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Sin hinchas visitantes: la coherencia incoherente

Hay vocación en Córdoba de que el Talleres-Instituto sea con las dos hinchadas, por antecendentes favorables. La AFA se apoya en una reglamentación con muchos baches en su cumplimiento. 

En las principales categorías del futbol argentino no se autoriza el ingreso del público visitante. Y no hubiera sido coherente de parte de la AFA permitir el ingreso de hinchas de Instituto para el choque con Talleres, el próximo martes en el Kempes.

Pero viniendo de la AFA, autora material de un cúmulo de mamarrachos y con un descrédito casi sin remedio, tal coherencia es incoherente. En Primera División, el fútbol de elite de la Argentina, los hinchas de Boca coparon la popular en San Juan, el mes pasado contra San Martín. Con banderas y todo, así que lo de neutrales sonaba a burla. Y es apenas un caso en el amplio muestrario de como esta medida no es seria.

De todos modos, no hay que caer en los malos ejemplos. Sobre todo porque en Córdoba abundan los antecedentes de partidos trascendentales con público de los dos equipos. Hubo superclásicos, incluso con los indeseados barras bravas; una final de Copa Argentina a Kempes colmado entre Boca y Rosario Central, dos hinchas de las más pesadas. Y una final de Supercopa entre Boca y San Lorenzo, de archiconocida rivalidad, que fue un espectáculo sin daños colaterales.

Y está fresca la imagen del Talleres-Instituto del verano, con las dos hinchadas y en paz.

Y la seguridad no estuvo a cargo de la Liga de la Justicia ni de los Cuatro Fantásticos. Es el mismo estadio, las mismas tribunas, los mismos ingresos que hace unos cuantos días. Con más cantidad de espectadores y más cuestiones en juego, seguramente, pero nada que no se pueda abarcar con un dispositivo de seguridad eficiente. 

Resulta difícil de entender por qué, si existe vocación de los dos clubes, del Cosedepro y la Policia para que ingresen hinchas de Instituto el martes, la petición no prosperó.

Y es risueño que desde la AFA repliquen que no se siguieron con los pasos adecuados para una autorización, porque está claro que si en algún lugar dos más dos no es cuatro es en la calle Viamonte.

Más todavía porque la AFA misma es receptiva a lo que sugieren los organismos de seguridad de cada provincia.

Por todo esto, que el clásico del martes sea sin las dos hinchadas (el espectáculo del que nos van a privar), forma parte de la coherencia incoherente que hace desvariar al fútbol argentino.

 

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