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Talleres: menos uno

Golpeado en lo anímico, Pablo Santillo ni siquiera iría a Mendoza. Atajaría Federico Costa.

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Talleres quedó en manos de la Providencia, y ya no estaría en manos de Pablo Santillo custodiar el arco. El ex Banfield se llevó la peor parte de los reclamos e insultos por la derrota del miércoles ante Atlético Tucumán, que dejó al equipo al borde del abismo. Y acusó el golpe, sobre todo por la responsabilidad en el segundo gol. El plantel salió a respaldarlo pero en el cuerpo técnico entienden que no está en condiciones anímicas de seguir como titular y lo más probable es que ni siquiera viaje a Mendoza, donde este lunes los albiazules jugaran al filo de la cornisa, ya que una derrota significará perder la categoría.

Jorge Ghiso todavía no confirmó el equipo y avisó que habló con varios jugadores pero aún no lo hizo con Santillo. “Se lo que tengo que hacer, lo que no puedo es adelantarlo”, explicó. Desde su asunción como técnico, lo eligió como arquero. Ahora, tendría en mente darle la chance para el debut en el torneo a Federico Costa.
Santillo optó por no hacer declaraciones y evitó el contacto con la prensa. De hecho, desde hace tiempo no concede notas y se fue de la práctica con un auxiliar del plantel.

Llegó a Talleres y se ganó el puesto, pero sus altibajos lo pusieron en el ojo de la tormenta y los hinchas lo eligieron como blanco para descargar su furia. Sus compañeros se mostraron solidarios. “No se pueden cargar las culpas sólo en Santillo. En el segundo gol no tapamos al jugador que remató”, asumió Gonzalo Klusener.

En definitiva, sería el turno de Costa, quien hizo su presentación por Copa Argentina ante Sarmiento de Junín, con un 3 a 0 y una actuación convincente. Ghiso lo tiene muy en cuenta, por encima de Diego Aguiar, a quien las lesiones lo privaron de una mayor continuidad.

Con custodia. Los ánimos caldeados en barrio Jardín motivaron que la Policía dispusiera un operativo de seguridad para la práctica vespertina albiazul, realizada en el predio. El plantel salió desde la Boutique y volvió en un marco de normalidad. A la prensa le permitieron el ingreso, y cuando los futbolistas bajaban del ómnibus se dispararon los flashes. “Por que tantas fotos, si no matamos a nadie”, observó Juan Pablo Avendaño. Un síntoma de los difíciles momentos por los que atraviesa la T.

 

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