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El elegido: los que eligen ser diferentes

La telenovela protagonizada por Pablo Echarri, Paola Krum, Lito Cruz y Leticia Brédice tuvo su final el lunes, firmando un producto de calidad impecable.

Twitter, anoche, era una verdadera marea de comentarios acompañados por el tag #elelegido. Muchos hablaban de la enigmática toma final, con el rostro asustado de la pequeña Alma (Maite Lanata) y la voz en off de Logroñeses (Daniel Fanego). Una pequeña muestra de como, hasta el final, El elegido muchas veces optó por el camino más sinuoso, y quiso ofrecer un estilo diferente en lo que a telenovelas se refiere.

Ojo, los clichés están y seguirán estando, simplemente porque definen un género. Las imágenes del epílogo mostraron a Andrés (Pablo Echarri) y Mariana (Paola Krum) acunando a su bebé en el patio de su nueva casa, formando una familia junto a Alma, la hija autista de Andrés, que ya habla.

Los malos, mientras tanto, tienen su merecido: el villanísimo –y genial– Oscar Nevares Sosa (Lito Cruz) es encerrado en un hospital mental, enloquecido luego de ver la caída de su “imperio”; mientras que Verónica, la perturbada ex mujer de Andrés, había terminado su vida poco antes, pidiéndole a Oscar que la matara.

Pero, así y todo, las perdices vienen con plumas de un color diferente. Por un lado, los aires místicos que siempre rodearon a la novela también se ocuparon de darle un toque distintivo al capítulo final. Por un lado, Andrés y Mariana encuentran el rehue, un artefacto místico aborigen que le devuelve el equilibrio al mundo y los protege del mal. Por el otro, la mágica daga negra tiene un lugar central, ya que cura a Oscar de una herida mortal, es usada para matar a Verónica y demuestra la invencibilidad de Andrés, quien sobrevive gracias a la protección del rehue cuando Oscar lo ataca con ella.

Además, hasta el sabor de la felicidad es distinto, ya que la boda, un recurso tradicional para cerrar cualquier culebrón, aquí no fue la de los protagonistas, sino la de Greta (Mónica Antonópulos) y Paloma (Leonora Balcarce), quienes además adoptan al pequeño Alfredito, hijo de los malogrados David (Luciano Cáceres) y Gigí (Paula Kohan).

Es Greta, también, quien queda a cargo del estudio de Nevares Sosa y termina brindando una imagen realmente refrescante en lo que a televisión se refiere: la de una mujer homosexual nada apegada a los estereotipos.

Quizás, al capítulo final de El elegido se le puede achacar que haya intentado resolver tantas cosas en tan poco tiempo lo cual, en algunos puntos, obligó a usar recursos algo simples para salvar situaciones de la trama. Pero, si sumamos ese foco alejado del “chico rico se enamora de chica pobre” o del “los malos hacen creer a la pareja protagónica que son hermanos”, a las tremendas actuaciones que durante toda la tira mostró la mayoría del elenco (y especialmente Cruz, Brédice y Cáceres), sólo nos queda esperar que el espíritu de El elegido se prolongue en la tele argentina.

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