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Vélez 3 - Belgano 1: Pirata, al revés

Por primera vez en el torneo, Belgrano arrancó ganando, pero Vélez lo superó en el ST y le ganó 3-1 en Liniers. Pese al gran despliegue, el equipo del Ruso sufrió a Mauro Zárate, intratable.

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Los más cabuleros dirán que era mejor al revés. Insultarán a los que pedían que Belgrano entrara concentrado para no recibir goles de movida. Lo venía sufriendo desde el arranque: en cuatro de los seis partidos (sin contar el de ayer) había comenzado perdiendo antes de los 10 minutos. Pero ayer todos pensaron que la historia cambiaba: era el Pirata que se ponía en ventaja a los 12 del PT. Pero después Vélez le hizo pelota a la pelota y le metió un cachetazo. El final fue 3-1.

Tanto habían reclamado que el Pirata tuviera despierto. Y la paradoja fue brutal anoche en Liniers: el Celeste era el mejor alumno en cancha: marcó, presionó y se escalonó con un 4-1-4-1 para ahogar a Vélez. Todo iba de maravillas porque no sólo se ejercía la presión en el mano a mano, sino también que las manos de Juanca Olave –en dos oportunidades– habían sostenido al Pirata en carrera.

Cuando Guillermo Farré terminó en gol un pase con caño incluido de Lucas Pittinari, en las casas los hinchas piratas tiraron al diablo las malditas estadísticas: que contra Lanús abajo culpa del Marciano Ortiz, que contra Boca Forlín solito de cabeza a los seis. Y dale que va cuando Correa metió un piñón en la Plata para Gimnasia. Pero anoche no. Anoche iba a ser distinto por primera vez y todos brindarían en un sábado de resaca por ser la única escuadra invicta del Final.


Pero al fútbol –la mayoría de las veces– se gana con fútbol. Entonces Mauro Zárate, delantero del Fortín, fue todo virtuosismo, velocidad y despliegue. Partió al medio la defensa y asistió a Allione en el segundo gol.


Pero Belgrano no se resignó. Contra cierta desorientación futbolística fue al frente con algunos argumentos y la desfachatez del ingresado Lucas Zelarayán. Pero vendría otra mala: Sebastián Carrera vio la roja por doble amarilla y dejó todavía más complicado a Belgrano.


Ni con Carlos Bueno adentro el Ruso encontró la reacción que supuso cuando quemaba las naves. Quizá porque a esa altura la impotencia gobernaba a este Belgrano cultor del orden y el equilibrio. Y justamente cuando éste equipo pierde dichos atributos todo se le complica y evidencia fallas que suele maquillar.


Dispuesto al golpe por golpe, los de Alberdi fueron por la reacción que anidaba una esperanza de dar un zarpado. Pudo ser Pittinari y luego Velázquez, pero el destino ya estaba escrito en Buenos Aires.


Hacia el final de la noche, los cabuleros recordaron que al final “era mejor arrancar perdiendo. Parece que así tiene que ser, che”, frase que se había escuchado en la semana. Al revés, Belgrano.

Le cuesta en Liniers
La noche de Buenos Aires asomó con una sonrisa de oreja a oreja: es que Belgrano no sólo arrancaba ganando por primera vez un campeonato, sino que lo hacía en cancha de Vélez, sitio de no los mejores recuerdos en el último tiempo.

Es que la última vez que el Pirata triunfó en el estadio José Amalfitani fue en el Clausura 2012: aquella vez ganó 1-0 con gol de Andrés Silvera, quien puso la cabeza para el festejo. Pero más acá en el tiempo todo cambió: en el Inicial 2012 Vélez lo derrotó 2-1 con goles de Fabián Cubero y Sergio Rodríguez en contra. El descuento fue de Martín Zapata y Gastón Turus vio la roja.


Después llegó el duro cruce por Copa Sudamericana. Otra vez en Liniers, el Fortín se impuso 2-0 con tantos de Rescaldani y Pratto.


Si de estadísticas se trata, Belgrano visitando a Vélez acumula 16 cotejos, de los cuáles sólo ganó en cinco oportunidades y perdió en ocho. Anoche, otra vez, el Celeste se volvió con sensación agridulce.

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