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Policiales

Alerta por chicos en redes narcos

Aumentó la cantidad de adolescentes judicializados por homicidio o portación de armas. Muchos de ellos se reconocen... chicos perros.

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Perro. En el diccionario de argentinismos, un engaño. Perro. Para los delincuentes, el policía de civil. Perro. En el lunfardo, un incapaz o un torpe. Perro. En la jerga narco, quien asiste a un narcotraficante. 

Cuando los profesionales del Complejo Esperanza escucharon que varios adolescentes alojados por homicidio o portación de arma se reconocían perros en el último significado, la alarma se encendió.

Los números completaron el panorama: durante 2012, 41 chicos pasaron por el centro para jóvenes en conflicto con la ley por portación de arma y 16, por homicidio. El año pasado fueron 57 los alojados por cargar las armas y 28, por matar.


Al cruzar datos estadísticos –los primeros que se realizan en la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf)– y las entrevistas de admisión a los menores, surgió como primera hipótesis que los adolescentes más chicos de los barrios más vulnerables son utilizados por los narcos para custodiar quioscos y otras tares propias del narcomenudeo; para ser perros.


Gabriel Martín, titular de la Senaf, lo explicó sin medias tintas:

–Una de las hipótesis es que chicos cada vez más chicos acceden a las armas en este nuevo contexto vinculado a la droga. No son chicos que tengan un historial criminal: el 60 por ciento de chicos que ingresaron al Complejo Esperanza en 2012 y 2013 no presentaba hasta entonces antecedentes.

–¿Y por qué utilizaría un narco en un adolescente para estas tareas?

–Surge como posibilidad cierta que la utilización de estos chicos (por redes de narcomenudeo) no sea ocasional, sino que tiene una causa: cuando estos chicos tienen más 17 años pueden ser enviados a la cárcel directamente. Al tener 14 ó 15, son chicos que pueden estar dos o tres meses en el Complejo y salir. Entonces a quienes manejan el negocio narco les es más fácil utilizar a estos chicos.

De acuerdo con la estadística podría inferirse que “a raíz del narcomenudeo, han optado en utilizar chicos más chicos”, sobre todo para minimizar las consecuencias de la persecución de este delito, desde hace un año en manos de la Policía provincial: “Los narcos saben que los adolescentes menores de 17 años sin antecedentes entran y salen. Por eso habría una utilización de estos chicos”, remarca Martín, quien aclara que el fenómeno se circunscribe por ahora a Capital.


Nuevos “referentes”. De los 1.553 que pasaron por el Complejo Esperanza el año pasado (por todo tipo de delitos), 937 lo hicieron por primera vez. Sostiene Martín: “No hay un accionar criminal por costumbre o tradición, sino que obedece a un problema socio cultural”. 

En este marco, el titular de la Senaf advierte la preocupación en el Gobierno porque “no sólo se registró un incremento de los chicos que ingresaron al sistema penal juvenil por delitos con armas, sino también por una baja en la edad: antes ingresaban con 17 años o más”.

–Estos chicos que se reconocen como perros, ¿son sostén de familia o colaboran en la economía familiar?

–Es un fenómeno que se combina con la paternidad adolescente, con lo cual la inserción laboral para cuando salga del sistema penal es muy importante porque es alguien que se tiene que hacer cargo de una familia.

En general, este grupo de adolescentes sobre el que se enfoca esta nota no está integrado por chicos desamparados: “Tienen una familia de referencia, tal vez dejaron la escuela, pero no son chicos desamparados que era una característica de años anteriores. Y no son pocos los padres que llegan y dicen que no saben qué hacer y la imposibilidad de sacarlos del consumo (de drogas)”.


Quien se impone como referente es aquel que asegura –en escala menor, pero importante en barrios humildes– dinero y armas: “Se referencian por pertenecer a grupos que los utilizan como perros del narcomenudeo”.

Vecinos ejemplares, la “receta” en 19 barrios
Esta “preocupante tendencia” de adolescentes enredados con los narcos genera mayor tensión en tres zonas: Marqués Anexo, Los Filtros y Ciudad de los Cuartetos. “Las tres marcan una tendencia y han despertado una alerta por la gravedad de casos”. Allí y en otros 16 barrios el Ministerio de Desarrollo Social lleva adelante un programa para fortalecer el liderazgo social de 75 líderes vecinales y 50 jóvenes de entre 18 y 25 años, con el objetivo de identificar inquietudes de actividades sociales y recreativas de interés para los adolescentes. “En muchos barrios se perdieron las conductas sociales y los chicos deambulan sin mucho qué hacer; lo que potencia las disputas violentas y ser utilizados (por los narcos)”, dice Martín.

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