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Cae la acusación contra el exempleado acusado de cremar a Facundo

Los detalles de cómo se forjó la acusación del caso, revelados por una comisionada de la División Homicidios, dejaron interrogantes sueltos y no convencieron a la Fiscalía ni a la querella. Cuestionamientos a la instrucción. ¿A Facundo lo cremaron, lo enterraron o lo tiraron en las lagunas de La Ribera?

¿A Facundo Rivera Alegre lo cremaron, lo enterraron o lo arrojaron en las lagunas de Campo de la Ribera? 

Esta mañana quedó la sensación en la Cámara 11ª del Crimen de que definitivamente se derrumbó la acusación por "encubrimiento agravado" contra el exempleado municipal Aldo Monje, sindicado como uno de los autores de la cremación de "El Rubio" en el Cementerio San Vicente. Esto no quiere decir que se descarte que Facundo haya sido cremado; significa, en todo caso, que al parecer no habría pruebas concretas y suficientes de que Monje lo hizo.

El hombre, de 37 años, llegó a juicio a raíz de que le habría confesado a un amigo que junto con otras dos personas cremó el cadáver de Facundo "a cambio de plata y merca", cuando "El Rubio" llevaba unos ocho meses desaparecido. Ese amigo declaró este miércoles y ratificó lo dicho en la Instrucción: que en noviembre de 2012, mientras tomaban alcohol, Monje le dijo que necesitaba contarle algo, pero que quedara entre ellos dos. En la oportunidad le refirió: "Me dieron plata y merca para cremar el cuerpo de ése, del 'Rubio del Pasaje', lo hicimos con dos compañeros más'".

Sin embargo, ese relato no convenció al fiscal Diego Albornoz ni al querellante Claudio Orosz, menos aún después de los testimonios contundentes de cinco empleados y un exfuncionario municipal que ayer aseveraron en que es "imposible" manipular un cadáver con ocho meses de descomposición, defendieron la supuesta honestidad laboral de Monje e incluso lo calificaron como un "mitómano", un "fabulador" al que le gustaba inventar historias. 

"Hay falencias graves en la Instrucción", confiaron fuentes del caso en los pasillos de Tribunales II. Los cuestionamientos se personificaron en el actual fiscal general Alejandro Moyano, quien en su momento lideró la investigación por la desaparición de Facundo Rivera Alegre (19), ocurrida el 19 de febrero de 2012 a la salida de un baile de Damián Córdoba en el Estadio del Centro. 

Tambalea la acusación contra el exempleado Aldo Monje. Eso no implica que Facundo no haya sido cremado.

Moyano se basó en apenas tres testimonios para determinar qué ocurrió con "El Rubio" y elevar la causa a juicio: el de una chica que detalló el momento en que Facundo fue asesinado por dos de los hijos de María del Carmen "Colela" Rearte, el de un vecino de Maldonado que supuestamente escuchó cuando Pablo Rearte (31) contaba que querían desaparecer el cuerpo, y el del amigo de Monje al que éste le confesó haberlo cremado.

Sobre el segundo testimonio, se lee en la instrucción lo siguiente: "En efecto, el testigo –vecino de barrio Maldonado– recordó que en el mes de noviembre del 2012 vio a Pablo “Colela” que se dirigía hacia la casa de una vecina, momento en el cual escuchó que éste le decía a la mujer 'vamos a ver si hablamos con 'Munin', para ver si lo quiere quemar al cuerpo del desaparecido', aclarando que este comentario el encartado lo realizó en voz alta, sin gritar, 'pero como son medio jetones para hablar' es que lo escuchó con claridad. Asimismo, aclaró el testigo que 'Munin' es el capataz del cementerio San Vicente, y es de apellido Romero". 

Este dato fue ratificado hoy por la policía Laura Carolina Ludueña, comisionada de la División Homicidios entre 2012 y 2013, durante la etapa fuerte de la investigación del caso. La mujer ratificó que las dos principales pistas anónimas sobre el destino final de Facundo coincidían en que fue arrojado en las lagunas de Campo de la Ribera, a metros de avenida Circunvalación, pero que los buzos de la Policía jamás encontraron restos. 

También destacó el sinfín de excavaciones en Maldonado, Villa Inés, Campo de la Ribera y barrios aledaños que no arrojaron nada, y cómo los poquísimos indicios que se conseguían ("la gente tenía miedo, nadie quería colaborar, los pocos testimonios eran casi todos anónimos") orientaban la búsqueda en nichos y en el crematorio del Cementerio San Vicente.

"Una pista era que lo podrían haber enterrado", dijo la comisionada, aunque aclaró que los tres testimonios mencionados más arriba son los que concentraron la hipótesis en la cremación. 

Sin embargo, esos tres testimonios no habrían resultado suficientes para probar la acusación contra el exempleado municipal Monje. Para la Fiscalía y la Querella sí estaría probado, en principio, que a la salida del baile Facundo se dirigió a comprar cocaína a barrio Maldonado y fue asesinado por el menor de los "Colela", quien tenía 15 años y es inimputable. El cadáver fue subido luego en un automóvil gris y llevado con rumbo desconocido. 

"Según los testimonios, 'la Colela' tenía relación con los municipales del cementerio (San Vicente)", explicó Ludueña. Fue un nuevo dato sobre una investigación que tiene escasa información sobre el submundo narco de "La Quinta" y parece quedarse en supuestos. 

Tampoco quedó del todo claro si la pelea de Facundo con los "Colela" se produjo por la entrega de un billete de 100 pesos falsos (como dice la instrucción), y menos aún si "El Rubio" tenía previsto juntarse con el acordeonista Luciano Calderón (a quien supuestamente debía entregarle la cocaína comprada) a su regreso de Maldonado.

Luciano Calderón, acordeonista de Damián Córdoba, negó haber enviado a Facundo a comprar cocaína a Maldonado.

Las pocas seguridades del testimonio fueron que en el Cementerio San Vicente "había irregularidades" y que se descartó por falta de pruebas "la pistal policial". En este sentido, circuló un rumor de que el cuerpo de Facundo fue trasladado a un sitio desconocido por un móvil de la Seccional Quinta, pero la comisionada Ludueña dijo que esa hipótesis se desestimó cuando la testigo principal del crimen declaró que lo subieron en un auto gris particular. 

El lunes serán los alegatos y probablemente la sentencia. La expectativa pasa por saber qué alegarán el fiscal Albornoz y el querellante Orosz, en especial luego de que el juicio, que supuestamente debía aportar certezas sobre el destino del cuerpo, en realidad fortaleció las dudas: ¿a Facundo Rivera Alegre lo cremaron, lo enterraron o lo arrojaron en las lagunas de Campo de la Ribera? 

O pueden haber ocurrido tantas otras cosas.