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Brasil y el paro "mais grande do mundo"

La crisis brasileña desembocó en el primer paro general en 21 años. Lo organizaron todas las centrales obreras contra la ley de flexibilización laboral.

Una mega reforma laboral que tuvo media sanción el miércoles en Diputados y un proyectado cambio en las condiciones de jubilación desembocaron este viernes en el primer paro general en dos décadas en Brasil. Hubo paralización del transporte en todo el país, especialmente en las grandes ciudades, donde también se generaron algunos disturbios.

La última medida de este tipo había sido impulsada contra el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, en 1996.

San Pablo, Río de Janeiro y las grandes urbes industriales del país amanecieron ayer sin ómnibus, metro ni trenes, sólo algunos aeropuertos funcionaron con normalidad.

El paro fue convocado por la Central Única de Trabajadores y por Fuerza Sindical, las dos mayores agrupaciones gremiales de Brasil. Esas dos organizaciones, tradicionalmente enfrentadas entre sí, se unieron para rechazar la reforma de Michel Temer que promueve importantes cambios, la mayoría apuntando a la flexibilización laboral y a lograr más competitividad.

Desde temprano, hubo bloqueos en las autopistas que unen San Pablo con Río de Janeiro y con Paraná. Algo que se logró pese a que el Gobierno desplegó policías para impedir los piquetes.

Según los medios brasileños, 92 ramas laborales adhirieron a la huelga en todos los estados.

La reforma que temen

La nueva ley, que buscará ser refrendada ahora en el Senado, reduce el poder de negociación de los sindicatos, crea nuevos tipos de contratos temporales hasta ahora inexistentes y altera significativamente la jurisprudencia de la Justicia laboral, ya que intenta cambiar la idea de que el empleado es la parte más débil en la relación laboral al crear el concepto de autonomía individual del trabajador.

También establece una tasa de referencia diferente como factor de reajuste de las indemnizaciones y costos de las acciones judiciales, y ya no el índice del costo de vida.

Litigar en la justicia laboral también será más difícil para el trabajador, porque deberá pagar los costos procesales y los honorarios. Actualmente, la mayoría obtiene justicia gratuita.

En la práctica, las horas extras dejarán de existir, ya que no será obligación pagarlas, pues la opción de las empresas será la compensación a través de una “bolsa de horas” compensatorias.

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