Córdoba

Un equipo de GNC se paga “solo” en un año

El dueño de un coche que realice 15 mil km por año, en 12 meses, se ahorrará $ 9.150 por usar GNC. Lo mismo que cuesta un equipo de 5ta generación.

Con los precios de los combustibles líquidos cada vez más caros (incluso con los valores topes establecidos por la Secretaría de Comercio Interior), convertir el auto a Gas Natural Comprimido (GNC) es cada vez más conveniente. De hecho, hoy se tarda apenas un año en amortizar el costo de un equipo de última generación. Después de ese tiempo, todo pasa a ser ganancia. Veamos:

Un coche que realice 15 mil kilómetros por año gasta alrededor de 13.500 pesos en nafta (9 pesos el litro), a razón de un consumo en ciudad de 10 kilómetros por litro. En cambio, si el mismo auto carga GNC (2,890 pesos el metro cúbico), gastará apenas un tercio de ese dinero: 4.350 pesos (considerando también un consumo de 10 kilómetros por metro cúbico).

Vale decir, en apenas 12 meses el propietario de ese vehículo se ahorrará 9.150 pesos por usar GNC, exactamente lo mismo que cuesta colocar un equipo de gas de los de quinta generación, los más modernos del mercado, que actualmente salen entre 8.500 y 9.500 pesos (con un tubo de 10 metros cúbicos). Lo que se dice, terminará “cambiando la plata” en el primer año, y ahorrándose nueve luquitas en el tiempo subsiguiente.


Y si el auto tiene un nivel de exigencia mayor, vale decir, recorre el doble de kilómetros cada año (30 mil), el ahorro se duplica, y la amortización del equipo se acorta a la mitad: en apenas seis meses la conversión del coche a GNC se paga sola.


También la conveniencia es mayor si el dueño del coche suele cargar alguna nafta Premium, cuyo precio ya superó los 10 pesos por litro.


Ni qué hablar si se trata de convertir a gas un vehículo con algunos años de antigüedad, con sistema de carburador y platinos. En esos casos, los equipos de GNC cuestan entre 5.000 y 6.000 pesos, con lo cual la amortización se reduce a apenas siete meses si el coche tiene un funcionamiento normal, y a tan sólo 120 días si se le da un uso más intensivo.


A todo esto, la mayoría de los talleres ofrecen planes con tarjetas de crédito de hasta 12 pagos (eso sí, con interés) para la conversión, lo que permite que durante el primer año el ahorro mensual en combustible “se haga cargo” de la cuota del equipo de GNC.


Para colmo, los nuevos equipos de GNC disponibles en el mercado ofrecen un nivel tecnológico que ha dejado en el recuerdo aquellos tiempos en los que el auto se ponía “chancho” cuando se lo pasaba a gas. Hoy, con un equipo de quinta generación el cambio de un combustible a otro es prácticamente imperceptible.


Las únicas contras siguen siendo el nivel de autonomía del vehículo (450 kilómetros con un tanque de nafta, contra 100 que dura un tubo de gas de 10 metros), lo que obliga a parar mucho más seguido para cargar; y la renovación anual de la oblea (que sale unos 250 pesos por año) y la prueba hidráulica del tubo cada cinco años (entre 400 y 500 pesos). Igual, la conveniencia económica es notable.

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