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Olave: No entiendo cómo se escapó

Autocrítico. El arquero de Belgrano, Juanca Olave, no le echó la culpa a nada y se hizo cargo del gol. “Fue un remate con mucha rosca”.

La vida del arquero es así. Injusta. Traicionera. Hermosa. Inestable. Siempre al límite, entregado a una convivencia entre el gran acierto y el error indisimulable. Lo sabe Juan Carlos Olave, el portero de Belgrano, hoy entre los de mejor rendimiento en su puesto. Pero ayer vivió en carne propia los gajes del oficio.

Fue en el segundo tiempo. A los 20 minutos, All Boys tuvo un tiro libre cerquita del área. Patricio Toranzo le pegó genial y Olave, jugado contra su palo derecho, voló y con mano cambiada sacó una pelota increíble. Ese sería el gran acierto de un arquero que está entre los menos vulnerados del campeonato. Pero luego vendría la mala.

Otra vez Toranzo ensayó un remate al ras, potente y Olave voló contra la derecha. El tema es que la bola le dio en la mano y casi la mete en contra. Desde el suelo, el 1 la manoteó pero dejó el rebote a merced de Mauro Matos que lo fusiló sin miramientos.

Fue el propio Olave quien se hizo cargo del movimiento fallido y habló al respecto. “No entiendo cómo se me escapó la pelota. No le echo la culpa a nada, es algo que le puede pasar a cualquier arquero”, contó uno de los referentes del Celeste.

Y agregó: “Fue un remate fuerte, con mucha rosca, llego a tocarla y casi se me mete, logro corregirla pero apareció Matos y la empujo”, dijo Olave, a quien le convirtieron ocho goles en 11 partidos bajo los tres palos.

La sensación fue encontrada. Para muchos Olave falló al dejar corto el primer disparo de Toranzo aunque otros entendían que no podía hacer otra cosa. Lo cierto es que la bola le rebotó y no pudo mandarla al córner o despejarla lejos del área chica. La caprichosa giró hacia atrás y, como última opción, metió un manotazo que no llegó lejos.

En cuanto a la derrota, el Juanca deseó que no haga caer al equipo en el aspecto “futbolístico y anímico”, al tiempo que remarcó: “No nos creemos más de lo que somos”.

Ayer, Olave pasó en breves minutos de una atajada memorable a otra que no pudo resolver de la mejor manera. Igual, el 1 salió a dar la cara y demostrar que la vida del arquero es así. Ingrata. “Hay que seguir laburando, no queda otra, el fútbol es así”, sentenció Juanca.

Quién podría decirle algo. Si hace rato salva a Belgrano cada vez que le pelotean el arco.

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Olave dio rebote y Matos no tuvo piedad alguna

El partido no tuvo emociones. O una sola. Y en ese instante cambió la suerte de uno y otro. Fue en el segundo tiempo, a los 21 minutos, y la alegría llegó para All Boys. Es que Patricio Toranzo ensayó un remate desde afuera, el arquero Olave voló, pero su atajada dejó un rebote que casi se le mete hacia su arco y, en la desesperación, le metió un manotazo que dejó la bocha servida para que Mauro Matos pusiera el 1-0 que sería definitivo.

Antes y después hubo muy poco. El primer tiempo se perdió en la discreción. El local le quitó la pelota al Celeste, lo dominó y recién sobre el final del primer tiempo pudo abrir la cuenta con un remate de Juan Pablo Rodríguez primero, y con un cabezazo de Matos que mandó al córner Juanca Olave.

¿Y Belgrano qué? Poco. Ayer, Velázquez no gravitó por la izquierda como otros partidos y Víctor Aquino picoteó pero no tuvo su mejor socio en Melano para explotar los defectos del Albo. Pero fue el propio Melano que tuvo su chance pero que definió sin precisión.

Poco cambió. El segundo tiempo no mostró grandes emociones. Pero el Pirata se adelantó en el campo y parecía que estaba dispuesto a herir. Sobre los 18, Olave sacó un tiro libre de Toranzo que se metía contra un palo. Después, llegó el gol de Matos y Belgrano salió a buscar el empate.

El DT Zielinski intentó darle juego al equipo con los ingresos de Carranza por Pittinari y de Pereyra por Melano pero la mejoría fue leve. Así, el Pirata dependió demasiado de Aquino y su voluntad para jugar de espaldas al arco. Jugado, pudo sentenciar Borghello pero eligió mal el último pase. La diferencia estuvo en el rebote de Olave y que Matos no lo dejó pasar.

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