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Córdoba

Alquilaba su vientre y tuvo a dos de sus hijos en Córdoba

Una mujer, con antecedentes de haber alquilado su útero en su país de origen, alumbró a dos pequeños en Córdoba. La historia tiene puntos poco claros que causaron revuelo en varios hospitales cordobeses.

Por Verónica Suppo

Diciembre de 2006: “Anteriormente he hecho un alquiler de vientre que no es ningún delito. Ni para ellos (los padres) y ni para mí”, dijo una mujer de un país de América del Sur a la que Día a Día le reservará su nombre para proteger la identidad de sus hijos.

Su historia salió a la luz en una cadena española de televisión, cuando dos periodistas simularon contratarla; luego el tema se vio reflejado en un diario y en la televisión del país de origen de la mujer. María (así la llamaremos para esta nota) revelaba hace dos años que ofrecía su vientre y que había recibido varios pedidos desde España.

En esa oportunidad, dijo a los medios que fue asistida por un instituto de ginecología y fertilidad. También mencionó estar en pareja y tener hijos de su misma nacionalidad. Con anterioridad había promocionado en la página web “ángeles y bendiciones” el alquiler de vientres, según el mismo diario en el que contó la historia, después de que los periodistas españoles la contactaran con una cámara oculta.

 

Setiembre de 2008: La mujer dio a luz a mellizos en un hospital cordobés, pero un cuadro de coagulopatía grave –pérdida de sangre– hizo que le extirparan el útero y su ciclo de fertilidad se cerrara en Córdoba. La información fue confirmada a Día a Día por distintas fuentes oficiales del país al que pertenece la mujer, de la Argentina, y por personal de los lugares donde estuvo internada y alojada. Todos los testimonios coincidieron en los tiempos de ingresos y egresos de María, de sus internaciones en dos hospitales públicos, y que figura como la madre de los niños en la partida de nacimiento, acompañada por la firma de una médica.

El primer ingreso de María a la Argentina fue a fines de 2007 y permaneció en calidad de turista hasta marzo –siempre según fuentes oficiales–, allí se ausentó sólo una semana con una salida a su país de origen, y luego regresó nuevamente. Tramitó dos meses después la residencia provisoria y no se le encontraron antecedentes ni búsqueda internacional.

En mayo también llegó su pareja (también de un país socio del Mercosur) y ella, para ese momento, ya estaba embarazada. Tres profesionales del hospital donde María tuvo a los niños coincidieron en el mismo relato: “Se la veía a ella con los bebés cuando nacieron, a un hombre, que parecía su pareja, y a otro que se quedaba todas las noches al cuidado de los pequeños”. “En la partida de nacimiento la mujer figura como la madre, con su número de pasaporte, y un cordobés como el padre de los pequeños”, contó una fuente que pidió reserva.

“La mujer dio a luz a los niños y fue derivada a otro hospital a terapia intensiva por complicaciones. Luego volvió al primer hospital (donde tuvo a los pequeños) y se le realizó un día de semana la histerectomía. No podría tener más hijos... El caso fue vox populi en un hospital público”, contó una médica. “La histerectomía se le realizó a los 15 días de tener a los chicos. También se lo vio a quien se decía que era su pareja. Eso llamó mucho la atención”, contó otro personal del área de salud.

 

Octubre de 2008: La mujer, que había sido noticia mundial en 2006 por reconocer que promocionaba la oferta de su vientre, dejó la Argentina, junto con su pareja, después de que se le realizara una histerectomía (extirpación del útero). En su partida, dejó a los dos niños y al padre cordobés que se hizo cargo de los pequeños con todo su amor. A ellos tres también les preservaremos sus nombres.

Día a Día contactó a María en su país de origen para preguntarle si esta vez se había dado el alquiler de vientre, una práctica que tiene un vacío legal en la Argentina (ver información aparte) y un gran debate pendiente.

Sobre todo cuando en este país –de acuerdo con médicos especialistas en técnicas asistidas– una de cada 10 personas tiene algún problema de infertilidad y la donación de óvulos llega a pagarse hasta unos 800 pesos, aunque con más de 12 ovodonaciones, la mujer puede tener riesgo de cáncer, por lo que se permiten sólo hasta seis. En las notas que se publicaron en España sobre la mujer se dijo que los cobros por el alquiler podían ir de los 30 mil a los 70 mil dólares.

“¿De dónde saca esto usted y qué tengo que ver yo con eso?”, dijo María a este medio cuando se le preguntó si había llegado a la Argentina para alquilar su vientre o si sus hijos fueron fruto de una historia amorosa.

–Queríamos saber si había dado en alquiler su vientre, si tuvo mellizos en Córdoba, si le extrajeron el útero.

–¿...Ustedes contactan a todas las personas que tienen problemas o que viajan?

–Usted fue considerada una alquiladora de vientre internacional en otros países, ¿esto fue así o sus últimos hijos en Córdoba fueron por una relación sentimental?

–¿Quién le ha dado esa información?... En ningún momento he alquilado mi vientre, eso ya se lo contesté. Yo la voy a llamar por teléfono y voy a ver si conversamos o no...

–Hace dos años dio varias entrevistas, salió en un canal, en un diario...

–Eso fue una trampa. No es nada de lo que se dijo. No tengo por qué dar más información ni tengo que aclarar absolutamente nada. Yo vivo mi vida, no me meto en la vida de nadie. No quiero que me estén llamando ni estén mortificando a mi familia...

–¿O sea que me dice que no vino a Córdoba por un alquiler de vientre?

–No, yo le he dicho a usted que yo no he alquilado mi vientre para nada. Lo que yo haga de mi vida privada no tengo por qué contarlo a nadie...

–Es una respuesta válida. Sus niños están en Córdoba.

–¿De qué niños me está hablando usted, señora? ¿De que niños me está hablando? Me está afirmando algo que yo nunca le he dicho... Yo no tengo por qué responder absolutamente nada... Yo lo único que le pido es que dejen tranquila a mi familia... que me dejen en paz, yo no me meto en la vida absolutamente de nadie...

–Entonces, ¿nunca antes alquiló su vientre?

–Yo no tengo por qué responder absolutamente nada.

–En la Argentina existe un vacío legal sobre el tema.

–Si es legal o ilegal ya no me interesa absolutamente nada. Son preguntas  que a mí no me importan... lo que yo haga de mi vida no tengo por qué estar contándole: es mi vida privada y de mi vida privada, hago lo que yo quiero.

–Los niños cordobeses son sus hijos (a los que dejó al mes de haber nacido para volver a su país).

–Yo no tengo por qué responderle eso.

El soltero cordobés, padre de los niños por los que vive y se desvive para que crezcan sanos, pidió a este medio que no se difundieran los nombres, ni detalles de una historia que aseguró que fue fruto de una relación consentida y ocasional.

“Hay una verdad biológica y una verdad legal, que es que yo soy el padre y ella es la madre”, dice con un cuidado en sus palabras y una actitud medida ante la consulta de este medio. Pero, el sentimiento también le brota de los ojos al hablar por el amor hacia sus chicos. 

 

 

Un vacío y el debate que falta. Las historias de cordobeses que luchan por tener un hijo, y las de mujeres que en busca de un techo o de dinero ofrecen su vientre son realidades que ocurren en Córdoba, y que se desarrollan en un escenario en la Argentina en el que no existe una ley de asistencia para las parejas que acuden a técnicas de fertilización ni una norma que haga mención a la subrogación de vientres para heterosexuales u homosexuales. De allí que ante tantos deseos y emociones encontradas, el hombre busca realizarse con la tenencia de un hijo y surja la multiplicidad de formas en un vacío legal que deja las puertas abiertas para padres desesperados.

Uno de los cordobeses que hizo punta fue Jorge Macía, de 43 años, quien en 2006 y desde España, publicó un aviso en La Voz del Interior solicitando: “Vientre en alquiler para dar un hijo. Mujer bonita de 18 a 28 años”. Le contestaron más de 600 postulantes y en esa lista de señoritas apareció una paraguaya de 28 años, con la que formó pareja y hoy es la madre de su primogénito.

Después salió a la luz en el mismo año el caso de Paola, una chica de Río Segundo, quien había decidido poner su vientre en alquiler con la idea de aliviar un poco la situación de sus cuatro hijos que usaban bolsas de plástico como pañales. Dos años después, la mujer prefiere no explayarse sobre la idea para tratar de paliar su situación. Vive en la misma casa. “No me dieron nada, no hay que creerles a los políticos. Sí, pienso en volver a poner mi vientre en alquiler”, le dijo hace poco más de un mes al diario porteño La Nación.

El tercer caso sucedió hace dos meses, cuando una mujer desesperada de Salsipuedes publicó un cartel en la Terminal de Omnibus de esta ciudad. “Alquilo mi vientre”, escribió la mujer y anotó su número de su celular. Si bien la chica contó que tenía un hijo, su idea se acalló cuando –según relató a algunos medios– dirigentes políticos le prometieron un trabajo y ayuda a su familia.

Ambas mujeres cordobesas estaban dispuestas a alquiler sus vientres y someterse a una técnica de fertilización in vitro. Lo que desnudó la extrema necesidad de algunas jóvenes y la búsqueda desesperada de otros por ser padres.

El tema es de suma sensibilidad porque –siempre según estas agrupaciones– “en  la Argentina el Programa Médico Obligatorio no cubre los tratamientos de fertilización asistida que son la única alternativa que tiene una pareja que sufre esta enfermedad para lograr un embarazo. Los tratamientos son muy costosos, oscilan entre los 1.500 y 15.000 pesos”.

 

Alquiler o no. La otra punta abierta y que la Argentina no ha avanzado es respecto del alquiler de vientre. Existe un sólo proyecto de ley en el Congreso sobre “Vientre Subrogado” de la senadora de Misiones Adriana Bortolozzi (PJ-FPV) que lo considera como parte de la “manipulación genética”. La iniciativa –a la que tuvo acceso Día a Día– solicita también a la Defensoría del Pueblo “la publicación urgente en todos los medios de comunicación masiva, en forma comprensible para la población en general, el contenido del artículo 953 del Código Civil, más los referentes a las personas por nacer, a fin de preservar de ese cuerpo legal los derechos de la ciudadanía ante los pedidos de alquiler de vientres para tener un hijo”, según detalla la senadora.

En Córdoba, el ex camarista y uno de los más prestigiosos letrados especializado en Familia, Alejandro Ossola, también puso un poco de luz sobre la cuestión jurídica en diálogo con Día a Día. “Aunque no hubiese pago, considero que la prestación es ilícita porque se está traficando sobre una cuestión personal, en principio. Puede haber quienes digan que no está expresamente prohibido.

Este tipo de contrato está dentro de la ilicitud. Aunque están quienes puedan decir que: ‘lo que no está expresamente prohibido, estaría permitido’”, señaló el abogado, que dio cuenta que otras doctrinas pueden hacer distintas interpretaciones. “La jurisprudencia ha estado en contra de este tipo de contratos, lo cual no significa que alguna parte de la doctrina, muy importante, no lo vea ilícito y quiera modificar el código –agregó–. El vacío legal existe, pero para una gran parte de la doctrina es ilícito. La ilicitud es que no se está negociando sobre un objeto sino sobre una persona o tráfico de una persona, si se entiende que es persona desde la concepción”.

 

Los tres casos cordobeses.

» El papá que buscó por Internet. Hace dos años un cordobés, radicado en España, puso un aviso en La Voz del Interior. Quería una madre para su hijo. Se enamoró de una de las candidatas y formó una familia.

» Ofreció su vientre por sus hijos. Estaba desesperada. Con cuatro hijos, y desde Río Segundo, dijo que quería alquilar su vientre en 2006.

» Puso un aviso en la terminal. Hace dos meses una joven mujer de Salsipuedes pegó un aviso en la Terminal de Omnibus de Córdoba: “Alquilo mi vientre”. Recibió varios llamados y promesas de ayuda de dirigentes políticos.

 

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