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La caravana se traslada a Buenos Aires

El jueves llega a los cines porteños “De caravana”, una de las películas argentinas más vistas de la temporada.

De caravana está a unas 2.000 entradas de entrar en el top ten de las películas argentinas más vistas de esta temporada y todavía no estrenó en Buenos Aires, donde podría superar ese número de tickets que le están faltando para marcar un nuevo hito en una cadena que el filme inició en Mar del Plata, hace justo un año, cuando fue la elegida del público.

Desde ahí, hasta hoy, todo ha sido buenas críticas y buenas respuestas en las boleterías: dos cosas a las que toda película aspira a tener desde que el cine es cine. Finalmente, De caravana detiene su marcha, para hacer la escala de Capital Federal, donde se estrenará este jueves (también esta semana, la película se repondrá en los cines cordobeses).

Conversamos con Rosendo Ruiz, el director que no se había dado cuenta de que su largometraje está cerca de entrar entre las argentinas más vistas de este año.

Y si quieren saber de qué se trata esta historia, mejor vayan al cine, que no se van a arrepentir.

–¡No sabía eso! ¡Qué bueno que sería!

–Y... están a unas 2.000 entradas, calculo que en Buenos Aires van a vender un poco más que eso.

–Creo que un poquito más.

–¿Cómo tomás esto? ¿Por qué tardó tanto en llegar a Buenos Aires? ¿O estaba previsto que fuera así?

–Lo de Córdoba nos sorprendió. Íbamos a pasar de Córdoba directo a Buenos Aires, pero nos aconsejaron que era mejor esperar a fin de año porque es cuando afloja la entrada de películas americanas. Acá en Córdoba tuvimos suerte, en mayo y junio, porque tampoco era época para películas argentinas.

–No, porque es la época justa en la que entra todo lo que es del verano yankee.

–Claro, claro. Y a nosotros, después de ocho semanas, nos levantaron porque venían las vacaciones infantiles. Si no, hubiéramos seguido un tiempo más.

–Ya venía bien la cosa, cuando fueron a Mar del Plata ¿no?

–Sí. Ahí arrancó.

–Fue elegida por la gente, por el público.

–Sí, así fue. Primera vez en la historia del Festival de Mar del Plata en que una película argentina ganaba el premio del público y la verdad es que fue muy emotivo y sorprendente ver cómo la gente reaccionaba con la película. A los actores no los dejaban salir de la sala, fue muy linda la recepción que tuvo el público de Buenos Aires con la peli.

–¿Sentís que al margen de lo cordobés que tiene el asunto, que la historia es perfectamente ‘comprensible’ para cualquier público?

–Eso era una duda, un desafío para nosotros. Pero, bueno, después de Mar del Plata yo decía ‘¿qué va a pasar con el público extranjero?’ Y en primer lugar empezamos a estar en varios festivales en Europa, yo viajé a uno de ellos, y la película se entendió perfectamente de punta a punta, gustó de igual manera que en Mar del Plata. O sea, por más que era algo con un color muy local, por suerte se ve que hay una historia universal ahí, que había algo que se entendía en todos lados.

–Sí, también hay algo que se nota y es esa cosa que hay entre los personajes, esa química que le dicen.

–Y estas cosas vinculares entre personas y personajes se ven en todos lados, en todo el Mundo se entiende eso, los códigos de amistad, de amor, los códigos de relaciones, son códigos humanos y los códigos humanos son de todos lados.

–Che, otra cosa. Cuando se hizo la preselección argentina para los Oscar ¿Ustedes no estaban en la lista?

–No sabíamos cómo era el tema y vos tenías que mandar para que te tuvieran en cuenta. La verdad es que no supimos cómo era y aparte tampoco nos pidieron nada. Es una condición haber estrenado en la Argentina y se habían confundido... nosotros habíamos tenido un estreno nacional, pero llegamos tarde.

–Ah, bueno. Porque ya estaba por echarle la culpa a los porteños.

–¡Ja!
–No. No supimos bien cómo era el mecanismo.

 

–Mejor así, porque hubiera sido medio choto que no los hubieran tenido en cuenta.

–Sí, por supuesto.

–Bueno ¿cómo sigue la cosa con ustedes? ¿están trabajando en algo nuevo?

–Y sí... ¡todavía no termina esto de De caravana! Tenemos el estreno en Buenos Aires y el reestreno acá y después sale el DVD. Y en el verano quedan un par de festivales y a lo mejor algún estreno más. Ya del año pasado veníamos desarrollando un par de guiones y se ralentizaron un poco por el tema de haberle dedicado mucho a la distribución de la película. Pero, sí, ya hay un par de historias ahí que apenas terminemos con esta movida nos largamos con todo a los otros guiones.

–¿Se ve que hay algún apoyo en términos de cash? ¿o no?

–La idea es volverla a presentar en el Instituto de Cine y eso significa que si te aprueban el proyecto, el Estado argentino te lo paga, como pasa con todas las películas que se hacen con el Instituto de Cine. Esperemos que hayamos quedado bien con el Instituto, para que nos vuelvan a apoyar.

–¡Ojalá! ¿Crees en que nace un rótulo como “cine cordobés”?

–Sí, por supuesto. Ya nació y ahora lo importante es que crezca. Creo que Córdoba ya venía hace varios años empujando y por suerte se abrió la puerta para la producción cordobesa. Estaban saliendo muchos profesionales de todas las áreas y hacía falta que se empezaran a producir cosas y están todos los elementos para seguir haciendo películas.

–Por último: en tu película casi no hay conexiones con el cine que se hace en Buenos Aires, ni desde la estética ni desde la forma de contarla. La vi separada de ese mundo.

–Sí, en estos festivales de afuera nos decían que no parecía una película del cine argentino. Nuestra intención fue desmarcarnos un poco de lo que se le llama cine de autor argentino y quisimos volver un poquito a los géneros y metimos un poco de mezcla. Y la otra cosa que nos diferencia es, me parece, el tono cordobés, que lo cordobés estuviera presente en todo momento como un elemento importante: la ciudad, los lugares, la tonada, la música, la idiosincrasia. Eso hace quizá que se diferencie un poquito de lo que se conoce como cine argentino.

–Habría que empezar a pensar en cine de Buenos Aires y cine de Córdoba.

–Sí.

–Ya no es cine argentino el que se hace en Buenos Aires.

–Claro, se decía cine argentino y era todo cine que se hacía allá. Esperemos que Córdoba se asiente como un polo de producción de cine. Es lo que ya sucedió y que se va a mantener en el tiempo: y se va a poder hablar de cine cordobés.

–¡Esperemos!

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