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Para hinchas de Belgrano: el otro fútbol existe

Se estrena una película-documental que intenta mostrar el fútbol no comercial, desde Ushuaia a La Quiaca: El Otro Fútbol. Y refleja el histórico ascenso de Belgrano ante River.

Hay otro fútbol. Todavía existe. Aunque muchos lo crean olvidado. Hay otro fútbol. Ese en el que los jugadores se nutren con un chori y una coca post partido. Donde todas las novias de los jugadores no son lindas. Donde las señoras toman mate en la cancha y cuentan los chismes de la semana sentadas en una reposera.

Ese "otro fútbol" llega al cine. Es un documental que se estrena hoy. Y fue realizada durante tres años por su director Federico Peretti, quien viajó de Ushuaia a La Quiaca buscando ese otro fútbol. Con la convicción de que ya no existía tal cosa. Pero, claro, la realidad lo superó por completo.

La película muestra la vida de más de 100 clubes que participan en las categorías del ascenso, ya sea el Metropolitano B o C o los torneos Argentinos de la B o la C e, incluso, las ligas regionales previas.

Y, claro, pasaron por Córdoba. "En Córdoba estuvimos dos veces, una en la promoción de Belgrano-River, y otra una tarde en Laboulaye filmando la zona aledaña al Club Atlético Laboulaye (porque justo ese día no hubo partido). Pero ambas cosas finalmente no quedaron en la edición final de la peli. Pero, y acá si lo importante de Córdoba en el film, tenemos el ascenso de Belgrano en el Monumental. Es cierto que ese partido no es el fiel exponente del fútbol amateur que retratamos en casi toda la peli, pero tomamos el proyecto como un recorte temporal de tres años del fútbol del ascenso en la Argentina. Desde la B Nacional hasta la última liga local", contaron.

"Entonces, en un trabajo de tanta magnitud, que se haya dado un hecho tan grande y tan inesperado (eso en el fondo también es el otro fútbol) decidimos registrarlo y ponerlo en la edición final. Pero le buscamos una vuelta diferente, al menos desconocida de todo lo que se vio acá en capital federal que es encarar la historia no como el descenso de River solamente, sino como el ascenso de Belgrano. El cuento está narrado por la grabación de una radio cordobesa que conseguimos. Nos gustó quedarnos con imágenes y momentos que, repito, al menos acá, no se vieron. Siempre todos se enfocaron en River llorando, pero nadie en los 2 minutos previos a que Pezzota pitara, ¿qué pasaba en el banco de los de Zielinski en esos momentos? ¿Cómo esperaban los jugadores saber si el arbitro terminaba el partido o lo seguía jugando? ¿Cómo se metieron en la manga en medio de miles de cosas que les tiraban? Qué decia la radio cordobesa en ese momento? Bueno, todo eso está en ese gran partido para la historia del pirata y en 'El otro fútbol'", contó Peretti a Día a Día.

-¿Qué los movió para realizar este documental?
-Yo me acerqué hace 4 años al fútbol del ascenso. Antes era un espectador más bien "pasivo", es decir, iba cada tanto a alguna cancha, o miraba lo poco que se muestra por TV (que siempre son goles o reportajes, nada más). Cuando empecé a laburar en una revista que cubre el Ascenso, empecé a meterme bien adentro. A ir mucho tiempo antes a los partidos, a conversar con la gente, a recorrer las instalaciones de los clubes. Ahí me di cuenta que había algo muy interesante que yo no había visto, o que no me habían mostrado. Que es la pasión de un montón de gente por sus colores, que en muchos casos desinteresadamente tiran para adelante buscando mantener en pie instituciones y estructuras que están muy venidas abajo. Me empecé a dar cuenta que no siempre el resultado deportivo es lo que se busca en un club con espíritu amateur, sino que también el hecho de encontrarte con tu familia, con tus amigos, de sentir que tenés un lugar de pertenencia es muy importante. Que mucha gente organiza toda su semana, o al menos sus planes para el finde, en relación a un pequeño club de barrio. Y eso me llamó mucho la atención, pensé que ya no existía ese amor "por el amor en sí" sin esperar un campeonato o una alegría. Cada semana le contaba a mi familia y amigos lo que estaba viendo y lo fascinado que estaba por todo lo que iba conociendo, y veía que les transmitía a ellos mis sensaciones. Que también les interesaba y me decían "uh que bueno que está eso" o "uy mirá no sabía que era así". Entonces charlando con Fernando Prieto, que fue quien me acompañó en este proyecto, nos dimos cuenta que había mucha gente fuera de nuestros conocidos del ascenso que no tenían ni idea de lo que pasaba. En parte por desinterés, pero también porque nadie se los mostró. Entonces nos metimos en la quimera de tratar de visitar la mayor cantidad de lugares, de buscar la mayor cantidad de historias para que, como quien dice "si vos no vas al Ascenso, el ascenso venga a vos". Y nos pasó de mostrarle antes del estreno la peli a gente que trabaja conmigo en otro rubro como puede ser la publicidad, que no es muy fana del fútbol, que nos hayan dicho "wow.. No sabía que así era este fútbol, me llevas a un partido de la D?

-Si tuvieras que quedarte con un momento de esos tres años de viajes y fútbol, una situación particular, ¿cuál sería?
-La verdad fueron viajes muy intensos. La mayoría los hicimos solos Fernando y yo, y la verdad que requiere un despliegue grande hacer la cámara, el sonido, las entrevistas, la producción, todo entre dos personas. Pero era la forma de poder ajustar un poco los gastos y poder aprovechar el presupuesto que teníamos para realizar más viajes. Momentos hubieron un montón la verdad, y muchos que quedaron registrados en el film, pero lo que rescato también es que sirvió mucho desde lo personal. Fue un gran crecimiento haber andado 3 años por todo el país, relacionándonos con gente nueva, estando abiertos a escuchar más que a indagar. Eso lo fuimos descubriendo viaje tras viaje, y fue una gran riqueza que nos dio este proyecto.

Hablando puntualmente de lo que registramos, si tuviera que quedarme con un momento creo que sería con la primera noche que fuimos a ver un partido a la liga de Chilecito, en la provincia de La Rioja. Llegamos sobre la hora al estadio del Club Atlético Chilecito donde jugaban Newell's e Independiente de dicha ciudad. Había un clima muy familiar, una popular con 20 personas y 40 bengalas que le aportaban gran color. Un puestito de choripanes y el partido que se desarrollaba en una cancha con poca luz. O menos luz de la que debería tener. Uno de los laterales de la cancha lindaba directamente con una montaña, y en un momento mirando con atención veo que había un montón de gente subida ahí arriba, mirando el partido cómodamente sentada entre las piedras para no pagar la entrada. Lo guardo como un momento fotográfico muy lindo. Como era de noche no me había dado cuenta que la montaña estaba tan cerca, y ver de repente que empezaban a aparecer ojitos por todos lados fue muy lindo. Sin dudas unas de las canchas mas lindas que vi en mi vida.

-¿Te llevás la impresión de que todavía está viva esa llama amateur de jugar por el pancho y la coca?
-Sin duda. Yo tenía un preconcepto muy grande cuando arranqué a filmar ya que estaba convencido que ese espíritu amateur ya estaba perdido. Que era una utopia pensar que aún se podía encontrar en algún lugar. Quizá por estar muy metido en el fútbol de Buenos Aires, pero fue una grata sorpresa darme cuenta que sí está presente todavía, que hay muchísimos clubes argentinos en el que sus jugadores juegan por el honor del barrio, que hay dirigentes que en vez de llevarse plata la ponen para pagar las combis, los traslados, la pintura o simplemente un sándwich para los jugadores cuando estos terminan el partido. Y a cada lugar que vas te cuentan una historia nueva, te abren las puertas del club y de las casas para contarte todo esto. Es maravilloso. Y creo que la peli refleja bien eso. Vemos el lugares tan distantes como Ushuaia o la quiaca, que esto aun se mantiene.

En todo el país. La película, que se estrena este jueves en Ciudad de Buenos Aires, La Matanza, Burzaco, La Plata y Rosario, tiene diagramada ya una serie de exhibiciones a lo largo de los espacios Incaa del país para en septiembre y octubre llegar a distintas provincias, donde transcurre parte del entramado del filme.

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