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Mundial Brasil 2014: Argentina antes del gol

SUFRIÓ MUCHO. A Argentina se le hizo cuesta arriba un partido accesible en la previa. Irán le planteó casi dos líneas de cinco y lo complicó.

Antes del zurdazo salvador de Lionel Messi, parecía que se venía la noche. Antes del golazo de la Pulga, todos mirábamos sin saber qué pasaba en el Mineirao. Antes de la genialidad del rosarino, hubo un equipo como la Selección que tardó más tiempo que un juego completo para perforar el muro defensivo de Irán. El triunfo del final fue el desahogo luego de 90 minutos de intentar y no poder. De intentar marcar la diferencia como se esperaba y volver a saber que a los muchachos de Sabella les falta mucho. Porque antes del 1-0 con el que Messi quebró a los férreos e inteligentes iraníes en el cierre del juego, hubo un partido. Y el saldo, preocupante.

En los papeles previos, se sabía que Carlos Queiroz, el DT portugués no iba a mandar al ataque a sus muchachos. Plantó un equipo con mucha gente del medio para atrás y su objetivo era quitar la pelota cerca del medio y sorprender en alguna contra. Y el plan del portugués fue facilitado por la inoperancia de los argentinos. Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín casi ni la tocaron. Los dos delanteros parecieron desconectados del resto del equipo. La falta de movilidad de los volantes también contribuyó a la apatía ofensiva que mostraban los dirigidos por Sabella.

Ante el panorama de que no funcionaban los volantes por afuera de Argentina y que Gago estuvo impreciso, a la Pulga Messi se le hacía difícil encontrarse con la pelota. Así, el crack que la pidió siempre miraba a los costados y no encontraba a nadie para dialogar futbolísticamente. Así, sus intentos terminaban en una de las 22 piernas rivales que lo marcaban.

En el primer tiempo, hubo acercamientos al arco bien defendido por Haghighi con alguna pelota parada aislada. Y, en el complemento, los persas se animaron a más y, siempre de contra, pudieron llevarse el premio mayor. A los 9 del segundo tiempo, Zabaleta bajó a Dejagah en el área. El árbitro Milorad Mazic no lo vio. Y los iraníes se envalentonaron. Llegaron dos veces más pero Romero, el criticado uno argentino, los salvó con dos estiradas tremendas.

Queiroz y los suyos se agarraban la cabeza por lo perdido. Sabella y los argentinos, buscaban soluciones en el banco que no llegaban. Entraron Palacio y Lavezzi pero también chocaron con el frontón iraní. Todo eso pasó casi 90 minutos antes de que el genio frote la lámpara...


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