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Ocio

Escriben y dibujan en cordobés

Culiau! es una revista de comics que apela al humor y deja un registro del habla de las calles.

Va a ocurrir (esperemos que sea más temprano que tarde) que muchos cordobeses se van a llevar una sorpresa y van a entender que lo que está ocurriendo aquí y ahora es muy bueno. Están pasando cosas y hay gente haciendo que la cultura y las artes de esta ciudad tengan las mejores perspectivas. ¿Estarán por esos pasos los muchachos de Culiau!? Por lo pronto, estos artistas confluyen en una revista en la que las historietas tienen sabor cordobés y cuentan historias delirantes que hablan de sentimientos como la amistad.

Es el caso de La Banda, la aventura de un extraterrestre que cae con su nave en un barrio de Córdoba y no le queda otra que aprender esta particular variante de la lengua castellana que se habla en la Docta.

–¿Quiénes son ustedes? ¿Cómo se juntaron? ¿Cómo salió la idea de arrancar esta aventura?
–CULIAU! Está compuesto por tres simpáticos personajes: Jean Franco (Juan), el “diseñador gráfico” de la revista; Pablo Guaymasi, el ideólogo y escritor y Míljaus (Victor) el que paga la pizza. Nuestros caminos se entrecruzaron en un taller de historietas en donde, al igual que muchos jóvenes, soñamos con algún día vivir haciendo lo que nos gusta. Pero, algo más teníamos en común además de sueños utópicos, ideologías y amor por la pizza y la cerveza. Existía como por debajo de la mesa, la loca idea de dar vida a una revista de corte local que reivindicara aquello que la gente suele denominar “humor cordobés”. Queríamos revalorizarlo de una manera más ácida, real y crítica. La revista está compuesta por tres historias: Charly J (Jean Franco), relata la historia de un mono (Charly) super héroe por herencia el cual encuentra más lúdico drogarse y dormir que defender a los ciudadanos. Palocote (Míljaus), intenta reflejar la dura y triste vida de un joven cordobés virgen. La Banda (Pablo Guaymasi), cuenta la historia de cinco amigos los cuales se encuentran un día con “Güevo”, un extraterrestre que cae en un descampado cercano a la villa donde ellos viven.

–¿Es cierto que les costó arrancar, que se juntaban y terminaban comiendo pizza y tomando un porrón? ¿Estaban tímidos o necesitaban un empujón?
–Totalmente cierto. Nuestro problema no era arrancar, si no hacer. Nuestro déficit era ese; teníamos las ideas, los personajes, pero no el tiempo, ése es el factor que perjudica nuestro nivel de producción, nuestro enemigo común e invencible. Esto se debe más que nada a nuestras ocupaciones, trabajos, adicciones y vagancia. Este no es un proyecto que nos genere una enorme y vasta ganancia (que nos catapulte a millonarios), sino más bien una idea salida desde lo más humilde de nuestros corazones (y bolsillos), es muy difícil sustentar y mantener una revista, así que imaginate que comenzar de la nada fue algo utópico, por no decir imposible. Cuando empezamos a asumir el proyecto como una obligación, comenzamos a martillarnos la cabeza mutuamente (Juan es el más rompe bolas en este aspecto) para impulsar de una buena vez la realización de la revista.

–¿Por qué el cordobés como lengua?
–Lo del habla y costumbres reflejados en la revista no fue forzado ni mucho menos incluido en las historias como un factor de burla; el habla cordobesa es tan interesante como extraños los cordobeses y los personajes que queremos retratar. Requirió una suerte de estudio previo aprender vocablos y nexos silábicos que se utilizarían luego. Nuestra “lengua”, es un condimento que le da una identidad regional a la revista y cuando es leído por personas ajenas a nuestra provincia provoca curiosidad; esa era la idea, que el lector reconozca o no términos comunes, reflexione sobre lo bueno o malo de nuestras costumbres. Que piense.

–¿Sienten que por ahí, se vive una época en la que el cordobés gana más lugar entre los hechos artísticos?
–El cordobés tiene una identidad, más bien un estereotipo formado. Ya sea para bien o para mal, cuando uno dice Córdoba en otra provincia inmediatamente se le vienen a la cabeza el cuarteto, el fernet con coca o el humor. Aunque hay que diferenciar los que utilizan este estereotipo de manera burda y se ríen de él, de aquellos que lo revalorizan como algo cultural de identidad, que es lo que intentamos nosotros. Cuando estaba por salir la número 1 nos encontramos en un gran dilema con respecto al nombre de la revista, ya que estaba siendo masificado por una personalidad reconocida de Córdoba en un programa de televisión de una manera que nos jugaba en contra, para nosotros la palabra, el término “CULIAU!” es una mala palabra que adquirió identidad y valor cultural. Encontramos en esta “mala palabra” la filosofía que buscábamos para revista.

–¿Cuándo sale el próximo número?
–Si todo marcha viento en popa, a mediados de septiembre, la número 2 estará en el local Llanto de Mudo (Galería Cinerama).

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