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Argentina

Está “muy bien” el cordobesito que recibió un multitrasplante

Oriundo de Brinkmann y con tres años, a Agustín Acosta le trasplantaron hígado, duodeno, páncreas e intestino delgado en una sola operación practicada en Buenos Aires. Una historia llena de esperanza.

“Es como sentir que Agustín volvió a vivir”. Emocionadísima, así describió su alegría a Día a Día la abuela de Agustín Acosta, un niño cordobés de tres años que el miércoles recibió un trasplante multivisceral de hígado, duodeno, páncreas e intestino delgado, en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

La operación, la segunda de este tipo que se lleva adelante en Latinoamérica (ver “Trasplante...”), fue llevada adelante por un equipo multidisciplinario del nosocomio de la Capital Federal. Después de 8 horas en el quirófano, la criatura pasó a terapia intensiva, donde se recupera satisfactoriamente.

El cirujano Eduardo De Santibáñez, que participó de la intervención, comentó que Agustín “se está recuperando muy bien”. A pesar de que la operación fue un éxito, el facultativo fue cauto a la hora de brindar un pronóstico: “Es como ir ganando 2 a 0 en el primer tiempo; hay que jugar el segundo”, graficó.

La operación fue posible gracias a la donación de los órganos de otro pequeño de sólo 45 días de vida y cuatro kilos de peso, cuya identidad no trascendió.
 
La historia. La enfermedad de Agustín cambió por completo la vida de toda su familia. “Él ahora tiene tres años, pero en su corta vida ya fue intervenido quirúrgicamente más de siete veces. Nadie se da una idea de lo que sufrimos con la enfermedad de mi nietito. A los cuatro meses comenzó con este problema, fue de la nada que surgió todo esto, de un día para el otro”, le contó a este diario Hermelinda Maidana, la abuela del pequeño. “Desde el día que se enfermó estamos con él, acompañándolo y acompañando a mi hija, la mamá de Agustín, que sólo tiene 22 años. Para ella esto fue muy duro”.

Agustín nació en la ciudad de Brinkmann (al  noreste de esta Capital) y a los pocos meses contrajo la enfermedad. “Tenía sólo cuatro meses. Un día empezó a llorar mucho y hacía fuerza. Nosotros pensamos que era porque no podía ir de cuerpo. Lo llevamos al médico del pueblo, le hicieron placas, pero todos nos decían que no eran nada”, contó la abuela. 

De ahí en adelante la vida de Agustín comenzó a depender de la esperanza y la fe que su familia depositaba en los tratamientos médicos. “Empezamos a ir a todos lados: lo llevamos a Morteros, a San Francisco y al Hospital de Niños de Córdoba”, explicó Hermelinda.

Después de probar sin éxito varios tratamientos en Córdoba, Agustín tuvo que ser trasladado a Buenos Aires.  “Los médicos nos dijeron que si queríamos que siga viviendo teníamos que irnos allá”, relató la mujer.

Con la angustia a cuesta, pero mucha, mucha esperanza, Agustín, su mamá Mariana, y sus abuelos Julio y Hermelinda, llegaron a Buenos Aires en octubre de 2007. A partir de junio de 2008, Agustín y su familia se alojaron en la Casa Ronald Mc Donald de Buenos Aires, donde permanecieron hasta la operación. Al respecto, Estela García, gerente de la institución, comentó: “Fue una alegría para nosotros enterarnos que Agustín está bien. Nosotros simplemente le damos un lugar donde alojarse a la gente que viene de otras provincias”.

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