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Córdoba

Una escuela de circo “reincide" en Carlos Paz

Por segundo año consecutivo, el municipio serrano impulsa una escuela circense que cada día gana más adeptos.

En el lenguaje coloquial, y según la Real Academia Española, “circo” puede ser sinónimo de confusión, desorden, caos. Por eso, podríamos decir que este año no habrá paz en Carlos Paz. Una escuela de circo reincide por segundo año consecutivo y, con apoyo del municipio de la villa serrana, reabre sus puertas para que grandes y chicos se transformen en trapecistas, se contorneen colgados en telas suspendidas en el aire, y asombren a todos con malabares y piruetas.

El año pasado, más de 60 alumnos “egresaron” de esta particular escuela que funciona bajo la coordinación de la compañía “Piskui”, un matrimonio de artistas que son los encargados de capacitar a chicos y grandes en las distintas disciplinas circenses. Ricardo Corzo y su esposa, María Elsa Moyano, son los profes que se “calzan las calzas” y salen al ruedo para enseñarle a los vecinos a expresarse de una manera distinta y divertida.

“Cualquiera puede hacer circo”, opina el profe Ricardo. “Acá viene gente de todo tipo, de todas las clases sociales y de todas las edades; de acuerdo al físico de cada uno, le hacemos realizar una preparación física. Por eso, la clase se divide en dos: primero el entrenamiento físico y después la disciplina circense”, explica.

Todo terreno. Ricardo –“Ricky” para los más conocidos– es  acróbata, malabarista, trapecista y monociclista (sí, se sube a ese vehículo imposible de un sola rueda, y no se mata). Nació en Buenos Aires, en el seno de una familia que no tenía nada que ver con el colorido mundo del circo; pero a los 18 años, recién salido de la secundaria, se le despertó la vocación y no la abandonó nunca. “Hace 12 años que vivo de esto”, cuenta el hombre que viajó por todo el mundo haciendo de las suyas y divirtiendo al público.

Ricardo se casó con María, cordobesa, contorsionista, trapecista y profesora de yoga. En 1996 formaron la compañía independiente Piskui, con la que realizaron presentaciones en diferentes ciudades de Argentina y Uruguay. Pero hace unos años decidieron asentarse en un sitio para formar una familia y, luego de hacer varios eventos para la Muni de Carlos Paz, presentaron un proyecto que fue aceptado el año pasado.

Un nuevo circo. Pero no es aquel circo tradicional que solíamos ver de chicos; ya no se trata de un recinto cubierto por una carpa donde actuaba la mujer barbuda, los enanos, los  payasos, y los animales amaestrados. Es una nueva tendencia que aúna las típicas disciplinas circenses, con la actuación y la danza.

“El circo de hoy no tiene un techo; podés aprender nuevas disciplinas todo el tiempo”, indica Ricky, y cuenta que lo que más le gusta a la gente hoy es “la parte aérea”. “Todos quieren estar colgados o haciendo acrobacias en el aire, por ejemplo, haciendo tela”, comenta. Además, en la escuela se puede aprender a hacer acrosport (una suerte de dúos o tríos acróbatas), trapecio, contorsiones y malabares, e incluso a usar zancos y andar en monociclo.

Ricky cuenta que los adultos no pueden desprenderse de la idea de que se harán daño si se caen, por lo que el miedo les juega en contra y aprender algunas disciplinas les cuesta más que a los chicos. Sobre los más pequeños, opina que “en la escuela tendrían que formarlos mejor en gimnasia, ya que vienen con una preparación muy básica y, algunos, ni siquiera saben cómo se hace un medialuna”.

Me voy a la escuela. Piskui funciona los martes y jueves en el Polideportivo de Carlos Paz, en dos grupos: de 13 a 16.30, asisten los menores de 13 años; y de 16.30 a 18, los mayores. Sólo se cobra cinco pesos por alumno para costear los materiales. La escuela de circo quiere abrir sus puertas por la mañana, para que aquellos chicos que asisten a la escuela por la tarde no se pierdan esta aventura.

Una escuela que es un circo

Todos pueden asistir. La escuela está destinada a chicos y a grandes. Hay dos grupos: menores de 13 años, y mayores.
¿Dónde funciona? En el Polideportivo de Carlos Paz, los martes y jueves, de 13 a 18. Los interesados pueden acercarse e inscribirse en el lugar.
Estado físico. Hay una etapa de preparación previa, por lo que no es necesario ser un atleta.
Es gratis. Como lo organiza la Dirección de Cultura, sólo hay que abonar $ 5 para costear los materiales con los que se practican las distintas disciplinas circenses.
¿Qué se puede aprender?  “La tela” hace furor entre los alumnos, pero también se enseña a hacer acrobacias, trapecio, contorsiones, malabares, zancos y monociclo.

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