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Buena Vista Social Club dejó un mundo de sensaciones

Virtuosismo, sensualidad y alegría fueron los ingredientes del show que la orquesta cubana dio en el Orfeo Superdomo el lunes a la noche.

Los pies se van, aunque uno no sepa bailar. La sangre, lo sensual, lo primal, tamizados por una elegancia pulida, eran lo que encendía el aire del Orfeo Superdomo en la noche del lunes, de la mano de Buena Vista Social Club.

La orquesta nació de la mano de una "juntada" de músicos cubanos impulsada por el guitarrista estadounidense Ry Cooder y luego apareció en un documental filmado por Wim Wenders.

Ha tenido diversas formaciones y la actual tiene como pilares al director musical y trombonista Jesús "Aguaje" Ramos, al trompetista Guajiro Mirabal, al tresista Papi Oviedo y a la cantante Omara Portuondo, una de las divas máximas de la música cubana.

Pero también se destacan la poderosa garganta del vocalista Carlos Calunga, el bellísimo timbre vocal (y los explosivos meneos de cadera) de la también cantante Idania Valdés y el exquisito piano de Rolando Luna.

Y más allá de la sorprendente prolijidad, el swing irresistible y el virtuosismo de la orquesta, la aparición de Omara en escena le puso un plus encantador al espectáculo. La vitalidad, la simpatía y, sobre todo, el caudal y la pureza vocal que la cantante mantiene a sus casi 81 años son fuentes de una energía contagiosa que sembró sonrisas y aplausos.

Pero sería difícil izar a un músico por sobre los demás, así de parejo es el talento de la orquesta, en un show donde además todos tienen un momentito para lucirse, especialmente en canciones como Chan chan, El bodeguero o Quizás, quizás, quizás, que brindan amplio lugar a la improvisación.

Lo mejor es concebir a Buena Vista Social Club como un paquete de deliciosas sensaciones atado con un moño de pura alegría, que el público se llevó a casa como un recuerdo perenne.