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Policiales

Caos en barrio Ampliación Ferreyra

Un grupo de vecinos quiso hacer justicia por mano propia y desató una ola de violencia.

“Ni yo, ni mis hijos manejábamos el vehículo. Yo les pido disculpas a las madres de los chicos, por lo que hizo ese estúpido. Si él tuvo la culpa, que se pudra, que se muera en la cárcel”.

Con esa indignación habló ayer Zulma Chávez, la suegra de uno de los automovilistas que el domingo habría estado corriendo una picada con otro auto en barrio Ampliación Ferreyra cuando atropellaron y mataron a dos adolescentes que se conducían en una moto. Por la bronca de los familiares de las víctimas, a Zulma Chávez le quemaron la casa.

El agua apagó el fuego. La lluvia torrencial de ayer a la noche fue lo único que logró poner paños fríos en el barrio, donde durante todo el día, un grupo de jóvenes estuvo arrojando piedras contra la comisaría y contra el cordón de policías que protegían las viviendas de ambos automovilistas, a pesar de que éstos se encuentran detenidos desde el mismo domingo, horas después del accidente. La Guardia de Infantería de la Policía intentó contener la furia de los vecinos durante todo el día, Incluso, cinco uniformados resultaron lesionados por los impactos de los cascotes.

Miedo y represalias. El accidente ocurrió en la madrugada del domingo. En horas de la tarde, los vecinos quemaron uno de los dos autos que participaron de la picada –un VW Gol color rojo–, y arrojaron pedradas contra la comisaría del barrio.

Ayer al mediodía, de nuevo, arrojaron piedras contra la comisaria, e intentaron acceder a las viviendas de los conductores para hacer justicia por mano propia. Los vecinos le reclamaron a la Policía que expulse del barrio a los familiares de los conductores.

Lograron acceder a la casa de Chávez, suegra de uno de los detenidos. “Empezaron a romper vidrios, me rompieron todo. Le pido a la Policía que no deje mi casa, para que no me roben. Que se queden con la casa, no me importa, pero yo quiero todas mis cosas”. Zulma Chávez dijo que quines atacaron su casa “son todos gente delincuente”.

“Lo que más me duele es que los familiares de los difuntitos nos dijeran ‘hijo por hijo’, como si tuvieran planeado matar a mis nietos”, relató la mujer, quien lamentó la muerte de los adolescentes.

La Guardia de Infantería iba a permanecer en el barrio durante la noche, para contener eventuales ataques, según aseguró el comisario mayor César Almada.

Siguen detenidos. Mientras tanto, los dos automovilistas, identificados como Eduardo Gómez (31) y Javier Navarro (30), siguen detenidos, y fueron imputados ayer de homicidio culposo por orden del fiscal Víctor Chiapero.

Picada mortal. El domingo, a las 2 de la madrugada, dos adolescentes, de 14 y 15 años, que circulaban a bordo de una moto Appia, fueron embestidos por dos vehículos. Uno de los menores dejó de existir en el acto, mientras que el otro murió en el Hospital de Urgencias, a donde había sido derivado tras el accidente.

Un familiar de una de las víctimas indicó que las picadas son moneda corriente en Ampliación Ferreyra.

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Violencia
Agentes de la Guardia de Infantería tuvieron que pasar la noche en barrio Ampliación Ferreyra, en la periferia sudeste de esta capital. Si bien la lluvia aplacó los ánimos de los revoltosos, que buscaban hacer justicia por mano propia, no se descartaba que durante la noche intentaran retomar la intención de destruir los inmuebles de los detenidos y de sus familiares.

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