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Olave: El mejor clásico es cuando estás en la cancha

El Juanca, ahora director deportivo de Belgrano, lo vive con ansiedad pero aclaró: "No tan loco". Habló del rival de siempre, de Armando, Fassi y Emanuel Balbo.

No es Belgrano-Talleres sin Juan Carlos Olave.

En el clásico anterior, con el Kempes celeste, acompañó y lo jugó desde afuera. El primer clásico desde su retiro. Hoy lo verá desde otra óptica, en nueva función y etapa de su vida, como director deportivo. Aunque siempre y por sobre todo, será el arquero de Belgrano que le quiere ganar a Talleres.

Así lo vivió en el primer choque, tras tantos años sin toparse en Primera: “Me tocó mirarlo de afuera. Y no podía putear, je. Sí lo pasé con mucho nerviosismo e importancia de no poder hacer nada. Lo sufrí bastante. El mejor clásico es cuando estás en la cancha”.

Un Olave auténtico. Como si no se hubiera retirado.

 –Está vez será con un estadio lleno en contra…

–Si me das a elegir, me gusta jugaron con las dos hinchadas. De todos modos, no me afectaba jugar con todo el público en contra. En lugar de apichonarme sacaba a relucir algo más. Hay que mostrarse entero. Y la verdad, las puteadas me estimulaban. Las del rival, no las de los hinchas tuyos.

 –¿A esta altura ya estás curtido de los insultos?

–Y… por estar tan identificado con Belgrano y con Gimnasia, en muchas canchas hacían foco en mí. Te diría que en casi todas.

 

 

–¿Con qué clima se encontrarán? ¿Pensás que la gente realmente se sensibilizó por lo que ocurrió en el primer clásico?

–Creo que sí. Habrá cánticos en contra, habrá insultos seguramente, pero estoy seguro que será un partido en paz. La gran mayoría de los hinchas entienden que debe ser una fiesta, te diría que el 98 por ciento lo entiende así.

 –Integrantes del plantel de Belgrano hicieron la seña de la T en la campaña “No somos enemigos”. Del otro lado, Guiñazú y Klusener se taparon se taparon un ojo a lo Pirata. ¿Y vos?

–No lo hice porque con Talleres tengo un duelo particular. Yo les hice señas y ellos me gritaron de todo. Entonces me parecía un poco hipócrita. Pero no tengo problemas de hacerlo si sirve para erradicar la violencia. Y aclaro que más allá de la rivalidad nunca me pelearía con otra persona por ser hincha del otro club. Ni se me ocurriría pegarle porque esté en la misma tribuna como infiltrado. Al hincha de Talleres no lo veo como un enemigo.

 


LA PREVIA. Tan relajado como se podría estar a pocos días de un clásico, Juan Carlos Olave aceptó la invitación de César Pereyra para el relanzamiento de Fiorito, el restobar en el Cerro de las Rosas. “Un gran acierto del Picante. Las hamburguesas son gigantes, ojalá me hubieran tirado con una de estas cuando jugaba”, recordó riendo.

–¿Cómo vas a esperar al partido?

–El ritual es el de siempre. Comer un día antes con mis amigos de Las Palmas, mis amigos desde que tenía cinco años. Y con la ansiedad lógica por lo que representa un partido de esta envergadura. Necesitamos un triunfo en un clásico para salir adelante. Cuando jugaba sentía el mismo nerviosismo previo y recién lo liberaba cuando empezaba el partido.

 –¿Cuál es el clásico que más recordás?

–El primero, en el 2001. Estaba muy ansioso porque hacía pocas fechas había debutado. En esa campaña veníamos bien, peleando arriba en la tabla con el equipo que armó Rama (Carlos Ramacciotti). Ganamos 1 a 0 con gol del Seba Brusco, Al final le tapé la pelota del partido al Negro Avalos.

"Al clásico anterior lo vi desde afuera y no podía ni putear. en esta nueva función no me verán ni impulsivo ni un poco loco, como era en este tipo de partidos".

 –Será tu primer clásico es esta función y el primero en el que Armando Pérez ya no es presidente, después de tantos años…

–Ahora que estoy en este cargo y me toca tomar decisiones, me fijo más que nunca en lo que hizo Armando. La mayoría de sus decisiones fueron correctas. Y eso fue lo que entendieron los socios en las elecciones.

 –¿Arriesgas un pronóstico?

–No, para los pronósticos están las chicas del clima je. Y que lo haga Sol Pérez, que con ese apellido debe ser medio pariente de Armando. Porque además Cintia (Rachid) es de Talleres…

–¿Hablaste con los padres de Emanuel Balbo?

-No. Vi las notas que dieron y me conmovió la entereza del papá. La sociedad los golpeó, porque si las leyes se hubieran cumplido seguramente no hubieran perdido a otro hijo. Me parce que llamarlo hubiera sido meter el dedo en la llaga. En algún momento nos vamos a cruzar y hablaremos. Cuando empiece el partido me acordaré de Emanuel. El hincha de Belgrano no se va olvidar de Emanuel.

QUERIDO RIVAL. “Tengo montones de amigos hinchas de Talleres. Entre los más conocidos está Luis Juez. Eso sí, no me gusta cargar porque no quiero que me carguen”, aclaró el Juanca.

 –Con Gonzalo Klusener la relación va más allá de los colores…

–Nos conocimos por causa de la familia de las mellizas Oviedo. Lo paradójico es que eso fue un miércoles y el sábado jugábamos un clásico amistoso, y nos puteamos a la vista de todo del estadio. Terminó el partido y nos dimos un abrazo. Gonzalo es espectacular.

 

 

–Pero sos el gran rival de la T…

–Porque defiendo mis colores. Me acuerdo que Paco Cabasés fue al Gigante de Alberdi para un aniversario de Belgrano y también para la despedida del Luifa. Y la gente lo aplaudió de pie. Eso me gusta. No voy a decir que estoy contento por la campaña que vienen haciendo ellos, pero la verdad es que la competencia nos potencia. Le hace bien a los dos.

 –¿Qué te gusta de Talleres?

–La dinámica que le impone al juego. Tiene un par de jugadores desequilibrantes que le dan un perfil peligroso como conjunto. Impone ritmo y tiene convicción en lo que hace. Es digno de imitar.  

 –¿Verías el partido junto a Fassi, por ejemplo?

–Por qué no. En la previa del otro clásico con Andrés estuvimos en zona de vestuarios. Ya compartimos algún asado y estuvimos juntos en un programa de televisión. No tengo ningún problema, con nadie. Insisto en que en Córdoba no llegamos a ese punto que nos separe por ser de Belgrano o de Talleres. Hay que usar el sentido común. Dentro de la cancha yo era una cosa, pero ahora no me van a ver impulsivo y loco como era en partidos de esas características.

 –Tu hijo Thiago es delantero de Las Palmas pero un día viene y te dice que lo buscaron para refuerzo de Talleres ¿Qué le decís?

–(piensa largamente). Le digo “¿qué hiciste?” Pero sé que nunca me haría algo así.

Olave, como si no se hubiera retirado.

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