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Mazzetti, de Talleres a Irak

Mauricio Mazzetti llegó a debutar en Talleres. Se lesionó feo, jugó en Liga Cordobesa y la batalló: hoy juega en la Liga de Irak. El fútbol y una historia de lucha.

Bagdad es Bagdad ese día. Y Mauricio Mazzetti es Mauricio Mazzetti. El Pelado baja en el aeropuerto de esa ciudad en Medio Oriente y un perro, que quiere soltarse de su cadena, le ladra feo. Hay tanques, soldados con armas. Y el control es muy estricto. Piensa que, quizá, pasó por batallas peores en su vida.

Pero esa gran metáfora que es el fútbol lo puso acá y ahora: en Irak, donde pocos se atreverían a pisar. Ese sitio del planeta que cada día es noticia por atentados y muertes. Y asusta. Claro que asusta.

A Mauricio Mazzetti también. Pero serán apenas unas horas. 90 minutos. Cambiarse, ponerse las vendas, la camiseta. Salir a la cancha, saltar a cabecear, despejar, meter también alguna patada a un rival y volver a casa. Que sigue siendo Irak, pero no la capital. No es Bagdad.

Mazzetti (18 de junio de 1986) es un cordobés que juega al fútbol. Pero que ante todo se animó a vivir. Y a soñar.

Su recorrido indica que se inició en Talleres a los cinco años. Pero a los siete cambió de barrio y se fue a hacer inferiores en San Lorenzo de Las Flores. Pero una tarde sintió que podía ser jugador profesional. Volvió a Talleres a los 16, se convenció que podía jugar en el club del que es hincha y llegó a debutar de la mano de Saporitti.

"En los primeros partidos tuve la suerte de que mi familia y mis amigos pudieron ir a verme; el apoyo de mi familia fue muy importante, mi papá siempre me siguió a todos lados y esas cosas no me las voy a olvidar porque son los momentos lindos que tiene esta carrera", cuenta hoy el Pelado, como lo apodan al zurdo en su club: el Duhor Footbal Club, que juega en la Liga Premier de Irak.

La "guerra de Mauricio". Pero entre Talleres y este presente en Medio Oriente estuvo su gran batalla. En 2008, recaló en Racing de Nueva Italia tras no encontrar su espacio en la T.

Y, allí, una gravísima lesión en la rodilla fue la bomba que hizo explotar sus sueños.

"Estando en Racing tuve la mala suerte de sufrir una lesión importante en la rodilla que me mantuvo lejos de las canchas por mucho tiempo.

Tuve un paso por la Liga de Bell Ville, en el club Firpo y por la Liga cordobesa jugué en Avellaneda. Después me fui a Trinidad de San Juan y de ahí a Gimnasia y Esgrima de Mendoza (Argentino B), club en el que tuve un muy buen año y me quedó el cariño de toda su gente", recuerda Mazzetti.

En ese panorama y mientras intentaba reacomodar su carrera, debió apostar. Y apostó: "Me surgió la posibilidad de ir a probarme a un club de la segunda división de Holanda y así fue como inicié mi carrera en el exterior en el FC Emmen". De Mendoza a Holanda, sin escalas.

"Jugar en Europa me sirvió mucho para crecer como jugador, conocí métodos de entrenamiento diferentes a los que estaba acostumbrado, por ejemplo. Ese primer paso por Europa me ayudó mucho en lo personal y en lo profesional para ser visto como un jugador con paso en el mercado europeo y no tanto como un jugador de Argentino A y B, ya que en el fútbol muchas veces se tiene más en cuenta el currículum que las capacidades del jugador", dice, quien supo jugar en la primera local de la T junto a Agustín Díaz, hoy símbolo del Albiazul.

"Por suerte tuve muchos técnicos que me han aportado para mi crecimiento personal, de todos rescaté algo bueno", y recuerda a varios: "Nasiff, Amado, Pablo Taborda, la Coneja Rodriguez, el Hacha Ludueña, Pablo Correa, Héctor Arzubialde, el Pepe Céliz, Mario Obulgen, Camor, el Mono Irusta, Luis Saportti, Marcelo Bonetto, Elvio Agüero, Andrés Villafañe, Javier Kola, Mauricio Magistretti".

Futbolista viajero. Desde Holanda, Mazzetti armaría la mochila y se transformaría en un futbolista viajero, como tantos. Sus próximos destinos fueron Bolivia (Universitario de Sucre) y luego Chipre (AEK Kouklia FC).

"Es una experiencia que está muy buena, conocés muchas cosas nuevas, tenés que adaptarte a los diferentes modos de vida. No hace falta venir hasta Irak para darte cuenta de eso, en Bolivia que está tan cerca nuestro había muchas cosas diferentes a las costumbres argentinas. Por supuesto que en un país como el que estoy ahora las diferencias son mucho más grandes, empezando por la religión y el idioma tan diferente".

"En cada lugar que estuve, lo primero que hice fue tratar de aprender las cosas básicas para la vida cotidiana: cómo saludar, cómo preguntar algo, pedir permiso, agradecer, las palabras técnicas del fútbol que me sirven en la cancha, las comidas...así es como fui aprendiendo un poquito de holandés, de griego y ahora algunas palabras en kurdo y en árabe".

"Creo que lo importante es siempre observar cómo viven y aprender a adaptarte para no tener ningún problema e integrarte lo más posible; por supuesto que es inevitable comparar con lo que viví toda mi vida en Córdoba, las costumbres, las rutinas, las maneras de tratar a la gente...hasta ahora no encontré ninguna sociedad parecida a la nuestra: el vínculo con los amigos, las juntadas sin necesidad de planificar con varios días de anticipación, las comidas de los domingos y fiestas en familia, el ritual de compartir algo como el mate, la pasión por el fútbol...."

"Creo que donde más sentí que se parecían a los argentinos fue en Chipre. Pienso que más allá de todo lo que puedo ir aprendiendo y mejorando como futbolista, la experiencia de vivir afuera te hace crecer mucho en lo personal y eso también está muy bueno".

Pero faltaría lo mejor. Mauricio estaba de vacaciones y apareció la propuesta de ir a Irak. Con su mujer Juli buscaron en Internet y las respuestas de Google no fueron alentadoras. Otra vez tuvo que apostar: y apostó fuerte.

"La verdad es que se dio todo muy rápido, estaba de vacaciones, me llegó esta propuesta y a las 48 horas ya estaba viajando rumbo a Irak. Lo primero que pensé cuando apareció la propuesta de venir a jugar acá fue en la guerra y los conflictos que uno escucha o lee que siempre se viven acá, creo que es inevitable pensar en eso porque es casi lo único que se conoce de estos países".

"Buscamos en Internet sobre el lugar, el club y, si bien el equipo juega en la Liga Iraquí, la ciudad donde vivimos (Duhok) está dentro de Kurdistán, una región autónoma al norte de Irak. Kurdistán es la zona más tranquila de todo el país, acá no hay nada que te haga pensar en la guerra. Es muy diferente a Bagdad, por ejemplo, ahí hay un panorama distinto, cuando fuimos a jugar vi varios tanques de guerra en la calle y militares por todos lados".

"En el aeropuerto hay muchísimos controles de pasaportes, de equipaje, todo pasa por sensores y cada equipaje es revisado por perros, además solo se puede ingresar al predio del aeropuerto en colectivos particulares, propios del aeropuerto. La familia y los amigos lógicamente se preocuparon, pero cuando llegué acá me di cuenta que es muy diferente y, como te digo, muy tranquilo, así que creo que vale la pena vivir la experiencia", cuenta.

Su equipo,el Dohuk, fue fundado en 1970 y tiene un único título de campeón, en 2009/10. Su estadio tiene capacidad para 20 mil personas. Y allí cada fin de semana Mazzetti pone y mete como lo ha hecho siempre.

¿Qué deparará su futuro? Difícil saberlo. "Y... la verdad es que es un poco difícil para el futbolista planificar; a mi me ha tocado cambiar mucho de club, de ciudad y a veces se hace un poco difícil. De lo que no tenemos dudas con mi mujer es que queremos seguir unos años más afuera y todavía no tenemos planes de asentarnos en Argentina. Por supuesto que me gustaría volver a jugar en Argentina y terminar mi carrera allá, además quiero terminar el Profesorado de Educación Física, ya que lo tuve que dejar cuando me fui a jugar afuera; quiero seguir vinculado al deporte porque es lo que más me gusta", asegura.

Y, claro, extraña: "Se extraña la familia y los amigos, por supuesto; también la forma de ser de los cordobeses, las comidas, los asados... por suerte hay cosas que podemos traer en la valija como el mate, los alfajores, el dulce de leche. Viajo siempre con algún buen libro y la música que me gusta, sobre todo para escuchar en los viajes cuando jugamos de visitante. Todas esas cosas hacen que podamos sentir más como nuestra casa el lugar donde estamos. Jugar en el exterior no es tan fácil como muchos creen".

"El mundo del fútbol mucha veces te frustra, te cruzás en el camino con gente que solo quiere hacer plata y a veces se hace bastante cuesta arriba pero una vez que concreta una oportunidad, es una experiencia muy linda y que enriquece muchos aspectos de tu vida".

Irak es Irak. Y Mauricio Mazzetti es Mauricio Mazzetti. Cada cual seguirá en su lucha. Hoy y siempre.

Un fútbol "islámico"

Apenas Mazzetti llegó a Irak todo le llamó la atención. La Liga Premier Iraquí se disputa desde 1974.

Desde el derrocamiento de Saddam Hussein la liga sufrió varios cambios. Actualmente la competición empieza en octubre y finaliza en junio. Al principio los equipos se dividían en tres grupos, después en dos grupos y finalmente se creó la Liga Nacional de 20 Clubes.

El campeón y el subcampeón se clasifican para disputar la Liga de Campeones de Asia, los cuatro últimos son relegados a la Irak División 1.

"Al principio casi todo te llama la atención, porque es una cultura muy diferente, acá todo está 'regido' por el Islam: desde las maneras de vestirse, las comidas, los programas de televisión, los diferentes comportamientos entre hombres y mujeres y también el fútbol. El campeonato está organizado para que no se juegue durante las semanas que dura el Ramadám ya que todos los musulmanes hacen ayuno hasta la noche. Hay días que tenemos horarios de entrenamientos distinto, por ejemplo los viernes, entrenamos a la mañana temprano porque el rezo del mediodía es el más importante de la semana", dice Mauricio.

"En la Liga hay un buen nivel, se caracteriza por ser muy física. La diferencia la marcan los jugadores locales que juegan en la selección de Irak y, en su mayoría, los jugadores extranjeros.Los entrenamientos son muy buenos, aunque se entrena con la misma intensidad toda la semana, lo cual hace que los jugadores extranjeros tengamos que regular nuestro trabajo ya que estamos acostumbrados a tener entrenamientos donde se varíe la carga durante la semana".

"Otra cosa que noté cuando llegué es que hay que tener mucha paciencia porque hay bastante desorganización en la Federación y eso repercute en el funcionamiento de los clubes, te doy un ejemplo: todavía no sabemos si el campeonato termina antes o después del Mundial. En el primer partido que jugué, en Bagdad, me sorprendió el gran fanatismo de los hinchas, sinceramente no creí que tuvieran tanta pasión por el fútbol. Hasta ahora, no vi en la cancha mujeres; acá el fútbol sigue siendo un lugar exclusivo del hombre", cierra.

Un hincha de la T desde Irak

Mazzetti es un seguidor fiel del fútbol de Córdoba, desde su Talleres y hasta la Liga Cordobesa, donde jugó y tiene amigos: "Sigo bastante todas las categorías, desde primera hasta la liga cordobesa, ya que tengo varios amigos jugando en distintos equipos. Cuando yo jugaba allá había malos manejos en los clubes y veo que ahora sigue pasando lo mismo; creo que la excepción es Belgrano desde la llegada de Pérez (y mirá que te lo dice un hincha de Talleres).

En la mayoría de clubes no se respetan los proyectos a mediano y largo plazo y eso es lo que hace que un club termine marcando la diferencia con respecto a otras instituciones. En cuanto al nivel, creo que se ha emparejado mucho entre las diferentes categorías y también entre los equipos dentro de una misma categoría: cualquiera le puede ganar a cualquiera".

La Ficha. Nació el 18 de junio de 1986 en Córdoba. Jugó en las inferiores de San Lorenzo, en 2004 pasó a Talleres donde debutó profesionalmente con Saporitti como DT.

Luego, pasó por Racing de Nueva Italia, Trinidad de San Juan, Gimnasia de Mendoza, FC Emmen (Holanda), Universitario de Sucre (Bolivia), AEK Kouklia (Chipre) y desde 2014 en Duhok de Irak. Es defensor.

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