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Se cumple un año del vergonzoso empate 38 a 38 en las elecciones de AFA

Este sábado se cumplirá el primer aniversario del episodio que puso al descubierto a la pésima dirigencia del fútbol argentino y que desembocó en la intervención solapada de la Fifa.

El escenario era el predio de Ezeiza y los protagonistas los principales dirigentes del fútbol argentino, quienes debían elegir durante la tarde del 3 de diciembre de 2015 a la nueva conducción de la AFA. Pero los 75 integrantes de la Asamblea Extraordinaria produjeron un papelón sin precedentes, al empatar en 38 votos, con lo cual se profundizó una crisis anunciada.

La muerte de Julio Humberto Grondona, el 30 de julio de 2014, fue el disparador de esas crisis, insinuada de mil maneras durante muchos años, pero contendida por un dirigente al que el 99 por ciento del fútbol apoyaba en cada votación, y al que después cuestionaba la mitad de esa dirigencia.

Así las cosas, en aquella húmeda y pesada tarde de un año atrás parecía que la elección -aunque reñida- tendría un resultado final. Y que Luis Segura o Marcelo Tinelli serían -uno de los dos- los sucesores de Grondona.

El empate en 38, decían sobre caliente, fue porque alguien puso -casual o deliberadamente- dos boletas de papel en el mismo sobre. Y porque la realidad del fútbol argentino en buena parte se lo merecía.

Hubo entonces confusión, cabildeos, enojos manifiestos y algunos cruces exaltados entre el propio Tinelli y el representante del ascenso, Claudio "Chiqui" Tapia. Y un protagonismo marcado de Daniel Angelici, presidente de Boca Juniors, quien a los gritos pedía que se votara de nuevo y a mano alzada.

Imposible: el representante de Crucero del Norte (Misiones), entonces en Primera División, se había ido minutos después de votar. Toda una radiografía del fútbol local.

El cuarto intermedio más largo del mundo derivó en meses de incertidumbre y peleas mediáticas, hasta llegar al riesgo de una sanción por parte de la FIFA que alcanzaría a todo el fútbol argentino y su proyección internacional, justo en los días en que la Selección nacional disputaba la Copa América Centenario en los Estados Unidos.

El desenlace fue dificultoso, al punto de que el propio poder político jugó sus fichas y desde el gobierno de Mauricio Macri se avaló el desembarco de una salida aliviadora, que bajo el nombre de Comité de Regularización sentó al dirigente Armando Pérez (Belgrano de Córdoba) en el máximo sillón de la AFA.

Pero solución no hubo: el fútbol argentino sigue a la deriva, con una pésima organización interna, 30 equipos -herencia de Grondona y sus compromisos con casi todos- en un campeonato indescifrable, y la llave de los negocios de TV en el centro del ring.

Y aún no se destrabó la madre de todas las batallas: cambiar el estatuto de la AFA para que se pueda votar al dirigente que sus pares elijan.

Después se supo que en tres sobres hubo dos boletas, pero que en uno de ellos la duplicidad no fue detectada pese a que prácticamente cada uno de los siete recontadores tenía la responsabilidad de escrutar solamente 10. Así y todo, se equivocaron. Este sabado, recuerda la agencia de noticias Télam, se cumple un año de aquel hecho que pintó la AFA de escándalo.

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