Córdoba

El Cuadrado Camel Trophy

Hacer los 8 kilómetros de tierra del Camino del Cuadrado (todavía en reparaciones) es toda una aventura "rompecoches". Se trata de un trayecto lleno de piedras, polvo en suspensión, precipicios sin barandas y deslizamientos de rocas. Casi sin mantenimiento, ni siquiera después de las lluvias de agosto y septiembre. Y todo, luego de realizar una espera de hasta una hora para poder cruzar de un valle al otro. Acá va una muestra de este nuevo Rally que tenemos que "disfrutar" los cordobeses. Si vos lo hiciste, contanos tu experiencia...

1.Bendita espera

Al llegar a cada extremo del camino de tierra, los automovilistas debemos aguardar entre 10 y 60 minutos para poder pasar. Todo al sol y con temperaturas que, ahora en verano, superan los 35 grados. La Policía hace pasar a un grupo de entre 15 y 20 autos de ida, y luego a otro grupo similar de regreso. El camino está abierto entre las 8.30 y las 17. Vamos...

2.La largada

Luego de la espera al rayo del sol, la Policía da la largada. En la mitad de la fila de autos comenzamos el trayecto que será de entre 8 y 10 kilómetros, pero que nos parecerá de 80 ó 100. Ya de entrada, se observa que el trajín no será fácil...

3.Las primera piedras

A poco de andar, el camino muestra sus primeras dificultades. En casi todo el trayecto hay piedras sueltas, y rocas salientes que amenazan el carter de cualquier coche. Más si, como el nuestro, el auto es bajo. Mejor ir despacio, muy despacio...

4.La "no" baranda

En varios tramos del camino no hay barandas de protección (ni de pidra, ni de metal, ni de nada), y con sólo arrimar el coche se pueden observar los precipicios. ¡Mamacita...! Un peligro a todas luces, que nadie se encargó de resolver. 

5.La velocidad

Un solitario cartel indicador avisa que la velocidad máxima en el lugar es de 40 kilómetros por hora..., cuando apenas si el camino me permite transitar a 10 ó 15 kilómetros por hora. Casi un cargada cordobesa... 

6.Vía sinuosa

El viejo Camino del Cuadrado se muestra en todo su esplendor a lo largo del trayecto, con decenas de curvas y contracurvas, subidas y bajadas, siempre esquivando piedras y rogando que el auto no se quede en algún pozo. 

7.El paisaje

Como nos tienen acostumbradas nuetras sierras, el paisaje durante el trayecto es bellísimo... ¡Si uno lo pudiera apreciar mientras intenta seguir adelante por semejante camino! Las fotos..., las fotos las dejamos para otra vez, Negra...

8.¡Ya falta poco!

Después de 30 minutos de sudar la gota gorda (por el calor y por el miedo a romper el auto), aparece a lo lejos el nuevo puesto de la Policía y el bendito asfalto. ¡Por fin! Ya dejamos atrás el rally... Nuestros rezos fueron efectivos.

9.Los que esperan...

Cuando por fin retomamos la ruta, vemos a decenas de "colegas" que esperan para poder cruzar del otro lado. ¡Pobres..., no saben lo que les espera! Acalorados, hartos de esperar, tomando el último sorbo de una Levité caliente... Nosotros ya pasamos, pero no dejamos de sentir lástima por ellos... 

10.El videito que nos trajimos

Al llegar a casa, revisamos el celu, y la Negra se había filmado un videito de la travesía... "¡Mirá Gordo, mirá cómo se movía el auto!", me dice. Y yo que la miro, no le digo nada y ya pienso en que mañana tengo que sacar turno en el mecánico para hacer revisar el tren delantero... 

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