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Pedro Marchetta: Me gustaría volver

Hombre de fútbol. Convaleciente de una severa enfermedad, posa su mirada crítica en todos. Una charla con fútbol químicamente puro.

Darle pelota.  El Negro estuvo cerca de Instituto y le encantaría Talleres.

Darle pelota. El Negro estuvo cerca de Instituto y le encantaría Talleres.

Darle pelota.  El Negro estuvo cerca de Instituto y le encantaría Talleres.

Darle pelota. El Negro estuvo cerca de Instituto y le encantaría Talleres.

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  • Pedro Marchetta: Me gustaría volver

    14/12/2012 21:30

    Por Jorge Nahum

    -Pedro, ponga usted el título de la nota.

    Son las tres de la tarde pasadas. Han transcurrido casi dos horas desde que se inició la entrevista. El tostado se enfrió, el hielo de las gaseosas ya está derretido. Y hay 10, 15, 20 frases, que podrían ser título tranquilamente.

    Pedro Marchetta piensa. No demora tanto. Igual, el tiempo se detuvo y cada recuerdo se repasa aquietadamente. Está en plena recuperación de un accidente cerebro vascular. Le cuesta, pero el estilo sigue intacto. Quizá un poco más cadencioso, aunque siempre igual de incisivo. Un Marchetta genuino.
    “Me gustaría volver”, titula.

    Hace siete años que no está “dentro” del fútbol. Más allá de que su vida es el fútbol. Y aunque nunca se va del todo, siente el deseo irrefrenable de ser parte hoy.
    “Belgrano se autominimizó. Si quería, era campeón”.

    “Quisiera ser técnico de Talleres. En la décima fecha lo dirijo por celular, porque estaría ocho o nueve puntos arriba”.
    “Ninguno de los dirigentes de Instituto sabe nada de fútbol”.

    “Con este Belgrano me le animo al Barcelona. Y tengo chances de ganarle”.

    “Hace 24 años voy a la psicóloga. De milagro no me casé con ella”.

    “Al lado de Pelé y Diego, Messi es un jugador de play station”.

    “Central y Talleres son los más grandes del interior”.

    Y los títulos siguen, y siguen.

    –¿Belgrano estaba para campeón?
    –Si quería, era campeón. Había jugadores como Olave, Farré, Teté que sí querían. Otros se sentían hechos. Los de arriba, por ejemplo, no tenían la misma actitud. Salvo Melano, que es extraordinario. Querer es poder. Pero el objetivo era otro y lo consiguieron. En los números le fue bárbaro y no fue campeón de casualidad, aunque yo no pagaría una entrada para ver a Belgrano. Si me invitaban a la cancha decía “paso”.

    –Parece una crítica a Zielinski...
    –Nada que ver. El Ruso es muy inteligente. Con el plantel que tenía armó un equipo competitivo, al que nadie superó conceptualmente. Belgrano te hace un gol y no le ganás más. Zielinski puede ser el Fergusson de Belgrano. Y así como está puede pelear el próximo campeonato, si el equipo es más audaz y agresivo. Ah, y si viene el Mudo Vázquez vamos todos en procesión a la cancha. Lo pongo de media punta, junto a Melano, que tiene gol y precisión en velocidad.

    –En Buenos Aires terminaron por reconocer a Belgrano. Hasta hablaron de que podía frenar al Barcelona…
    –(Piensa). Si yo fuera el técnico, con este Belgrano me le animo al Barcelona. Y con muchas chances de ganarle. El Barcelona es robo, pero defiende mal. No se nota tanto porque no se animan a atacarlo. Este equipo de Zielinski le mete un gol y atrás te mata. Más allá de Messi, de Iniesta… Con Farré y Teté tenés que tener pasaporte para pasar. En la defensa todos saben lo que deben hacer. El Chiqui Pérez juega mejor de lo que aparenta, yo lo vi tirar caños con suela, aunque tenga fama de duro. Y Olave es de Selección. Si ataja Romero ¿por qué Juan Carlos no podría ser el tercer arquero?

    Y los títulos siguen.
    Mozo, café.

    Talleres, por celular. Dirigió a todos los clubes de Córdoba, pero el sentimiento es más fuerte por Belgrano. “Mi mujer, María, mis yernos, mis nietos, son todos celestes”, avisa. Sin embargo, sorprende. “Quisiera ser el técnico de Talleres, en cualquier categoría. Y en la décima fecha lo dirijo con el celular, porque estaría ocho o nueve puntos arriba”.

    –¿Está para ascender?
    –Lo veo difícil. Por todo lo que mueve, afuera y adentro. Hay muchas voces y de eso nunca sale nada positivo. Y algunos dirigentes hablan como hinchas. En el Argentino A, Talleres debería ganar con el documento. Acá jugaron Valencia, Willington, Galván… Muchos dicen que hay que traer jugadores de la categoría. Y yo digo que hay que traer jugadores “de” categoría.

    –¿Y del equipo actual, ¿quién le gusta?
    –Agustín Díaz me encanta. Klusener, porque tiene gol. Y Carabajal, aunque está confundido con la posición. Debería jugar más cerca del arco.

    –¿Sialle?
    –(Silencio). Jugaba en Ñuls…

    –No le gusta porque usted es hincha de Central…

    –No dije que no me guste. Subió con Brown de Puerto Madryn, pero Talleres es otra cosa. Hace un año que está y no encontró el equipo. De todos modos, es cierto que de Newell’s sólo quiero al Tata Martino. ¡Y es hincha de Central! Eso nadie lo sabe.

    –¿Rosario Central sí asciende en 2013?
    –Sí. Central y Talleres son los más grandes del interior. Talleres es el único que puede llenar el Kempes. Y Central, es increíble. Cuando lo agarré, en 1985, estaba en la B Metropolitana. El primer partido fue con Deportivo Italiano y en Arroyito había 50 mil personas. Empatamos y me putearon en dólares. Cuando negociaba para ir, (Víctor) Vesco, el presidente, me chicaneaba: “No te puedo traer porque sos caro”. Y yo le contesté: “Vos pagarme esto que te pido, que ascendemos con 10 puntos de ventaja”. Y lo hicimos por 12 puntos sobre el segundo con 75 goles a favor.

    El café también se enfrió. Pero el mozo es amigo de Pedro.

    Con las ganas. El Negro quedó a un paso de ser el mánager de Instituto. Desde la dirigencia argumentaron que por su estado de salud, ya que se recupera de una accidente cerebro vascular. “A un director deportivo no lo necesitan para ir a tirar los centros. Ni para entrenar a los arqueros. Me dolió porque si hay alguien que ayudó a Instituto, fui yo”, replicó.

    –¿Por qué Instituto no consiguió el ascenso?
    –Había muchas desinteligencias entre los dirigentes. Todos se creían el padre de la criatura. Y en Instituto ningún dirigente sabe nada de fútbol. Además, Franco, como Bielsa, decía que no tenía Plan B. Y el único que podía decir eso era Guardiola, y ahora Tito Vilanova. Para la segunda rueda la tiene difícil, más allá de contar con jugadores de jerarquía como Chiarini, que está entre los cuatro mejores arqueros del país, o Bazán, un volante interesante que mostró a cuentagotas. Kudelka es un técnico inteligente, todavía está a tiempo de revertirlo.

    –¿Le preocupa la situación de Racing?
    –Mucho, le tengo un gran afecto al club. El subcampeón del ‘80 es uno de los mejores equipos que vi en mi vida. Jugaban el Pato, la Araña… La Araña Amuchástegui tendría que ser millonario. Una vez le pregunté a Francescolli quien fue su mejor acompañante en la delantera y respondió sin dudar.

    En el ‘84 yo dirigí otro equipazo, salimos cuartos. Ahora veo mucha desprolijidad en Racing. Y lo que le hicieron al Negro Ramos fue una tremenda hijaputez.

    ¿Qué te produce este tema?

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