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¡Qué Cacho de director!

En el verano, Cacho Buenaventura debutará como director en “El anfitrión”. Aquí, nos adelanta la obra y, además, afirma que no volvería a trabajar con el Negro Álvarez.

Atiende el teléfono recién salido del dentista y cuenta que hace un mes se operó la rodilla. “Tenía rotos los meniscos y los cartílagos de la rótula por una caída, pero ya estoy bien”. Evidentemente, Cacho Buenaventura se está tuneando para afrontar el verano de Villa Carlos Paz en la mejor forma. “A esta edad, hay que entrar a boxes en todas las vueltas”, bromea.

Es que el desafío que se le presenta demanda estar a full: en la obra El anfitrión, a Cacho le tocará no solo ser el capocómico, sino también el director. “La verdad es que la parte artística y la dirección general, sonido, luces, vestuario, todas esas cosas siempre me han interesado como parte de la estética, no sólo desde el escenario sino de la puesta del espectáculo todo. Y creo que, en un acto de generosidad, Daniel Comba me reconoce ese puesto porque propuse el título El anfitrión como para que no se abra el telón y aparezca un artista, baje el telón y desaparezca, sino para que yo estuviera todo el tiempo en el escenario administrando el juego”, cuenta Buenaventura.

“La idea es que yo, por ejemplo, presente a María Marta Serra Lima, mientras atrás nuestro se va acomodando el piano, y hablemos, cantemos a capella, hagamos algo que sea gracioso y divertido sin que atente contra su presentación”, sigue el humorista. “La intención es que sume, creo que si yo subiera e hiciera mi show de 30 minutos y volviera en una hora a saludar la gente me agarraría a pedradas en la calle y me diría ‘¡choro, devolvé la plata!’”.

La dirección artística y coreográfica de El anfitrión estará a cargo de Reina Reech (“me asombró por su capacidad de trabajo y decisión”), remarca Cacho, y están confirmados para la obra María Marta Serra Lima y el mago Emanuel. “Ya me dijo que quiere hacer alguna huevada y hacerme desaparecer. Le dije que yo lo intento hace 20 años y no puedo”, tira el humorista.

Hace poco, además, también firmó Mónica Listorti, quien estará acompañada por un cuerpo de baile estable. “Este señor Comba sigue buscando gente... ¡vamos a terminar a los codazos ahí adentro!”, se ríe Cacho. “Pero bueno, mientras mayor sea la propuesta que le demos a la gente, bárbaro”.

–Es un formato bastante televisivo el que planteas, ¿no?
–Siempre que voy a ver este tipo de espectáculos siento que es como que a la gente le dan un control remoto y van haciendo “tic, tic, tic”, pasando de un cuadro a otro. Yo lo que quería era que la gente no tuviera un control remoto, sino que yo fuera el nexo entre un artista y otro, como para humanizarlo un poco. Quiero que se genere una relación entre todos los artistas que van a estar arriba del escenario y que el público se sienta protagonista y salga del teatro reconfortado por la elección. Y ya que nuestro productor se anima a todo y no le hace asco a nada, nosotros también queremos animarnos a más. ¡Todo lo que le pido me dice que sí!

–El crecimiento de la cartelera Villa Carlos Paz en estos años es impresionante. Ahora van a estar Flor de la V, el Negro Álvarez, Aníbal Pachano, Ricardo Fort... va a estar difícil la competencia.
–Yo no creo en la competencia, si compitiera con alguien lo haría conmigo. Soy un tipo agradecido, tengo la suerte de trabajar de lo que me gusta y encima me va bien, entonces lo hago desde ese lugar y tengo el compromiso de crecer y mejorar. Y este crecimiento de Carlos Paz no es casualidad, porque no sólo crece desde la propuesta de los artistas; Carlos Paz toda ha crecido producto del trabajo de su gente, de los comerciantes, de los empresarios, de los mismos habitantes que quieren a su ciudad. No es fácil asumir el crecimiento, crecer es doloroso, te duelen los huesos, te duele hasta el alma cuando crecés, pero todas estas propuestas, estos elencos, toda la gente que elige Carlos Paz es porque creció desde adentro, desde la gente, hacia afuera.

–¿Volverías a repetir la experiencia de trabajar con el Negro?
–No, no lo volvería a hacer. Prefiero trabajar solo. Como decía el gallego, “solo me lame un buey”, cuando quería decir “el buey solo bien se lame”.

–Además de “El anfitrión”, ¿pensás aparecer en festivales o ya sería demasiado?
–No, no creo. Ya tendría más trabajo que el plomero del Titanic. Tengo algún compromiso afectivo con Cosquín, y con Villa María, pero preferiría no hacerlo. A lo mejor voy, pero a ver el espectáculo, no haciendo lo mío.

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