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Policiales

8,5 por ciento de los vecinos, con Policía Barrial

El nuevo cuerpo de la fuerza comenzó a funcionar en 43 barrios, donde viven 110 mil vecinos. Alta expectativa en el Gobieno provincial por el plan de seguridad.

El Gobierno provincial juega su carta más fuerte en una lucha en la que pierde por puntos: la inseguridad, segunda preocupación de los cordobeses después de la desocupación, según las encuestas que se manejan en el Centro Cívico desde antes que asumiera Juan Schiaretti. La Policía Barrial –la principal apuesta para equilibrar las tarjetas– debutó ayer con la inauguración de su primera base operativa, en el olvidado Parque de la Vida, y la puesta formal en funciones de 220 efectivos capacitados en este nuevo paradigma: el policía de aproximación.

La Policía Barrial se desplegará en esta primera instancia en 43 barrios, distribuidos en 11 “cuadrantes”, y atenderá una población de 110 mil habitantes, el 8,5 por ciento de la población capitalina. Antes de diciembre el Gobierno tiene previsto ampliar la acción de la Barrial sumando más de 800 efectivos: 120 ya fueron capacitados y 540 comenzarán la preparación de tres meses en los próximos días. A esos se sumarían la mayoría de los 200 oficiales que egresarán en noviembre. 

Ayer, junto a la presentación de los 220 policías formados en el Parque de la Vida, fueron estacionadas las 11 camionetas Saveiro que operarán de manera exclusiva para la Barrial: una por cuadrante. Para asegurarse que no puedan “distraerse” con el traslado de detenidos o para “comisiones” ordenadas por la Justicia, estos vehículos no tienen puertas traseras, por lo que sólo pueden ir dos uniformados. Además, la Policía Barrial sumó 20 bicicletas y 20 motos, “movilidad pedida por los líderes de cada cuadrante”, indicó Diego Hak, secretario de Seguridad Ciudadana de la Provincia.

–¿Cuál es la diferencia de la Policía Barrial con, por ejemplo, la Policía de Aproximación que De la Sota lanzó cuando era gobernador? –le preguntó Día a Día al funcionario.

–La diferencia es que hay un marco metodológico y 10 protocolos que rigen el funcionamiento operativo: cada policía barrial sabe cómo actuar ante un caso de violencia de género, trata, niñez y adolescencia o urbanismo barrial, por ejemplo. El funcionamiento de la Policía Barrial está institucionalizado.

Las camionetas de la Policía Barrial no pueden trasladar detenidos: no tienen puertas traseras.

Los policías barriales llevan un uniforme distinto, por tratarse de un cuerpo diferenciado dentro de la fuerza: al uniforme azul se le agregaron vivos turquesa, y la tradicional gorra azul “comando” fue reemplazada por una turquesa con vivos azules.

“No se suplanta a la Policía tradicional, sino que se le suma un elemento con objetivos distintos: enfocado en la mitigación de los factores de riesgo”, dijo Hak.

Las expectativas en el Gobierno provincial por el desenvolvimiento de la Policía Barrial son altas. A tal punto que ayer, en la puesta en marcha oficial de la división, el gobernador Schiaretti arrancó su arenga recordando que durante su primer mandato se creó la Policía Caminera, a quien el mandatario le dio en su discurso una alta cuota de responsabilidad en la baja de siniestros en las rutas cordobesas (aunque en estos años se inauguraron varias autopistas y autovías, y se mejoraron varias trazas). Sin embargo, los funcionarios de Seguridad saben que el plan podría dar sus frutos en dos años, con suerte. 

Además, Schiaretti repitió ayer ante los 220 policías formados y la Plana Mayor de la fuerza un concepto que repite desde la campaña: “La inseguridad es hija de la exclusión social, la desigualdad y la falta de oportunidades”.

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