relativo a la cuota alimentaria “sin drama”, y que incluso a los pocos días fue hasta la casa de Paola a llevar el primer pago, tal como había narrado su abogada días atrás. 

Ese día, su amigo Nicolás Martini pasó por su casa, y decidieron que se quedaría a cenar. “No había nada programado”, aclaró, pero cerca de las 21 horas Paola le respondió un mensaje diciéndole que ya estaba en su casa. “Por ende me voy para su domicilio, y hasta ahí voy a explicar esa parte”, dijo, saltando en su relato hasta el día posterior. 

¿Qué desmintió? 

Mentiras. Sobre las excusas por las cuáles postergaba la visita a Paola Acosta, dijo que fueron todas ciertas, menos lo de su arritmia: “Sí había tenido un accidente con la camioneta, sí es cierto que mi papá está operado del corazón, lo que no es cierto es que yo tenga una arritmia, esa fue la única mentira”. 

Lavada. Sobre la declaración de un empleado de la fábrica de sándwiches Nona Isolina que vio “mojada” la camioneta, dijo: “Muchas veces dejo la camioneta afuera, y al estar afuera se moja por el rocío”. 

“Olor a bosta”. Sobre lo dicho en la esquina donde luego fueron encontradas Paola y Martina, reconoció: “Era un día de reparto normal y cotidiano. El penúltimo cliente era la panadería Antonella, donde estaban los cuerpos. Ese día yo no me bajé de la camioneta, como dicen, pero sí dije que había olor a bosta, a eso no lo voy a desmentir”. 

Ácido de batería. Un empleado de la fábrica declaró que Gonzalo le pidió que limpiara una mancha rosada de la camioneta el jueves 18 de septiembre, pero el imputado declaró que eso fue anterior. “Yo tengo muchas baterías que no uso, cerca de mi domicilio hay una gente que las compras. Cuando llego a la panadería a descargar, se cae ácido de la batería, y antes de que manche la pintura le pedí a Nelson que limpiara esa mancha”, detalló, y aclaró que eso había sucedido el sábado anterior.

Nada dijo de los destratos a Paola, ni de los desprecios, ni tampoco de cómo transcurrió su día ese 17 de septiembre. Tampoco hizo referencia a las manchas de sangre humana, compatibles con la víctima, que se encontraron en su vehículo aun cuando había sido lavado cerca de tres veces antes de ser peritado. 

Femicidio. El abogado de la familia, Juan Sarmiento, sostuvo que van a pedir que se lo condene por femicidio. “Vamos a mantener toda la plataforma de acusación que vino de fiscalía, con los agravantes por el vínculo y por violencia de género, porque han quedado más que plasmados los destratos que sufría Paola por reclamar lo que le correspondía a su hija”, dijo a este diario. 

 

El juicio
 
 
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