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Policiales

más de unes apedreado

222 ataques vandálicos con piedras contra 36 robos a pasajeros, incluyendo los interurbanos.

Violencia urbana. Un dato importante es que hay decenas de casos que no fueron denunciados (por no revestir gravedad) o no aparecieron en las estadísticas de la UTA, por lo que la cantidad de ataques sería considerablemente mayor. De todas maneras, el número relevado por el gremio de las tres empresas deja al descubierto la gravedad de la situación.
El mes más "atacado" fue setiembre con 59 episodios, seguido por julio con 53. La mayoría de las pedradas contra los ómnibus ocurren entre las 22 y las 6.30, o sea, entre las últimas y las primeras horas del día, cuando es de noche, aunque tampoco faltan los ataques en plena mañana o tarde.
Las zonas "rojas" (los barrios ubicados en los extremos de la ciudad) son las que más castigan a los choferes, pero numerosos barrios del centro y alrededores también cargan con episodios vandálicos.
"Que te tiren una piedra es inevitable. Muchas veces ni siquiera se sabe de dónde vino. Otras, el chofer alcanza a ver a una barrita de chicos que sale corriendo. Hubo casos en que la piedra vino desde el patio de una casa, y no se puede estar adivinando de cuál", cuenta Alfredo Peñaloza, vocero de la UTA.

Los robos. Otro dolor de cabeza para los conductores y el pasaje son los asaltos en la unidad. Sumando las estadísticas de la UTA con los números recabados por Día a Día sobre el transporte urbano e interurbano, los asaltos en este segundo semestre llegan a 36, lo que da un promedio de siete por mes. Esto, sin contar los que habrían quedado fuera de las estadísticas y aquellos que no informa la Policía.
Las modalidades suelen ser siempre las mismas: uno o varios delincuentes suben y se mezclan con el pasaje. En algún momento del recorrido, sacan armas y obligan al chofer a parar. Se apoderan de las billeteras, celulares y joyas de los pasajeros y del conductor y se internan, por lo general, en alguna villa. Para cuando llega un patrullero, ya no quedan ni rastros.
La zona más emblemática de las "metidas de caño" es la conocida como "El Tropezón", en el oeste de la ciudad, donde confluyen varios barrios con las dos rutas que conducen a Villa Carlos Paz y La Calera, por lo que los colectivos interurbanos también son blanco fácil de los malvivientes (ver: "El Tropezón...").
Los robos sí están discriminados por empresas: Coniferal tuvo "visitas" en siete oportunidades; Ciudad de Córdoba, también en siete, y Tamse, en 16. Los interurbanos ligaron los seis atracos restantes.
En algunos casos, los delincuentes obligaron al chofer a desviarse de su recorrido para poder escapar por algún descampado. Tal fue el secuestro de un A10 en la villa "La Telita" (ver: "Secuestro...").

Los robos

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